Literatura Carcelaria

Noviembre, 2010

Tu naturaleza

 No es necesario cometer un delito para estar en prisión, basta con que alguien diga que lo hemos cometido, que estemos en el lugar y el momento equivocado o que las personas con que nos relacionamos no sean las indicadas.

El estar presa es difícil, las condiciones materiales son muy precarias, pero es ahí donde entra nuestra verdadera naturaleza; tenemos que sacar fuerza de donde ya no la hay, sacar valor del miedo, tener el coraje de cambiar de actitud.

Para muchas, la sentencia es como un desahucio, como una condena de muerte. Aun así las mujeres valiosas, valientes, aprendemos a vivir sin libertad física.

Nuestra naturaleza es ser libres, libres de pensar, de decidir, de hacer; libres para lograr  que los sueños y esperanzas escapen de estos muros, que nuestros gritos en silencio retumben allá afuera.

Nos aferramos a la vida, a la esperanza, al amor. Nuestra verdadera naturaleza es esa: amor, felicidad, vida.

Todo lo mejor eres tú, eres un soplo divino. 

María Dolores Martínez Santiago

Penal de Santa Martha Acatitla 

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