Sin duda alguna la vida de Isadora Duncan es una de las más fascinantes y trágicas de nuestro siglo. Fue una mujer que rompió con los cánones de la danza clásica e impuso su propio estilo, libre e innovador, nacido del interior de sí misma, de lo que le dictaba el encuentro entre su alma y la música.
Isadora Duncan fue una mujer que nació y luchó por reencontrar la belleza de la danza, desencadenada de rigores y disciplinas que para la bailarina eran sólo torturas. Su sueño era que renaciera el arte y el esplendor de la danza griega.
Vivió una vida bohemia, rodeada de gente que la admiraba, como Rodin, Oscar Beregi, Diaghilev, Stanislavski, y otros; viajaba incansablemente, dilapidaba el dinero sin control alguno, se le calificó de comunista y más de una vez su vida pública fue el centro de atención de todos.
Para Isadora nada resultaba imposible, excepto el amor que en su vida fue algo que no llegó a cimentarse; sus relaciones amorosas con Gordon Craig, Paris Singer y Sergeï Essenine fueron al mismo tiempo que apasionadas, terriblemente tormentosas.
A pesar de los trágicos acontecimientos que vivió Isadora, como la muerte de sus dos hijos Deidre y Patrick, y de sus frustraciones sentimentales, nunca olvidó su pasión por la danza, hasta el día que de manera irónica perdió la vida.
Este libro forma parte de la serie Palabras de Mujer, dirigida por el Centro de Documentación y Estudios de Mujeres, A.C. (DEMAC).
Partiendo de que existe una visión del mundo específicamente femenina, esta serie tiene como finalidad mantener un espacio donde se publiquen trabajos de y sobre mujeres, en las áreas de biografía, ensayo y testimonio. Asimismo, pretende promover y difundir el análisis crítico y el pensamiento reflexivo de mujeres de ayer y hoy.