Si la escritura sirve para auto-liberarse, es entonces una herramienta poderosa para las mujeres en reclusión. Por este motivo, Demac, desde hace más de 10 años, se dio a la tarea de hacer llegar la experiencia de la Escritura a las mujeres que, por distintos motivos, sufren la privación de su libertad física.
Este mes queremos dedicarlo al rescate de la valiosa experiencia de talleristas y reclusas, quienes una vez a la semana, por unas horas, se dejan envolver por la Escritura y –todas- se liberan.
Te presentamos testimonios de nuestro andar por los reclusorios de Puebla y de Santa Martha Acatitla:
El privilegio de la pasión: mi experiencia como tallerista DEMAC
Mónica Díaz de Rivera Álvarez
Tallerista, Puebla.
El trabajo con las mujeres, la posibilidad de acompañarlas en el proceso de confrontar sus demonios y exorcizarlos, la certeza de mi propio crecimiento a partir de las experiencias compartidas en los grupos de autobiografía, la posibilidad de una complicidad que permite que todas nos expresemos sin temor y hasta con alegría, son algunas de las razones que hacen de mi trabajo como tallerista una expresión cotidiana de riqueza.
Cada taller me significa una experiencia distinta, avasalladora en cuanto a su intensidad, enorme ante la grandeza personal de cada una de las alumnas, quienes a lo largo de las sesiones se apropian, casi sin percatarse de ello, de la magia de la palabra, a veces escrita con dolor, otras con júbilo, casi siempre sanadora.
La dinámica permite la comunicación y, el paso de las semanas, la complicidad y el descubrimiento de las semejanzas y diferencias. Se respira entonces compasión y empatía, luego, pasan a formarse las historias, las de todas y cada una, el aliento se corta y el hechizo se conjura: se lavan las culpas y las sonrisas se tienden al sol; una sensación de júbilo me viste de luz.
Cuando cada narrador de la historia de mis compañeras logra arrancar de alguna parte esa imprecisa cáscara de algo, sea una frase, una imagen, una descripción, que le promete algo nuevo que contar, es como si en ello la mujer y yo nos estuviéramos jugando la vida juntas y nos aferramos a dos, tres, cuatro ideas sueltas, como el náufrago a un madero flotante en medio de la tempestad, preguntándonos y contestándonos si ahí está el impulso que permite apretar el botón azul de la memoria. Y es entonces cuando elijo su libertad y permanezco vigilante, férrea a la idea de combatir cualquier intento de censura.
El trabajo con las mujeres en reclusión tiene matices distintos. Ellas están adentro y todo lo de afuera les es inalcanzable, por lo que se encierran en sí mismas con doble cerrojo. Deben recorrer entonces un pasadizo más largo hacia una luz apenas intermitente y nosotras con ellas.
El reto es reconciliar un sin fin de realidades cambiantes, lo que fueron, lo que son, lo que les gustaría ser alguna vez; lo que eran, son y serán quienes las esperan al otro lado de los muros; no sólo las constriñen en sus cuerpos, sino en sus emociones.
Ellas no llegan al taller, esperan el taller y la escritura de sus propias historias depende siempre, siempre, de un ayer que pareciera no pertenecerles más. Y nosotras tenemos que mimetizarnos, vestirnos de adentro, y aprender de compasión, justicia y dignidad. Ellas, las del CERESO, escriben con dolor y con el miedo sembrado en los huesos, permitiéndome atisbar los surcos en sus letras.
Impartir talleres de autobiografía DEMAC, para mujeres que se atreven a contar su historia, es un privilegio para quienes, como yo, pensamos que las mexicanas tenemos el derecho de nombrar en voz alta, de hacernos visibles, de sentir que somos importantes en la construcción de un mundo más equitativo. La posibilidad de colaborar para que otras hagan suyo el derecho a escribirse por dentro y por fuera es una de mis causas de vida.
Centro Femenil de Readaptación Social de Santa Martha Acatitla
Androna Elías Calles
Enlaces Demac, Dirección General
El pasado 25 de Junio, celebramos el cierre de nuestro primer ciclo de talleres en este reclusorio.
Fue un día muy emotivo para todas nosotras, especialmente para las chicas, quienes en seis meses se convirtieron en autoras: escribiendo sus autobiografías. En la ceremonia compartieron algunos de los textos que escribieron en el transcurso del taller.
Entre ellas, tuvimos el privilegio de contar con la participación de María Elena Moreno Márquez, ganadora del Premio Demac de Literatura Carcelaria, Para mujeres que se atreven a escribir su historia®, edición 2008. María Elena, quien no sólo tiene un enorme talento para escribir, sino también para montar obras de teatro, adaptó su texto premiado “Casa Calabaza” –editado por Demac en Fragmentos de Dignidad, Tomo I-, y junto con un grupo de compañeras en el reclusorio, nos ofrecieron una representación teatral que conmovió a todos los asistentes.
