Las Atrevidas

Marzo, 2011

Rocío Sánchez

 ¡Te lo pido porfavor!

JULIO 2008

No conocíamos el protocolo, así que nos dejamos guiar por nuestros familiares que en todo momento nos apoyaron. Todos los días se hacían preparativos que nos mantenían ocupados, a las siete de la noche estábamos listos. Veíamos llegar puntualmente a familiares y amigos, a quien después de cumplir con el cometido, atendíamos solícitamente como agradecimiento por su asistencia. Ahora me doy cuenta de la importancia que tiene el sentirse acompañado y querido en ciertos momentos de nuestra vida. En este caso fue para toda mi familia un gran consuelo contar con ellos.

El último día fue por demás significativo para nosotros. Asistimos por primera vez a un evento completamente nuevo. Por la tarde-noche, mis tíos llegaron con un grupo pequeño de personas, acompañados de guitarras y otros instrumentos musicales. Se encontraba ya reunido un gran número de invitados, todos dispuestos para darle una gran despedida. Iluminados sólo por la luz de las velas, las oraciones dedicadas a la salvación de su alma y las notas que entonábamos hicieron que fuera  un adiós especial para Lili, cargado de tristeza y nostalgia por su partida. 

¡No puedo creer que estemos haciendo todo esto por ti!

AGOSTO

El sonido insistente del teléfono, me regresó abruptamente a la realidad. Sin pensarlo siquiera corrí a tomar el aparato, no sabía con exactitud cuántos timbrazos llevaba, en los últimos días me había quedado con la ansiedad de contestar rápidamente.

-Buenos días-dije con un poco de incertidumbre.

-Buenos días-escuché del otro lado-Habla Araceli, una amiga de Lili.

Oír su nombre fue suficiente para volver a sentir ese desasosiego tan fuerte y doloroso dentro de mí.

-Sí, dime–respondí, tratando de aclarar la voz, queriendo deshacer el nudo que se estaba formando en mi garganta.

-Disculpe la molestia, pero acabo de enterarme y ya que no pude estar con ella los días pasados y en su despedida, me gustaría saber si están haciendo algo…

-No te preocupes, ya me acorde de ti y sé cuanto la quieres.

-Lo que pasa es que estaba fuera de ciudad, acabo de llegar a casa y me dieron la noticia, no sabe cuánto me ha dolido su partida.

-A nosotros también, a veces creo que todo ha sido un mal sueño. Mira, cada mes nos reuniremos en su honor, así que si gustas acompañarnos te esperamos hoy a las siete.

-Claro que sí, tengo ganas de saludar a su mamá, así que más tarde nos vemos.

Al colgar, me pude dar cuenta que algunas lágrimas salían con libertad.

¡Cuánto me duele esta separación!

SEPTIEMBRE

Lili ¿Sabes que las celebraciones en nuestra familia ya no son iguales, desde que partiste? Nuestras reuniones han pasado a ser diferentes, sin proponérnoslo claro, y es que ahora que no estás, sólo nos alivia un poco, el hablar de ti.

Todos tenemos algo que contar, porque toda la familia se organizó para estar cerca de ti en tu estancia en el hospital. Relatamos las muchas cosas vividas contigo los últimos meses, o nos remontamos a los años anteriores, siendo tú el tema principal. ¿Te da gusto saber, que aunque estés lejos, te recordamos? Espero que sí.

¡Cuánta fortaleza!, la demostrarte muchas veces a lo largo de los años. Pero esta última prueba que el destino te puso… Cuánto dolor debiste soportar antes de entrar al hospital y nosotros sin imaginarlo, hasta ese momento no sabíamos de la gravedad de tus dolores de cabeza. Entraste un viernes por tu propio pie al hospital, acompañada de mamá, a causa de unos dolores muy fuertes que te venían aquejando desde dos semanas atrás.

Yo no te acompañé, pero me cuentan que tenias la esperanza de salir el lunes siguiente del sanatorio, no te gustaba estar allí.

El sábado, la fiebre como terrible mensajera se apodero de tu cuerpo y sin saberlo nosotros, nos alejo de ti para siempre.

