Musmé está a punto de develar todos los secretos… Acompáñala en su recorrido:
“…Pienso que casi toda la humanidad vivimos creyendo que es adecuado el camino que elegimos y no siempre es así.
Develando el misterio
Al transitar por los diversos senderos de mi montaña voy atenta y con los sentidos alerta, dispuesta a descubrir las nuevas enseñanzas, hay cavernas de aprendizajes y conocimientos guardados en aquellos obscuros y profundos caminos;
ingreso con cautela al vórtice y observo con nuevos ojos la sexualidad que poseo, en ella fluyen, a gran velocidad y de un lado a otro, cantidades inimaginables de energía que manan a mi cuerpo, en este sitio reafirmo al fluir de cada momento la mujer que soy por derecho y decisión propia, con sensualidad, inteligencia y creatividad que empleo al escribir, cuando tarareo, toco el teclado o adapto mi hábitat con armonía, está la imaginación y sueños que me hacen desear un mundo conspicuo, asimismo encuentro el amor hacia mi, a la vida, a mis semejantes y a lo que me rodea.
Entiendo el por qué la sexualidad la circunscribí de forma errónea, dado lo que aprendí desde pequeña cuando tuve acceso a revistas y películas de pornografía propiedad de papá; él tenía relaciones sexuales en cualquier sitio de la casa o del negocio con alguna de sus múltiples amigas sin la precaución de ser observado ni de ocultar el material sicalíptico; después de algunos años la gente que me rodeaba, los puestos de revista e incluso los medios de comunicación corroboraban la idea equívoca que asumí; incluso en los diccionarios escolares aún se aplica a la sexualidad sinónimos tales como coito, cópula y erotismo; yo la viví en forma desastrosa, en gran medida por ignorancia y por el patrón femenino que percibí, el cual me desagradó, según la perspectiva aprendida: una parte eran prostitutas y otra inútiles y mantenidas; por las ideas infundadas que bullían en mi mente deseé ser varón creyendo que ellos prosperaban con facilidad, sin embargo al llegar a la pubertad intuí que estaba equivocada, llegó el momento en que un psicólogo dijo que era tiempo de trabajar la femineidad, sugirió que la indumentaria que usase fuese más femenina, lo llevé a cabo sin sentir a que se refería, gracias a la persistencia en el aprendizaje, llegó el día que entendí el mensaje y logré disfrutar la experiencia, a partir de entonces vislumbro otro punto de vista, ahí se encarna a la mujer que soy, sensual, tierna, compasiva, emprendedora, con intuición y amorosa que acepta y disfruta ser mujer por elección y determinación.
Mi vida la he llevado con múltiples caídas y el doble de alzadas y cada vez concurro con más ímpetu; por fortuna día a día estoy aprendiendo y aplicando la enseñanza que me ha sido otorgada en cada etapa recorrida. Se que me falta por descubrir la forma idónea de no anteponer a nada ni nadie a mi bienestar, cuidar con ahínco la salud y crecimiento personal, de lograrlo es lo que daré a mi y a quienes me rodean.
Tuve la fortuna de estar embarazada dos veces y tener la experiencia resultó enriquecedora, fueron los nueve meses más laureados y conmovedores que he deleitado, todos los momentos del día y aún de la noche, el tema era en relación a la bebé, la prioridad fue que estuviese sana; suponía el color de sus ojos, si acaso tendría cabello; a menudo platicaba con ella que se movía con suavidad, emocionada sentía como corrían las lágrimas por mis ojos pensando que quizá era su forma de contestar, los malestares se minimizaban al saber que dentro de mí había un nuevo ser, al mirarme ante el espejo la imagen causó gran asombro, la naturaleza es increíble y sabia al adecuar el cuerpo logrando elasticidad en los tejidos para que se desarrollara un angelito; con suavidad acaricié a la pequeña que ahí crecía cada día.
