Recuerdos Dolorosos
Este es el texto que más trabajo me ha costado escribir hasta el momento, tengo que confesar que a mi lado hubo un rollo de papel que prontamente se convirtió en una montaña, donde bien pudo emanar un río.
El diccionario dice que se llama madre a una mujer que ha parido hijos, se me hace una definición muy simple, porque esa palabra debería tener un significado más profundo.
Cada año, el 10 de mayo celebramos a la mujer que nos dio la vida, se supone que es un reconocimiento, a esa mujer abnegada que es capaz de dar la vida por sus hijos…
Madre… yo sé que con cuatro hijos que mantener tu vida no fue fácil, entiendo que tuvieras que trabajar para ayudar a mi padre a mantenernos, pero… lo único que no puedo entender es que no hayas tenido la capacidad de poder defendernos. ¿Por qué, mamita? ¿Por qué jamás fuiste capaz de poner un alto a la brutalidad con la que nos formó mi padre?
Si buscáramos la definición de golpes, encontraríamos sólo sinónimos como paliza o zurra; pero esta definición está muy lejos, sumamente distante de lo que realmente significa, por lo menos para mí…
Si me pidieran una definición de golpes tendría que decir que son castigos corporales que se infringen a los seres humanos con graves consecuencias, no sólo en el cuerpo, sino también en el alma.
Mi padre fue policía en los años 60’s y 70’s, así que pienso que ese era el motivo por el cual a veces lo veíamos en el día y a veces sólo llegaba a dormir por la noche. Tengo que contar que la víspera de su llegada, siempre era un momento de estrés y ansiedad que compartía con mi hermano mayor y mí hermana menor, la más pequeña, era tan chiquita que tuvo la enorme fortuna de no compartir nuestro infierno.
Lo único que tenía que hacer mi padre para iniciar con nuestro calvario era meter la llave en la chapa de la puerta, lo hacía tan sigilosamente, que a veces realmente nos sorprendía y a partir de ese momento la alegría que podía estar viviendo en nuestra casa, se esfumaba, escapaba por cualquier ventana abierta, o bien salía fugazmente en el preciso momento en que mi padre ponía un pie dentro.
Seguía un silencio sepulcral, gracias al cual podíamos darnos cuenta que estábamos vivos, podíamos escuchar claramente el sonido de nuestra respiración, así como los latidos de nuestros corazones, así es como todo comenzaba ¿Quién no lavó el baño? ¿Quién no barrio debajo de la cama? ¿Quién no sacudión el polvo de los muebles? ¿Quién….? ¿Quién…?
Papito, pienso que sólo buscabas un pretexto para descargar la ira y la frustración que te acompañaban día a día… Verte quitarte el cinturón, aumentaba nuestras penas, ni siquiera valía la pena correr, porque sabíamos que sería peor, teníamos que quedarnos ahí, parados, esperando a ser castigados por haber cometido tan terribles faltas, y entonces caía una lluvia de golpes, uno tras otro… sin piedad… sin misericordia…
Papito… ¿acaso no sabías que ante tanta brutalidad era imposible no gritar, no llorar?… de algún modo tenía que salir el dolor, pero no sé porque no lo entendías; entonces… para acallar nuestros llantos… nos llevabas al baño y metías nuestras cabecitas en cubetas de agua… era tu forma de silenciarnos…
Es por ello que no me cabe la menor duda, seguro fuiste un “buen elemento policíaco”, la técnica no te fallaba, eras muy bueno, sólo que frente a ti, no había criminales, había unos niños indefensos cuyas edades oscilaban entre los 5 y los 8 años de edad, niños que jamás tuvieron la oportunidad de defenderse, que jamás pudieron hablar y cuyo único crimen era haber dejado el aseo a medias porque se pusieron a jugar…
Madre… ¿Qué no se supone que tenías que defendernos con uñas y con dientes? Fuiste una cómplice silenciosa ante esas vejaciones… madre: “hembra que ha parido hijos”…, es una definición simple, pero bastante acertada, no dice en ningún lado que está obligada a dar amor, cuidar y defender a sus crías, aún a costa de su propia vida, entonces,… sí… basada en esta definición te puedo llamar madre…
Papá… todos esos tratos recibidos por parte de ustedes, tuvieron muchas consecuencias dolorosas, hago uso nuevamente del diccionario y en él leo el significado de la palabra abuso: “uso o aprovechamiento excesivo o indebido de algo o de alguien, en perjuicio propio o ajeno”, le doy vueltas en mi cabeza reflexiono y efectivamente, describe muchos episodios de mi vida.