Los primeros rayos de luz del día lunes nos trajeron una de las más desgarradoras noticias. Antes de tu hospitalización un aneurisma se reventó en tu cerebro y causó un derrame. Nos dijo el doctor. El sábado anterior ya en el hospital volvió a sangrar y por eso perdiste la conciencia. Estará en terapia intensiva, su estado es de suma gravedad, pero aquí haremos lo imposible. Con esta noticia terminó el doctor su visita. ¡Es algo muy delicado, pero te vas a recuperar! Nos decíamos entre nosotros, manteniendo una gran esperanza en  Dios. 

OCTUBRE

¿Sabes, Lili? estoy tratando de entenderme, no sé qué me pasa. No llorar por tu ausencia me hace sentir culpable, lo que si te puedo decir es que tu partida me tiene muy triste, por favor no vayas a creer que si no hay lágrimas es por falta de cariño.

El catorce de este mes nos volvimos a reunir para ir a visitarte, llegamos con flores y te avisamos que más tarde nos juntaríamos en casa de mamá. ¡A pesar de tu ausencia decidimos celebrar tu cumpleaños!

Todos llegamos puntuales, mamá guiso tu comida preferida, tratamos de poner todo nuestro buen humor y aunque hay algunos momentos tristes, tratamos de superarlos cuando estamos juntos, dándonos fortaleza unos a otros.

Ahora con más motivos fuiste tú el personaje principal en nuestras conversaciones, nos gusta recordar tu risa y  alegría ya que eras quien ponía el toque picante a las reuniones.

Mamá, nos vuelve a dar muestras de una gran fortaleza, aunque todos temíamos por su salud ante este suceso tan doloroso, ella nos conforta y tranquiliza. Sigue llorando por ti, recuerda mucho lo que le dijiste mientras caminaban juntas hacia las puertas del hospital.

-Mamá, no te inquietes por mí, verás como ahora si me van a curar de estos atroces dolores y pronto voy a salir de aquí.

-Claro que si, luego ni te acordarás de todo esto. Mientras esperaban a ser atendidas, hubo unos momentos de silencio entre las dos, en un súbito sentimentalismo Lili continuó:

-Mamá, si algo llegara a pasarme…      

-Hija, no te preocupes nada te pasará-te dijo mirándote cariñosamente, para infundirte valor. Horas más tarde ya instalada en tu cama y con la llegada de Laura para cuidarte, se despidieron, sin saberlo, para siempre. Fue la última vez que ella te vio consciente.

¡Aunque los recuerdos tristes de tus últimos días se presentan constantes en mi mente, se me hace imposible aceptar tu partida!

NOVIEMBRE

Los días siguen pasando, tengo un poco de temor por la temporada, ¿cómo vamos a sortear esos días en que se recuerda a familiares que se han ido de nuestro lado?

Por mi parte no quisiera poner ofrenda, mi corazón se niega a aceptar que no te volveremos a ver. Muchas veces se me olvida el triste suceso creyendo que voy a verte en cualquier momento, cuando visito a mamá o cuando hacemos planes para reunirnos. Lo único que me animó a hacerlo, fue pensar que era para ti, todo era en tu honor.

Ver el altar con tu fotografía al centro fue tan doloroso que no pude contener el llanto y por primera vez en todos estos meses, mi espíritu se consoló con lágrimas amargas, creo que hasta este momento mi inconsciente aceptó el hecho tan triste. Después de ese pequeño desahogo pasó por mi mente una idea,  con humildad y de todo corazón te pedí: ¡Porque sabemos que tu espíritu nos acompañará siempre. Te pido Lili, que a partir de hoy seas para todos, “Nuestro Ángel Custodio”, ahora que estas cerca de Él no te olvides de tu familia terrenal!

Con esa habilidad incipiente que ido adquiriendo en la escritura, tuve la necesidad de hacer algo especial para ti. Germinó la idea, cuando vino a mi mente  la noche en que con tu inesperada presencia me diste una gran sorpresa. Era el día de nuestra ceremonia de Talladoras de Palabras. Todo se preparó para que con una danza ceremonial recibiéramos de la Diosa Ameyahle nuestros dones para la escritura. Después cada una de las participantes pasamos al estrado.