Esperamos, de todo corazón, que éste sea el primero de muchos talleres en este reclusorio y tener el honor de seguir escuchando y compartiendo las historias de éstas valientes mujeres.
Discurso de cierre de Taller Santa Martha Acatitla
Ciclo 1
Margarita Lignan
Tallerista
Este primer ciclo de taller en Santa Martha ha sido muy gratificante, muy revelador y sin duda muy emotivo.
La cárcel es un lugar en donde hay chicas quienes, aunque su historia de vida no ha sido la más afortunada, tienen un gran talento en busca de cauces que les permitan expresar aquello que sienten, piensan, temen, desean.
Hoy quiero hacer un especial reconocimiento a las cuatro talentosas mujeres que terminaron el proyecto de escribir un libro que contara su historia, ellas quisieron dejar este testimonio para sus familias, para sus seres queridos y para lectores desconocidos a quienes quizá sus palabras sirvan de aliento en momentos igualmente difíciles a los que ellas vivieron. Ellas decidieron evitar que su historia se perdiera en el olvido y darle un alto significado a su paso por este lugar.
Texto
Cinthya Verónica Grande Rivera
Participante del taller en Santa Martha Acatitla
Empezaré por agradecerles a todos su presencia en este día tan especial, ya que concluyo con este proyecto del cual me siento sumamente orgullosa.
Es un proyecto de toda mi vida, y aquí, en este lugar, tuve la oportunidad de hacerlo. En él he puesto muchos sentimientos, recuerdos tanto tristes como alegres, y no se diga de las lágrimas; he puesto el corazón, que está lleno de amor para mis seres queridos.
Muchas veces decimos que nos gustaría escribir un libro, y qué mejor si fuera una autobiografía; pero no nos atrevemos. Hoy puedo asegurarles que escribir algo así no es fácil, pero es una experiencia que llena de satisfacción, a pesar de que mueve muchos sentimientos; pero al final vale la pena, pues permite que nos liberemos de cosas del pasado que seguimos arrastrando hacia el futuro.
Ha sido una experiencia a la que todos deberíamos atrevernos, por más triste, cruel, sola, amarga, pobre, apagada, gris, común y corriente que parezca la vida. ¡Inténtalo! y deja esa huella importante que te hará sentir que todo lo vivido ha servido de algo para ti y tal vez para alguien más.
Texto
Lolis
Participante del taller en Santa Martha Acatitla
Soy María Dolores Martínez Santiago. Es un placer compartir con ustedes el final de un proyecto que nos llevó seis meses de arduo trabajo, en los que se dio una mezcla muy variada de sentimientos y emociones no sólo propios, sino también compartidos con todas las involucradas en el taller de autobiografía.
Todos tenemos la necesidad de expresarnos y de comunicarnos, todos tenemos algo que decir; las palabras tienen poder, provocan sentimientos y esto que pensábamos que sería fácil se torna muy complicado en ocasiones.
En la vida nos enfrentamos a muchas situaciones difíciles, incluso peligrosas; pero por lo general nos vence más nuestro temor que el problema en sí. La mayoría de esas situaciones requieren un valor que está dentro de nosotros; pero más que para saltar grandes alturas sin ninguna finalidad, se requiere valor para pedir perdón, para luchar por un ideal, para enfrentar el dolor, para vivir un encierro y por supuesto, se requiere mucho valor para confiar algo personal.
Hablar sobre la propia vida no es fácil, aunque debiera ser algo esencial; pero nos da miedo no ser aceptadas, no cubrir las expectativas de las personas que nos rodean y de los seres que amamos; por eso dejamos de intentar muchas cosas como exponer nuestras ideas, compartir sentimientos o externar pensamientos; por lo tanto a veces no nos atrevemos a decir una verdad, a reconocer una falta, a declarar un amor, a derramar una lágrima y vamos por la vida guardándonos muchas cosas, muchos sentimientos; mientras leemos u oímos historias de nuestros héroes, de nuestra nación, de personajes famosos; pero existe una también muy importante y digna de ser contada y escrita, claro está, y esa es la historia de cada uno de nosotros: “Mi propia historia”.
Haber escrito me ha dado la respuesta a muchas interrogantes en mi vida, me ha ayudado a descubrir mi fuerza interior, le ha dado un sentido a mi estadía en este lugar y a reconocer mi postura como mujer recluida en Santa Martha Acatitla, y es que como mujeres tenemos mucho que decir y que dar.