Papito… ¿qué pasaría si te contara que a los 5 años fui abusada por uno de tus hermanos?, el muy infeliz aprovechándose del terror que nos causabas me decía todo el tiempo: “Si le cuentas a tu papá te va a pegar por mentirosa, porque yo voy a decir que tu mientes y a ti ni siquiera te va a escuchar”… he callado por 35 años, no quiero que me llames mentirosa…
Durante casi toda mi infancia mi juego favorito era ser como la mujer invisible, todos los días lo deseaba desesperadamente, y lo deseaba tanto que a veces lo lograba, pero sólo para mi madre… en los momentos en que más la necesite…
No importa… son recuerdos dolorosos que están ahí, pero ahora sé que no pueden volver a dañarme, a pesar de ellos los amo, y quiero que sepan que eso me ha ayudado mucho, porque ahora soy yo quién ha roto ese círculo, ahora, educo a mis hijas con amor y respeto…
Almita
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Yo te felicito
Por Anónima (no verificado)Por revisar tu vida y nombrarla con tus propias palabras de adulta, por ROMPER EL SILENCIO, tan hermano de la muerte y la injusticia.
Para la verdad y el corazón de una niña no hay lecturas de género que justifiquen la ausencia de protección de una "madre" o la violencia de un "padre", el abuso sexual de un "tío", más allá de la perspectiva de género históricamente el mandato patriarcal judeocristiano dice que no juzgarás a tu padre y a tu madre, que no los desobedecerás, así ellos te asesinen espiritual o psicológicamente...
Adelante, habla, aulla, grita, llora, canta. Nada te censura ahora. Cree en ti misma. SOBREVIVISTE.
me pregunto si...
Por Anónimo (no verificado)Me pregunto si Almita le ha interesado interpretar su Historia desde la Perspectiva de Género, ya que veo que culpabiliza a su madre de no defenderlos, en esta sociedad la madre es responsable de TODO, CULPABLE CUANDO LAS COSAS SALEN MAL E INVISIBLE CUANDO SALEN BIEN. Acaso la madre no era violentada?, me parecería muy raro que no. Repetidamente se escucha porque las mujeres no salen de ese círculo de violencia, pensemos en la cultura de género, que nos dicen a las mujeres y que les dicen a los hombres?....
Es bueno mirar, ser empática
Por Ama (no verificado)Es bueno mirar, ser empática y comprender la vida de l@s otr@s sin distinción de sexo. Así no corremos el riesgo de mirar sólo nuestros sufrimientos ni regodearnos en el dolor. Así aprendemos de l@s demás y de nosotras mismas. Somos seres sociales que reproducimos conductas de generaciones, muchas generaciones atrás.
Al mirar y comprender las conductas de los seres que nos rodean, nos damos la oportunidad de crecer y decir ¡ya no más! o de quedarnos sufriendo, o de repetir conductas saludables tanto física como emocionalmente, también las hay. Cada una decide la actitud que tendrá ente la vida, ya lo decía Victor Frankl.
Por eso es bueno Escribir la propia vida, para ir dando luz a esos rincones ocultos de la memoria que no se ven en la oscuridad, por la ignorancia de nuestro pasado muy remoto y hasta de nuestro futuro.
Seamos compasiv@s con nosotr@s mism@s y con quienes nos rodean. Compasión, no lástima. Humildad, no egocentrismo. Amor, no odio.
De las historias que publica DEMAC en sus libros y de las que compartimos todas aquí en la web, podemos aprender mucho.