Muy nerviosa empecé a leer mi texto, lo hacíamos delante de muchas mujeres, con un poco de trabajo me sobrepuse y terminé de leer muy calmada. Los aplausos me hicieron levantar la vista ¡ahí estabas tú! sonriéndome y haciendo con la mano una muestra de aprobación, verte ahí compartiendo algo tan importante para mí, le dio un toque aún más especial a la velada.

Nuestro Ángel, se llama el argumento dedicado a ti. Y al que me dieron la oportunidad de subir a internet en la página de Demac, que es lugar en donde puedo escribir de ti y lo que me acontece en la vida.

DICIEMBRE

En una plática en la que te recordábamos, Luis melancólicamente se acordó de algo que le comentaste y nos contó:

-Este año, en diciembre tengo ganas de poner un árbol más grande.      

-¿Y qué le haremos al pequeño?-contestó Luis sonriéndole.

-No sé, tal vez lo regalemos o qué sé yo, pero el de este año lo quiero con muchas luces para que ilumine la estancia, ¡ah! y con muchos adornos.

Durante los meses que siguieron, no volvimos a mencionar el detalle; fue hasta finales de noviembre que uno de nosotros tuvo la idea de poner ese árbol en tu memoria. Nos pareció bien a todos. Lo haríamos en casa de mamá el primer día del mes y cada uno llevaría algo especial para adornar. Todos estuvimos a la hora indicada y con mucho entusiasmo decoramos por primera vez todos juntos ese árbol que nos servía para sentirte cerca.

Casi sin planearlo todos tuvimos el mismo pensamiento. Esta navidad estaríamos acompañando a mamá, estar juntos nos hace sentir confortados.

Desde el día anterior, en que nos reunimos para adelantar en algo la preparación de la cena, tratamos de poner un poco de entusiasmo. Por primera vez en mucho tiempo la mesa no alcanzó para todos y hubo que ponerle una extensión, la mayor parte de la familia estuvo presente. Antes de la cena hicimos el brindis, momento en el que sentimos tu presencia, en espíritu nos acompañaste esa noche especial. Y, aunque esta vez el baile no hizo su aparición, estuvimos agradablemente reunidos en torno a la mesa llevando una conversación amena en la que hablamos de ti. Nos alivia mucho hacerlo así, en familia.

ENERO

Han venido a mi mente, sin proponérmelo, muchas remembranzas, ¡cuántas cosas vivimos juntas! ¿Te acuerdas de las noches bohemias que tanto nos gustaban? ¿Y de la canción que en varias ocasiones cantamos a voz en cuello? A riesgo de que los vecinos nos fueran a callar.

Una tarde en que veía televisión, puse un canal que nunca veo y me recibió una sorpresa: estaban pasando el video de nuestra canción preferida; mientras lo veía, una variedad de emociones danzaron en mi interior, desde el gusto por oír nuestra melodía hasta el dolor que me causó escucharla, porque también me recordó tu inesperada partida.

Donde estés hoy y siempre

Yo te quiero conmigo…

Tú me sabes bien cuidar

Tú me sabes bien guiar…

Pero no me dejes nunca

Nunca, nunca…

¡Te lo pido por favor!

FEBRERO

Cuando paso cerca de los hospitales, no puedo dejar de recordar los días interminables que pasamos en terapia intensiva. Las horas pasaban sin que nos dieran buenas noticias, no lográbamos descifrar las medias palabras de los médicos. Nosotros vivíamos con la esperanza de que hubiera un equilibrio en tu salud para una operación, creyendo que así te recuperaríamos aunque fuera un poco. Nos negábamos rotundamente a otro tipo de desenlace. Por primera vez después de dos semanas empezó a surgir dentro mí el miedo a perderte y todo por un sueño que quisiera borrar y no puedo:

Todo alrededor era campo, en medio de éste se encontraba un solo árbol, el ruido de sus hojas al moverse con el viento me llamaba, me acerqué con lentitud, sin dificultad alguna tomé uno de sus frutos, era una nuez fresca con sus cascara verde y dura. Tomé otra y con repulsión vi como se desmoronó en mis manos, dejando un polvo negro que cubrió todos mis dedos. El estallido de un trueno me hizo voltear hacia el cielo antes azul, ahora gris, la tormenta se presentó, el agua poco a poco se iba arremolinando a mi rededor, me abracé al árbol para protegerme, con tanta agua éste empezó a tambalearse. Con mis dos manos y con todas mis fuerzas trataba de mantenerlo en su posición, luché por mucho tiempo hasta que las fuerzas me faltaron y lo tuve que soltar. Me quedé viendo con desesperación como los círculos en el agua  hicieron desaparecer por completo ese gran nogal. Un llanto agitado me hizo despertar y una gran tristeza se apoderó de mi espíritu desde aquella noche.

