Cuidado con lo que deseas.
Los deseos sí se hacen realidad, por lo menos a mí me ha pasado y por dicha en su mayoría han sido deseos bonitos, por ejemplo, siempre he trabajado en lugares que he deseado muchísimo y que en su momento fueron el camino para encontrarme con gente hermosa y que estoy segura conocía ya de otras vidas, siendo ahora grandes amigos, ángeles y uno de ellos el amor de mi vida.
Por otro lado, también hay que tener cuidado con lo que deseamos, ya que esos deseos no tan lindos y que viven en el fondo de nuestro ser y muy seguramente sólo nosotros conocemos como enojos, odio, envidia, etcétera, se convierten en realidad y se hacen presentes, pues así como lo bueno, lo malo cuando es dicho, soñado o pedido a la vida con el corazón, no tengo duda de que en algún momento llegará a nuestras vidas. Tarde que temprano tendremos que hacernos responsables por todo lo que hemos nombrado y pedido al universo, por muy insignificante que sea.
En mi caso, siempre he pedido tener mi propia familia, que sea un equipo, que se conforme por papá, mamá, hijos y mascotas, pues yo vengo de una familia formada por mujeres y sólo mujeres, me enseñaron muchas cosas que me sirven para enfrentarme a la vida, pero no sé como tener una familia, no conocí lo que es trabajar en equipo y hoy que estoy en el proceso de hacer mi propio núcleo familiar con mi esposo me esta costando muchísimo, y es aquí donde entra uno de mis deseos.
Deseaba mi espacio, vivir con mi esposo, ser una mujer exitosa y triunfadora, ya saben “ser la súper mujer”, (estoy trabajando en eso), y anhelaba, en realidad aún deseo no ser como ellas, hermanas, mamá y tías, pero nunca pensé que eso implicaría poner tierra de por medio. Creo no entienden que ya vivo con alguien, que estamos empezando y que los dos aún estamos aprendiendo a vivir en pareja y me pesa muchísimo que no lo comprendan.
Hace poco, mi abuela, de 90 años, se puso muy grave y me pidieron que fuera a cuidarla pues por el momento no me encuentro trabajando, supongo que piensan que puedo ir todos los días y todo el día, fui sólo una semana, y la verdad es que no puedo y no quiero ir, lo digo tal y como lo siento, aunque suene egoísta y horrible, pero así es como son las cosas. No quiero ir porque en mi familia existe un encierro que me da pavor, trabajan entre ellas limpiando casas, no se dejan avanzar, es como si ellas mismas se sabotearan, simplemente no se pueden dejar y por supuesto tengo terror a vivir así, a caer en lo mismo. El trabajo de limpiar casas ajenas no es malo, no me avergüenza, gracias a ello mi mamá me sacó adelante durante mi infancia, pero simplemente NO LO QUIERO EN MI VIDA, creo que puedo hacer algo mejor.
Pero al día de hoy me siento culpable de tantas cosas, como que si mi abuela se cae es porque no estoy para ayudar a cuidarla o que si mi mamá tiene que ir todos los días a una casa diferente a trabajar, es porque no la ayudo económicamente, y la verdad es que me encuentro aterrada, no sé hacia dónde dirigirme, siento que no estoy haciendo bien las cosas y que el pensar tanto en ellas no me deja avanzar; es tanto, que ya comienzo a afectar mi vida de pareja. Siempre he tratado de seguir en contacto con ellas, llamándolas, invitándolas a la casa, en fin, y ahora que mi deseo de estar lejos de ellas se hizo realidad me duele en lo más profundo que nunca llamen para saludar, me duele que no nos visiten, que no nos inviten a la casa y me duele que no entiendan mi postura, pero estoy segura de estar haciendo lo mejor para mí. Supongo que me duele porque estoy tocando alguna verdad y avanzar cuesta, dejar a las personas me cuesta.
Gracias a Dios tengo a mi esposo quien me apoya y me ama. El es parte de mi segundo deseo. Creo que, como muchas, siempre había deseado encontrar al amor de mi vida, yo, ya lo encontré, tenemos un año viviendo juntos y ha sido increíble Hoy nos encontramos tocando puertas para que se sigan cumpliendo nuestros sueños; para él, seguir escribiendo y hacer posible vender su primer guión de cine, para mí, encontrar un empleo y poder pagar mis estudios, y para ambos ser mejores en la relación y tener bebés.
Deseo cada día poder cambiar mi esquema mental, ser mejor pareja, no equivocarme con mi esposo; es realmente importante para mi vida mi relación, creo que el tener mi “pollito” (así nos decimos) en mi día a día me hace mejor ser humano, a mí, me ha llevado a tocar fibras tan sensibles que me encantan aunque no conocía y me ha enseñado a levantarme, tengo una cabeza muy dura, así que tampoco ha sido fácil, pero lo deseo. Deseo olvidar una verdad dolorosa que ahora es parte del pasado, pero mi necedad y mi miedo no me permiten dejarla ir, tengo fe en que la terapia me ayude.
