Alí, el Maldito es un libro en que el hombre se busca a sí mismo en lo individual y en lo social. La sátira está presente en todas las páginas, desde sus formas sutiles hasta aquellas que colindan con la tragedia: el autor se burla en ellas “con todo respeto” así como “respeta de modo burlón” todo lo humano, aunque el resultado de su novela bien puede quedar resumido en tres palabras: tolerancia, flexibilidad, comprensión. Para él, como para muchos otros pensadores: “la vida es de tal manera seria y dramática que sólo puede ser vivida con buen humor”.