A pesar de ser madre de dos niñas y un niño que abandonó su progenitora y del cual me hice cargo, reconozco que me falta por descubrir la forma de educar a los hijos con amor, enseñarles responsabilidad y el respeto hacia sí mismos y a lo que les rodea sin invadir su espacio ni el mío. Segura estoy que de nacer con un manual de instrucciones quizá sería más sencillo, sin embargo, no sucede de esa forma, olvidé mis propias necesidades anteponiendo las de ellos y los acostumbré a que no requería de su amor, respeto ni apoyo; hace años, un sacerdote dijo que las mujeres somos las responsables de cómo nos tratan los hijos, comentó que desde pequeños, al alimentarlos, servimos en el plato más de lo que pueden comer, las mamás comemos lo que dejan, es decir, viviremos de sobras, y si no queda nada, aún así sobrevivimos; al paso del tiempo y siendo ellos adultos entendí que deseaba darles lo que no tuve, sin embargo y como dice un comercial, todo con medida; entre lo que creía conveniente y la historia de vida del padre de mis hijos que no sabía de responsabilidad y compromiso, me convertí en la proveedora y ama de casa, en lugar de atender y educar a tres hijos parecía que eran cuatro; de esa manera permanecí por veinte años con la auto estima por los suelos, sintiendo que estaba pintada en esa casa y sólo era utilizada para satisfacer necesidades ajenas; no hay víctimas inocentes, es decir, reconozco que además de contraer nupcias siendo muy joven no estaba preparada ni tenía la más mínima idea de lo que representó ser esposa y madre.
Pienso que casi toda la humanidad vivimos creyendo que es adecuado el camino que elegimos y no siempre es así. Algunas mujeres que me han compartido su propia experiencia de alguna manera es similar a la mía, somos esposas y madres pero no por ello nos sentimos contentas con los resultados obtenidos.
Si desde niña hubiese tenido información y preparación adecuada quizá hubiese tenido mejores logros, aunque podría suceder lo contrario y no valorar los frutos obtenidos. De alguna extraña forma hay ocasiones en que intuimos por dónde caminar, de adolescente entreveía a qué aspiraba dedicar mi vida profesional, surgían otras posibilidades que hacían que dudara y entonces quería hacer algo diferente; por fortuna me empeñé en llevar a cabo mi sueño hasta el final. Sin embargo, al paso del tiempo, han surgido actividades que he deseado hacer y las he postergado por diversas razones, la principal ha sido por olvidarme de mi misma, dando energía, trabajo y dedicación a las personas que amo. Han pasado los años y sigue aún vigente el deseo de llevar a cabo diligencias, entre ellas aprender a cantar y tocar el teclado, ser parte de alguna asociación de superación personal para aprender cada vez más y poder apoyar a personas que desean mejorar la calidad de vida que tienen; viajar y conocer Italia, cerrando círculos que aún están presentes y dañando mi vida. Ahora es el momento en que debo, puedo y deseo dar la prioridad a cada acción que tengo en mente, llegar hasta al final de la meta que me fije, tener presente que también tengo derecho a cumplir mis deseos, por ello justipreciaré lo que realice.
Hasta el día de hoy he conocido dos hombres que fueron importantes en mi vida. A Gustavo lo conocí en la preparatoria, él tenía veintiún años de edad y yo dieciséis, contrajimos nupcias cuando tenía dieciocho; por su alta estatura y cuerpo fornido lo idealicé como un hombre protector y amoroso. Desde un inicio los contrastes eran obvios pero no quise poner atención a las diversas señales que se presentaban; a mí me agrada el orden, limpieza, armonía y solucionar los problemas que se presentan, así como pagar las cuentas a tiempo; él es lo opuesto, todo lo deja para después, no le agradan los cambios y su ritmo de vida es más lento que el mío. En el afán de que se sintiera bien y trabajara en algo que le gustase, le compré los insumos para un negocio de control de plagas, lo instaló en la casa y contrató a una chica diez años menor que yo como su secretaria y poco después la llevó a vivir con nosotros argumentando que en su casa tenía muchos problemas, por increíble que parezca se lo permití, para entonces no lograba tener relaciones sexuales conmigo, yo creía que padecía de eyaculación precoz o quizá imposibilidad para erección; un día y sin siquiera imaginarlo, los descubrí en mi casa, Gustavo tenía una potente erección como en los viejos tiempos y ella jugueteaba con él. Por supuesto fue un golpe muy duro para mí, la auto estima se derrumbó y creí enloquecer; a pesar de todo ello perdoné y acepté que continuase la vida, además de recibir a Laura de nuevo en casa. El colmo de la estupidez estuvo presente, casi a diario ingería bebidas embriagantes y retomé el vicio por la mariguana que disminuía mientras practiqué el atletismo, diversas enfermedades atacaron mi organismo y me llevaron incluso al quirófano.