MARZO

Sé que cada uno de nosotros, en la intimidad, se cura de este gran dolor. Alicia, por ejemplo, ha tenido crisis de llanto en varias ocasiones. Raúl, sólo siente un poco de tranquilidad yendo al cementerio, creo que ya perdió la cuenta de las veces que ha estado contigo en ese solitario lugar. Laura, teniendo que sacar fortaleza no sé de donde, para que mamá y su hijo Daniel se sobrepongan a la tristeza. Lety, llorando al recordarla, poco a poco se recupera. Rogelio, ¿cómo estás viviendo esta tragedia? Ojalá pudieras viajar y visitarnos con más frecuencia. Noé fue quien tomó las difíciles decisiones en los peores momentos. ¡Te lo agradecemos, lo hiciste muy bien! Sigue haciendo oración, ella te escucha.

ABRIL

Raras veces en el pasado pensé en el día final y hasta con un poco de humor imaginaba mi muerte, porque la veía muy lejana. Ahora no puedo aceptar todavía que esa desgracia apareciera tan pronto en la familia y menos que la elegida fuera ella.

Lo que me da un poco de paz son los recuerdos, doy gracias al Señor por la oportunidad que nos dio de disfrutar de su compañía durante treinta y ocho años, eso nos permitió acumular muchos momentos, que ahora al recordarlos me sirven para sentirla cerca.

Algunas ocasiones me he sorprendido a mí misma, platicando mentalmente con ella ¿Será que desde donde está, también nos extraña?

Sabes Lili,  la otra noche te volví a soñar…Me causó una gran sorpresa cuando, al entrar a un cuarto, te vi sentada a la mesa compartiendo con José y mis cuatro hijos; sin pensarlo, rápidamente me acerque a ti y empecé a tocarte para comprobar que de verdad eras tú. Cuando mis manos te sintieron, dije.

-¡No lo puedo creer, pero qué bueno que estás otra vez con nosotros! Y te abracé muy fuerte, queriendo quedarme así, juntas las dos por mucho tiempo.

Unos toquidos leves en la puerta me perturbaron, sin embargo yo no me moví, era tan bonito tenerte allí; después los golpes fueron más fuertes y te tuve que soltar para ir a abrir, caminé despacio sin dejar de verte; al abrir, sin vacilar siquiera, un hombre entró directo a saludar a José. Me molestó el hecho de que pasara junto a ti sin verte. ¿Qué le pasa porque no te saluda? Todos intercambiamos miradas y sin necesidad de decirlo con palabras nos dimos cuenta de algo insólito: Sólo te hiciste visible para nosotros.  

En ese momento me desperté, era todavía de noche, me moví en la cama para avivarme, recordé el sueño una y otra vez, fue como tenerte junto a mí las veces que yo quisiera. Una extraña sensación no me dejaba disfrutar totalmente… Durante los siguientes minutos o tal vez, las horas que pasaron, no logré descifrar ese desasosiego, unos segundos antes de volverme a dormir, sentí, ¡un gran vacío en mis brazos!

MAYO

Por demás unos días tristes pero inmensamente necesarios para mí. Todo se juntó, por una contingencia de salud, tuvimos que permanecer en casa. La mente tiene sus recursos y esta vez utilizó esos días para darle alivio a mi espíritu.

Los primeros días de ese encierro casi forzoso, llegaban a mí sólo como destellos que desaparecían rápidamente, después teniendo el tiempo a mi favor, todo regresó:

 Su salida de terapia intensiva, nos volvió a dar esperanza. Verla en la cama del hospital logró que en todos surgiera un sentimiento de ternura, cada uno de nosotros llegaba con la mejor actitud, tratando de hacer todo para que estuviera cómoda. Nos organizamos para que las veinticuatro horas ella quedara acompañada.

