Sili es una niña precoz, muy precoz, aunque a ella no le gusta este calificativo. Posee inteligencia y gran sensibilidad. La vida pone a prueba a Sili con circunstancias dolorosas, y hasta destructivas, que ella asimila con sorprendente vitalidad para preservar su mundo infantil.
Sili crece sin saber que el hombre que conoce como su padre no lo es en realidad; aunque en el fondo su infalible sabiduría infantil intuye el engaño de su madre y provoca que ella le revele la verdad.
En su lucha por explicarse la vida, Sili acude a sus amiguitas y a su mundo escolar, a los hombres que pasan incidentalmente por su existencia, a la fe y a la magia pero sobretodo a su Diario, que se convierte en un refugio, el único estable que tiene a mano.
La narrativa de Silvia Castillejos Peral elabora, en este Diario de Sili, un personaje y unas circunstancias perfectamente humanos. Con una paleta sabia nos va inundando de regocijo, de dolor, de nostalgia de la propia adolescencia, y sobretodo de simpatía por la agitada salida al mundo de una niña que anuncia ya a la mujer que dará una batalla campal por la vida.