No obstante que no tuvimos semejanza alguna y sí muchos diferencias, estuve casada con él durante veinte años, por ende los problemas abundaron y el amor se fue por la ventana; desde antes del divorcio ponía a mis hijos en mi contra argumentando que yo prefería trabajar que estar con ellos, las deudas aumentaban y quien las pagaba era yo. Gustavo se alió con los niños permitiendo que se desentendieran tanto de obligaciones escolares como de las que les correspondía en casa, poco antes del divorcio hablé con mis hijos y los dejé elegir con quien deseaban quedarse, por supuesto optaron por su papá, con él solo habría libertad y no obligaciones.
Tres años antes del divorcio y harta de la indiferencia de mi esposo conocí a Javier. Los dos fuimos afines en la responsabilidad hacia los compromisos económicos y la ambición de vivir mejor buscando opciones de adquirir ingresos extras mediante nuevos negocios; él tuvo un contacto que le proveía de ropa médica y de uso rudo, Javier vendía la vestimenta industrial en tanto yo ofrecí a los médicos pantalones y batas a precios razonables. En ese tiempo incrementé en gran medida la afluencia de dinero que apliqué en colegiaturas de las escuelas de mis hijos; Javier y yo congeniamos de maravilla en el sexo y por primera vez en mi vida supe lo que era llegar al orgasmo, en la cama fuimos dos volcanes en erupción; ninguno estaba dispuesto a dejar a su pareja e hijos, más de una vez él me pidió que yo fuese quien me divorciara, de esa manera podría acudir a mi casa cuando le placiera, supe que esa actitud era egoísta y hacía notar que en realidad no había amor entre nosotros.
Con el sueño guajiro de mejorar el matrimonio con Gustavo terminé con Javier e ingresé a un grupo de auto ayuda, logré dejar los vicios, cada día me afanaba para que mejorara el matrimonio, sin embargo el padre de mis hijos se enteró de la infidelidad y a pesar de la voluntad e interés que le mostraba por reconquistarlo, no hubo marcha atrás, nos divorciamos y su frustración y enojo fueron tan grandes que contrató a cuatro abogados y me aplicaron el veinticinco por ciento de descuento en mis ingresos para pensión alimenticia que supuestamente sería para Jesús, el menor de mis hijos que entonces tenía catorce años; ese dinero lo cobró por siete años Laura, su secretaria, ella lo usó en su beneficio comprando ropa, tratamientos para bajar de peso o simplemente lo que le apeteció.
A partir de la separación he aplicado la energía y voluntad que tengo para continuar aprendiendo y lograr ser mejor persona.
Gusto de mirar con detenimiento y analizo lo que acontece, las noticias que están plasmadas en los periódicos son de pornografía, dolor, angustia, delincuencia y crisis, los gobiernos se resquebrajan; medito de qué forma lograr cambiar la mentalidad de adultos y jóvenes, en base a lo que he vivido y los errores cometidos, quiero ser parte del cambio, inculcar nuevas enseñanzas a los niños y cierta estoy que es viable, se requiere unión de muchos y deseos de lograrlo, que cada gobernante se ponga de acuerdo con su homólogo para trabajar con un solo fin, haciendo de lado los límites que se marcaron con las fronteras, conseguir el respeto y cuidado de nuestro planeta y gobernar con responsabilidad y honradez; cada persona que habita en el mundo tenga los mismos derechos y obligaciones y las guerras no existan más, la distribución de las riquezas sea equitativa de acuerdo al trabajo realizado, la familia de nuevo se convierta en el núcleo de la sociedad, todo lo anterior mediante la enseñanza y preparación de cada ser humano en todas las etapas de su vida, es decir desde la infancia hasta sus últimos años.
Entre lo que he cambiado en mí, está la oportunidad de obsequiarme con una ofrenda, por ello escojo el brócoli que es una hermosa verdura similar a un arbolito, posee características alimenticias de excelencia y lo recomiendan para prevenir cáncer y estreñimiento entre otras; admiro la perfección de su anatomía y el color verde intenso que tiene. Al utilizarlo para mi placer y observación me provoca bienestar, es asombroso que de algo aparentemente sencillo le pueda dar un significado distinto, dedicado a mi con amor y alborozarme de estar viva y ser creativa, razón de más para comprometerme conmigo misma y nunca más perder de vista que soy tan importante y esencial como cualquiera.