No es un honor estar en la cárcel, pero por las circunstancias que sean, aquí estamos, compartiendo este espacio y tiempo, y no importa si somos culpables o inocentes, ricas o pobres, jóvenes o adultas, de azul o de beige, lo que sí es importante y además es un privilegio para mí, es el hecho de estar rodeada de tantas mujeres inteligentes, talentosas, nobles y sobretodo muy, muy valientes, que han sabido salir adelante en circunstancias de encierro, soledad, dolor y en ocasiones hasta de abandono; que no se dejan vencer por el desaliento, que crecen día a día, que no dejan de alimentar sus sueños y esperanzas de que en algún momento exista un recurso de libertad.
Gracias por acompañarme en este momento tan especial para mí… quiero darle las gracias sobre todo a mi familia, por todo este tiempo que han estado conmigo, por su apoyo, amor y dedicación; eso es lo que más me ha fortalecido en este lugar, aligerando un poco este pesado encierro… Jessy, Carlos, Conrado, Josefina; gracias por aceptar que sea yo un poco de su prisión, gracias, porque ustedes son mi verdadera libertad.
Viernes a color
Gisela Pérez
Tallerista, Puebla
Es viernes, me levanto como todos los días, la misma rutina. Estoy un poco cansada… El camino es largo, escucho algo positivo mientras manejo… A lo lejos veo el edificio principal custodiado por sus grandes torres, mucha gente, policías, coches. Empiezo a ponerme nerviosa, trato de distraerme para no pensar.
Llego a mi destino. Mi respiración se acelera. Revisan mi bolsa y me preguntan sobre su contenido, contesto tranquilamente mientras espero a que el manoseo de esta vez, sea leve.
No me toca demasiado pero me siento incómoda.
Paso la puerta de control. Suspiro con tranquilidad. Veo a Karlita esperándome con ansias y su abrazo me conforta.
Trescientas “delincuentes” me rodean y el miedo se fue. Respiro tranquila, me siento más segura con ellas, que con las tres custodias de la entrada.
A pesar de los malos ratos, los viernes ahora son diferentes, huelen diferente, se sienten diferentes. DEM-ARTE en el CERESO de San Miguel en Puebla, ha sido hasta ahora, una experiencia única. Nada de lo que había experimentado se compara con este grupo.
Cada semana me acompaña un conjunto numeroso de mujeres. Varias, las constantes, las de siempre, las que nunca faltan. De repente llega una que otra olvidadiza a pedir disculpas por no haberse presentado las últimas veces. Y alguna que otra nueva que acaba de entrar al reclusorio.
Delitos varios, para mi todas son seres humanos, no hay diferencia. No soy nadie para juzgarlas. Tal vez por eso me aceptan y hasta me quieren.
Debo confesar que al escuchar sus historias el corazón se me encoge pero tengo que encontrar fortaleza para que ellas se sientan seguras, ya que se han apropiado del taller como su espacio, como su tiempo. Si afuera es difícil tenerlo, nada más hay que imaginar un poco como es allá adentro.
Creo que la línea entre estar allá adentro y estar acá afuera es muy delgada. Tal vez por eso, mi vulnerabilidad, sale a flote cada vez que las escucho.
Me gustan su honestidad y confianza. Ha sido un proceso difícil porque estando en reclusión la prioridad es cuidarse las espaldas, quién sabe si alguien pueda usar en su contra la información que manejamos. Aún así el grupo se ha consolidado e incluso se han demostrado solidaridad entre ellas.
Las muestras de cariño hacia mi son incomparables con cualquier otra cosa que haya vivido.
No termino de aprender con este taller y con cada una de las historias que estas mujeres se han atrevido a contar. Gracias: Karlita por tu cariño incondicional, Thalía por hacerme reír cada semana, Yoli por tu honestidad, Armenia por tus breves recuerdos, Olga por la confianza, Lupita por el interés de participar en cada actividad, Eustolia por tu cooperación y tu fe, Teresita por el esfuerzo, Brendis por tu creatividad y sinceridad, Aidé por tu lucha diaria, Eli por tus carcajadas que se contagian, Claus, Karen y Margarita por intentarlo. Manuela, felicidades por tu libertad.
Gracias, de corazón, por pintar de colores cada viernes con sus relatos.
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colaborar
By Viridiana Sosa Márquez (not verified)Buenas tardes, deseo de todo corazón colaborar en los talleres, mi interés es comenzar aformar una fundación de ayuda jurídica, psicológica y económica para mujeres en prisión, m eencantaría que me dejen acompañarlos a los talleres y unirme a su causa, me interesa demasiado debido a mi profesión (soy criminóloga), la cual quiero utilizar para ayudar a los demás. Les agradecería demasiado que me permitan cooperar con su causa.