Las mujeres que un día decidieron romper su silencio.
Reflexiones de Eva Luz Leal para las invitadas de Raquel
Me da envidia de la buena por no encontrarme en esta reunión que el entusiasmo de Raquel ha propiciado. Comienzo por narrarles mi experiencia en el mundo de las palabras que tienen vida. Siempre he afirmado que éstas se presentaron ante mí en el momento que más las necesitaba y hasta la fecha son mis fieles e irremplazables amigas. Recuerdo que cuando me separé del padre de mis hijos en 1989 y trasladé mi trabajo para esta ciudad me sentía como muerta. Sí, era una muerta real, cambiaba de ciudad, dejaba a mis amig@s, mis amores, mis rutinas, mis vecinos y la tristeza me vestía. Me venía llorando en el ADO porque no tenía ni idea de cómo empezar una vida diferente en un ambiente nuevo. Sin saber porqué, sentí una gran necesidad de leer y escribir durante el trayecto de los incontables viajes que tuve que realizar antes de instalarme en esta ciudad y así empecé a dejarme atrapar por los libros que me comía impaciente y por las atrevidas palabras que salían de mis manos en poemas o prosa, expresando coraje, dolor, miedo y sobre todo esperanza: había roto mi silencio. Desde entonces me quedé con la costumbre de escribir libremente, sin la censura de los expertos: lo mismo les escribí poemas a mis hijos, a mis galanes, a mis amigas. ¿Qué les hice a estos escritos? Por supuesto regalarlos a los que amaba, no se me ocurría que pudiera compartirlos en algún espacio colectivo o público, tal vez por pudor o desconfianza. Por eso fue maravilloso conocer -años más tarde- que DEMAC nos ofrecía a las mujeres la posibilidad de escribir sobre nosotras y sobre la vida de otras mujeres. Desafiada por esta invitación me he permitido participar en tres ocasiones en los concursos DEMAC: la primera refiriendo aspectos de mi vida de niña; la segunda describiendo la vida de algunas mujeres taxistas xalapeñas y la tercera compartiendo la fuerza y entereza de 5 mujeres de mi familia.
¿Qué he conseguido con el atrevimiento de narrar algunas experiencias de mi vida?.... Romper el silencio que fractura la memoria; obligarme a atrapar en la palabra el corazón de algunas experiencias que siguen presentes en mi historia, no para sufrirlas, sino para interactuar con ellas y desde mi realidad de mujer mayor agradecerlas o alejarlas, intentado comprender el papel que jugaron en mi vida.
¿Qué he conseguido al conocer las historias de otras mujeres? Nuestras historias no solo tienen una dimensión individual y aislada, son parte de grandes entramados sociales que nos trascienden y que como grandes rompecabezas engarzan lo personal-familiar en una misma realidad de género, en una misma época, en espacios compartidos, en una misma cultura y por ende en una misma historia. Las historias de mujeres que publica DEMAC son similares a nuestras historias, todas sacan a flote la lucha por tomar nuestras propias decisiones, el deseo de liberar nuestra conciencia frente a imposiciones religiosas o culturales, la decisión por establecer -a veces en contra de nuestros propios condicionamientos- condiciones de género más igualitarias. No se trata de relatos míticos o irreales de mujeres inalcanzables o amazonas de TV, sino de mujeres de carne y hueso que reconocen su dignidad y entereza en el amor por sus hijos, frente al dolor y la muerte o encarando la injusticia, otras han florecido en al arte y el amor a su propia persona tanto como en la solidaridad con los otros; otras en sus dudas y relatos avizoran sus deseos por ser reconocidas en su valía y dignidad. Todos, sin distinción, relatos valientes y sinceros.
Frente a la próxima convocatoria –que cierra en noviembre- muchas mujeres de todo el país responderemos compartiendo nuestras experiencias de vida, ojalá tú te des esta posibilidad: déjate atrapar por las palabras que te llevarán a repensar y valorar tu vida y compártenos a otras mujeres tus anhelos, tus sueños, tus intentos, incluso tus dudas y esfuerzos por desplegar las capacidades que posees para ser única, irrepetible, autónoma, rebelde y solidaria, en este mundo “de miedo” que nos ha convertido en seres tristes y callados dispuestos a aceptar la ignominia.
Ojalá decidamos romper el silencio que nos aísla para regalar el deseo de vida y felicidad que fluye por nuestras venas; nada ni nadie nos puede arrebatar los deseos que crecen en nuestro corazón; nadie puede arrebatarnos la esperanza de que este mundo puede ser diferente, desde los pequeños pasos que por la palabra se tejen.
Con un abrazo a todas.
Eva Luna
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COMENTARIO
Por Anónimo (no verificado)FELICIDADES POR LA FORMA TAN LIBRE Y SINCERA DE EXPRESARSE, NOS VEMOS EN EL CONCURSO PROXIMO. RECIBA UN ABRAZO
que hermoso escrito
Por Anónimo (no verificado)Eva Luna, que forma tan hermosa tienes de escribir y describir las cosas que suceden a diario pero que en nosotras dejan huellas inborrables... felicidades