Talladoras de Palabras

Agosto, 2009

Séptimo Manuscrito, Musmé

Musmé sigue desvelando secretos… aquí una probadita de lo que encontró en el séptimo de ellos...

HISTORIAS ENGARZADAS

¡Por favor, escúchame!, ¡Yo también sufro!, ¡Necesito amor!; esto y más es lo que exclaman mujeres a cada minuto sin saber la forma de lograr ser justipreciadas por quien las rodea, entregando su vida a las personas que aman;  hay otras que desean encontrar un hombre aunque sea viejo, pero que tenga suficiente dinero para que les resuelva la economía, ignorantes de su propia valía ponen a la venta 

En tiempos remotos el género femenino fue  menospreciado y usado para la procreación y atención del hombre y los hijos, privadas de la superación académica, utilizadas para satisfacción sexual.  A pesar de los cambios que se han realizado desde varias décadas atrás, reformando leyes que protegen a la mujer otorgándole beneficios además de responsabilidades, la tecnología que avanza a pasos agigantados y féminas que conquistan mejores puestos laborables en la política, el arte y la industria, aún se les escucha decir que soportan al marido vicioso e infiel pues esa es su cruz, incluso creyendo que sin marido no son nada, algunas deben tolerar la desigualdad de géneros por un jefe que no les paga lo que les corresponde por el simple hecho de ser mujeres.

En recientes fechas que se dio la alerta por la pandemia de influenza porcina a una embarazada no le permitieron  faltar al trabajo bajo amenaza de ser despedida, no obstante haber sido disposición gubernamental. Por fortuna y en contraste, hay otras hembras que se rebelan ante las creencias heredadas o que adquirieron en su camino, aprenden a amarse, se cuidan y respetan a si mismas sin permitir que nadie pretenda lo contrario…

Elegí a tres mujeres que conozco desde hace varios ayeres, con orgullo exclamo ¡son amigas entrañables!, me permitieron plasmar en estas hojas las anécdotas de sus vivencias, ellas se suman a tantas que viven similares situaciones.

Irma, de sesenta y tres años de edad, es el caso típico de la mujer sumisa y abnegada que contrajo nupcias hace cuatro décadas con el primer novio que tuvo; enamorada y con la ilusión de formar una familia inició su matrimonio al lado de Antonio. A pocos días de estar casados, su  esposo le dijo que era la culpable de su desgracia, se casó con ella por despecho, la mujer a la que le entregó su corazón decidió vivir con otro hombre; por supuesto, la vida de ambos ha sido complicada. Irma  tiene cuatro hijos varones que son su adoración, de niños, además de cuidarlos, los llevaba a practicar beisbol en tanto Toño se embriagaba con amigos, llegando de madrugada a casa buscando  motivos para discutir con su esposa e incluso golpearla; al paso del tiempo su autoestima se desmoronó  creyendo que sus necesidades no eran  prioritarias. Al crecer sus hijos le perdieron el respeto y ya casados las nueras continuaron con la tradición de maltratarla.

Cuando conocí a Irma su aspecto era descuidado y apenas levantaba la mirada del suelo; en su casa me rentaron un espacio para mi negocio y se ofreció a ser la encargada del aseo del lugar, me extrañó sobremanera que siendo la dueña del lugar se ocupara de tales labores. Al paso de los meses noté que posee conocimientos de contabilidad y cortesía a los pacientes aunado a su  honradez, por dichas capacidades la contraté como asistente. En su casa se burlaron pensando que no era apta para trabajar sin embargo ya cumplió diez años laborando a mi lado; cuenta que hace varios años atrás la suegra le informó de que le ponían el cuerno, el colmo fue que su propio padre se lo expuso y aún así no lo creyó hasta que, en una ocasión, limpiando su casa descubrió un acta de matrimonio de Antonio con otra mujer con la que tiene dos hijas; a raíz del evento ya no permitió que la golpeara aunque él sigue fastidiándola por cualquier motivo y más al estar ebrio. Esa forma de vida le provoca que se enferme a menudo, incluso de requerir cirugías por problemas estomacales; a pesar que dos de sus hermanas le ofrecen apoyo con la finalidad de que se separe del señor, ella no acepta y  teme al cambio, platica que su mamá vivió de similar forma y así estuvo hasta morir, argumenta que no deja al esposo por temor a perder la parte proporcional de bienes que le corresponden, por más que se le ofrezca la ayuda incluso legal, prefiere continuar con la relación destructiva y platicar sus cuitas a quien le preste un poco de atención.