Reconozco que estoy todavía en pañales en algunas circunstancias, y con el deseo de descubrir más de mí, cubro mis ojos y me desplazo entre las tinieblas, siento la inseguridad de los pasos que doy, no obstante saber que no hay nadie más en casa, provoca sobresalto pensar que alguien o algo pudiese lesionarme; con torpeza y trompicones voy paso a paso y con la ayuda de las manos quisiera identificar cada espacio del lugar, al término del recorrido prendo una vela que despide una tenue luz, después circulo de nuevo lo andado y noto que los fantasmas que imaginé solo viven en mi mente, descubro lo frágil que puedo ser al bloquear alguno de los sentidos y entiendo que me falta aprender a confiar en mí.
A propósito de confianza, al igual que algunas personas también creo que hay un ser superior, yo le llamo Dios, y aunque no profeso ninguna religión pues pienso que fueron hechas por el hombre y para beneficio de un grupo reducido, tengo la certeza de que él es amoroso y tierno, guía mi caminar y me otorga bendiciones; a menudo platico con mi señor y más de alguna ocasión lo increpo sobre dudas que me aquejan, esta vez le pregunto: ¿por qué permite que sigamos destruyendo al planeta?, ¿habrá un hombre que me ame y al cual pueda amar?, ¿cómo contribuyo a mejorar el entorno?, ¿algún día aceptarán mis hijos estar a mi lado?, ¿Hanna la nieta que amo, recuerda quien soy?, ¿debo buscar a Musmé Elhiezer, Talia y Jesús una vez más?, ¿cómo evito enfermar?.
Repetí cada interpelación cuantas veces pude, después comprendí que todo habitante del mundo tenemos la facultad de tomar decisiones, por consiguiente también somos quienes debemos zanjar la situación mundial; tengo diversas maneras de aportar granitos de arena para dejar de dañar lo que nos rodea cuidando no tirar basura o reciclar, usar el agua con medida, etcétera.
Musmé tiene veintisiete años, Talia veinticinco y Jesús veintidós, los tres son adultos y opto por darles espacio para que sanen sus heridas, si algún día deciden acercarse estaré con los brazos abiertos y mi corazón pronto para amarlos, pero ahora pido respeto y amor, no cederé a sus chantajes, en cuanto a Hanna, es muy pequeña y su mamá tendrá la decisión de traerla con ella, para fomentar estar sana haré ejercicio y cuidaré cada parte del cuerpo, mente y alma.
Después de realizar las preguntas y contestarlas, percibo que en realidad las cuestionaba con mi propio ser, algo muy profundo en el interior; ¿será como dicen y Dios está en todas partes?
Noto que me faltó preguntar cómo sanar por completo los recuerdos dolorosos que a veces se hacen presentes mientras duermo; y no logré contestar si conseguiré vivir el amor respetuoso, tolerante y comprometido con un varón.
He leído este manuscrito durante nueve días y cada uno de ellos encontré un nuevo sentir, a pesar de haber tenido una vida complicada desde la niñez reconozco que soy afortunada, ignoro si alguien puede entender por si solo cómo tomar las mejores disposiciones para su existencia ¡yo no pude! Durante treinta y ocho años pensé que hacía lo correcto, ahora entiendo que llevé a cabo lo que creí conveniente, pero en el camino me descalabré muchas veces y herí a los que amo. Con dicha llegó el día que toqué fondo y una mano amiga me auxilió, acudí a un grupo de autoayuda donde acepté iniciar la limpieza interior, a partir de entonces sigo hallando personas que me ilustran para modificar lo que no funciona; recién cumplí cincuenta años y continúo nutriendo mente y alma cada día.
A través de lo escrito encontré a la mujer valiosa que soy, entiendo que puedo ser feliz en la medida que lo permita; deseo completar cada meta propuesta y todas las que forje durante el tiempo venidero, trabajaré con tesón para seguir adelante a pesar de lo que surja, desechando lo que no funcione, mirando el pasado como lo que es y sin desazón; deseo prodigarme amor en todo momento, con el granito de arena que ponga aportaré para resguardar cuidando el planeta, aunado a ser ejemplo de vida inyectando con energía positiva y amor a los que me rodean.
Aspiro amar de nuevo a un hombre, sólo que ahora con nuevos ojos, por ello estaré atenta a tener confianza en mi persona, reafirmar lo que he venido cultivando y sin olvidar jamás que el ser humano más importante soy yo. Por ello el mayor compromiso que adquiero es cuidar, amar y nutrir a Musmé; si llega el príncipe lo rodearé de amor, de no ser así la vida continuará sin detener el camino que he elegido.