Es importante para mí ser diferente a la gente que me educó, con la que crecí, hoy estoy formando un nuevo deseo: que los cimientos de mi nuevo hogar, mi cuerpo, mi mente y mi corazón sean firmes, estables, armoniosos, honestos; que los nuevos árboles que estoy plantando den frutos a mi familia, que sean grandes sus ramas y frondosas para cubrirnos a “pollito” y a mí de cualquier tormenta y que sus raíces, como nuestro amor y fe, sean resistentes y sanas.
Lamento mucho el no poder ayudar más a mi familia, pero hoy tengo que ver por mí, para más adelante poder contenerlas. Estoy en un proceso difícil, de entender que no puedo cambiar a la gente ni ayudar si ellas no lo permiten.
Pero como esto se trata de deseos, íntimos, personales y no cuestan nada, sigo deseando y soñando con el día de mi boda, (sí, me descubrieron, pollito y yo no estamos casados aún), deseo tener la boda más hermosa e increíblemente mágica, deseo viajar muchísimo con el hombre de mi vida, Víctor, deseo irme con él en un crucero por Grecia y tener las noches mas románticas que ninguna princesa de Disney se pueda imaginar, ¡ay sí, soy una cursi!, y eso nadie lo sabe, seguiré deseando, total, lo de la boda y el crucero tengo fe de que algún día se harán realidad y, en cuanto a las noches románticas, no han sido en medio del mar, pero ya he vivido muchas y en Cuernavaca. ¿Qué tal, eh?
Me pongo de pie en la cima de la montaña más grande, miro hacia atrás y al ver el camino que he recorrido, creo que me falta mucho por hacer, y lo digo desde lo más profundo de mi corazón, pero sigo avanzando aunque me tope con obstáculos y tengo que admitir que me he ido más por el camino de las quejas y del miedo, que yo sola soy la que se pone las piedras en el camino, vivo en una montaña muy grande y si estoy ahí es porque sé que llegaré a la meta, me exijo demasiado y me gusta hacerlo pues creo que es la única forma en que lograré cumplir todos mis sueños. Vienen nuevos retos y estoy lista para triunfar, y llegaré lejos.
Hoy me veo renovada, tengo nuevas perspectivas sobre la vida y sobre mi, en el trayecto que llevo siendo una Talladora he descubierto pocas cosas, pero importantes de mi vida y de mi misma: que hoy tengo que aceptar y dejar ir, soy una chica de 25 años, con muchos sueños y muchas ganas de aprender, que tuve una infancia complicada pero que hoy está con todo para salir adelante, me veo hermosa y estoy aprendiendo a aceptar lo que para mí son defectos físicos; listísima para enfrentarme con mis demonios y creo que lista para soltar a mi familia y lo que vengo cargando hace tiempo que no me corresponde; me veo como la mejor masajista y terapeuta que haya existido, me veo corriendo una carrera de 5 km y llegando a la meta, después una de 10 y 15 Km.; sigo intentando entender la muerte, y sigo aprendiendo a perdonar. Hoy ya termino todo lo que comienzo por muy pequeño que sea, estoy aprendiendo a cuidar de mi perrita Punky y a ser excelente con ella, creo en el amor y en la fidelidad, en el matrimonio, me veo con mi pollito teniendo bebés y cumpliendo metas, me veo como una mujer entera y seguiré en el camino del aprendizaje, apenas comienzo.
Al final del día mi fe y fortaleza siguen vivas, hoy sigo reencontrándome con lo mejor que vive dentro de mí, la que confía en la gente y tiene fe ciega en el amor, la que sabe que todo pasa y las cosas siempre van a estar bien, la trabajadora y luchona, la que cree en la gente, la que es toda abrazos, sonrisas y es todo terreno, estoy segura de ir por buen camino.
En la vida existen ángeles y si lo pides van a llegar a ti, yo tengo muchos y soy afortunada de todo lo que he vivido. He aprendido mucho de las Talladoras y estoy feliz de haberlas encontrado.
Han sido un reto y lo conseguí, lo disfruté muchísimo y estoy segura que es el comienzo de un camino nuevo, posiblemente escribiré un libro para niños, para los angelitos que ya nos escogieron.
Veo mis capacidades y son increíbles, y sí, mis deseos seguirán siendo los universales, salud, armonía, paz en el mundo, que se acabe la pobreza y las guerras, contribuir desde mi trinchera.
Chío.
¿Qué te pareció este texto? Escribe aquí tus comentarios o envíalos a diana.perez@demac.org.mx