Dalila es una amiga muy querida que conocí en la preparatoria, ahí encontró y se enamoró de Héctor, un chico jovial que ingería alcohol por cualquier motivo. Al término de la educación media cada quien eligió su camino. Dalila estudió inglés para ingresar a trabajar en Mexicana de Aviación de sobrecargo y dejó de ver a Héctor a causa de su adicción; tres años después, ella organizó una fiesta con motivo de su cumpleaños y acudí en compañía de Gustavo, quien era mi esposo; él de antemano preparó una sorpresa a nuestra amiga y la llevó al estacionamiento de la unidad habitacional donde esperaba Héctor con un gran ramo de flores. Sin importarle que el resto de los invitados estuvieran en la casa se fue con su amado a disfrutar la noche. Un año después contrajeron matrimonio. Él era amoroso y tierno y parecían felices, aunque a causa de que mi amiga siguió viajando tenían discusiones a menudo por los celos obsesivos de su esposo, quien continuaba embriagándose por cualquier motivo.

Con el afán de que el matrimonio funcionara, Dalila dejó el trabajo y se ocupó de su casa, creía ciegamente que él cambiaría si le prodigaba amor y atenciones, sin embargo los problemas no desaparecieron, Héctor faltaba al trabajo a menudo por estar indispuesto y le solicitó en más de una ocasión que ella hablara diciendo que debía ir al médico por enfermedad.

Dos años después Dali tomó sus maletas y lo abandonó. Aplicando todo el empeño encontró trabajo y ha salido adelante; al paso de los años Héctor murió de cirrosis hepática y mi querida amiga sigue llorando y preguntándose por qué no lograron ser felices. Me contó que nunca pudieron tener relaciones sexuales, ella le propuso varias veces que fueran con algún especialista pero no aceptó, por increíble que parezca seguía siendo virgen.

Hasta la fecha se ha relacionado con varios hombres alcohólicos e incluso dos con disfunciones sexuales; frustrada, decidió que todos los hombres son iguales. A raíz de la muerte de su papá dedujo que si su padre había sido adicto y sus hermanos también, con seguridad esa era la razón por lo que se relaciona con borrachos. Aunque ha perdido la fe en encontrar al príncipe azul sigue trabajando y viaja a donde le place, dado que concretó solo la preparatoria hace uso del conocimiento del inglés para solucionar su economía, dice que en México la paga es poca y prefiere trasladarse a otros lugares donde obtenga lo que necesita. El año pasado vivió en Alaska y laboró en una agencia de viajes hasta septiembre, dado que venía el tiempo de intenso frío y por consiguiente el comercio se detiene se trasladó a Vallarta; ella es  feliz con la vida que lleva  y la goza a plenitud.

En la secundaria conocí a Odette. Es bailadora, alegre y entusiasta. Al graduarnos nos distanciamos algunos años para reencontrarnos al término de la universidad; se enamoró y casó con José, trabajaron en México un año y se mudaron a Mazatlán donde vive la familia de él. En cuanto se instalaron y contactó a viejas amistades él cambió su comportamiento, antes tierno y amoroso, y se tornó ramplón, desatento y agresivo; ingería cualquier clase de enervante además de tener amoríos con diversas mujeres. Hubo ocasiones que ella no iba a dar consulta a causa de la golpiza que le propinara, sus dos hijas lloraban por cualquier motivo y le temían a su padre.

Odette planeó con cuidado una estrategia para huir y, un día que José llegó bastante drogado y dormía la mona, aprovechó, se armó de valor y desmontó su equipo de trabajo para embarcarlo en el tren. Acompañada de las niñas y con lo indispensable se subieron al camión rumbo a México; al llegar la esperaban sus padres, quienes las trasladaron a Texcoco donde tenían una casa que Pepe no conocía. 

Iniciar una nueva vida fue espinoso, además del trauma que cargaron Pamela y Norma por lo azaroso de la separación. Después de la tormenta viene la calma… pasaron siete años y Odette abrió su corazón a un nuevo amor, conoció a Edmundo, que es moreno, bajo de estatura a diferencia de Pepe que es alto y rubio; al conocerlo las niñas expresaron que estaba muy feo y se veía corriente, sin embargo, Mundo es profesionista con doctorado y buena posición económica, ellas se sorprendieron al saber que ha viajado a varios países, incluyendo Europa. Bien dicen que las apariencias engañan, está muy enamorado de Odette y ella de él, la apoya, cuida y respeta; actualmente y por fortuna las chicas  aprendieron a quererlo, no cabe duda que esta mujer es de las bienaventuradas que encontraron a su media naranja haciendo de lado al medio limón.

En las historias anteriores se pueden notar algunas similitudes, de igual manera ocurre con muchas mujeres, algunas deciden mejorar su existencia y otras no encuentran la salida para el cambio…