Cuando el médico nos decía que seguía grave, yo repetía que el que decidía era Dios. Sin embargo, uno de esos días tristes en el que los galenos nos dejaban sin esperanzas, me encontré en uno de los dilemas más grandes de mi vida: estaba haciendo oración con ella, al ver su gesto tranquilo y su cuerpo sin movimiento, sin proponérmelo pensé: los doctores dicen que no tiene forma de regresar a la normalidad, ni siquiera con una operación, como era nuestra primera esperanza, ¿entonces Dios mío? ¿Qué debo hacer? Por un lado está ella aquí postrada en esta cama, ¿qué clase de vida le espera? Por otro lado no deseamos perderla, la queremos tanto.

¡No sé que pedirte Señor! de cualquier forma me siento egoísta. Tocándole la frente y con  lágrimas de dolor le pedí que me perdonara, que la dejaba en manos del creador, para que hiciera lo mejor por ella.

Es por eso que no puedo dejar de agradecerle a Dios por escuchar mis ruegos. Cierto día le pedí sinceramente, que si su deseo era apartarla de nosotros, que por favor no lo hiciera en las fechas importantes que el mismo nos había destinado; ya que en el mes julio hay varios cumpleaños en la familia.

Los siguientes días fueron de incertidumbre para todos, cada uno de nosotros albergaba diferentes sentimientos. Una mañana la enfermera nos recibió con esta noticia:

-Su paciente ya puede respirar por sí sola, le quitaremos el respirador artificial. En efecto, vimos como su respiración se normalizaba sin el aparato. Al siguiente día el doctor nos dio esta sorpresa que nos lleno de nuevas ilusiones:

-Veo que su paciente está un poco mas despierta. Titubeando un poco prosiguió-Tal vez la puedan llevar a su casa.

Esta inesperada noticia nos hizo poner mayor atención en todo lo que realizaba la enfermera, principalmente durante el baño, teníamos que aprender.

Un día después me di cuenta que ya no tenía algunas sondas por las que le administraban los medicamentos, cuando pregunté a la enfermera me dijo:

-Son órdenes del médico, pregúntele cuando pase a checar al paciente. Cuando este pasó se limito a decir.

-Ya no son necesarios, va reaccionando bien. Fue todo lo que dijo y sin siquiera mirarme, salió del cuarto.

Con todos estos signos de mejoría que veíamos a diario y con la preocupación de cómo nos las arreglaríamos en casa para cuidarla, esa mañana sentí algo muy grande dentro de mí que me hizo estremecer, pero confié. Después del baño y viendo que ella abrió los ojos, esos que nunca más volvieron a mirarme. La tomé de la mano y acariciando su mejilla le dije: por fin hoy siento la fuerza suficiente para hacer este compromiso, escucha Lili. ¡Te prometo Jesús, que si tu nos la quieres dejar, aún en estas condiciones, la cuidaré, no la voy a abandonar! Seguí acariciando su cabello, por esa ternura que me infundía, estaba dispuesta a cumplir mi promesa.

Fueron varios días grises, donde dejé que el llanto, el dolor, la tristeza, la desesperación carcomieran mi alma. Aunque estos recuerdos estuvieron presentes todo el tiempo, tuve que volver a vivirlos para abrir la puerta de mis emociones y desahogarme. ¡Ya no necesitaba más fortaleza, era mi turno de sufrir por tu partida!

JUNIO

Como cada mes, seguimos haciendo misa en tu honor. Esta vez sin proponérmelo dedique casi todo el día a tu memoria. Por la mañana escribiendo este texto. Revivir nuestras experiencias juntas, ya no es tan doloroso y pude asistir a la celebración con el corazón más tranquilo.

Una sola palabra que el cura pronuncio bastó para que mi mente se  trasladara al hospital. Para imaginarme sus últimos momentos. Otra vez la temperatura estuvo presente durante toda la noche eso la tuvo muy inquieta, hasta la mañana siguiente nada pudieron hacer para que desapareciera. El cambio de turno, trajo a Luis, su esposo a las doce de la mañana.

-Sigue insistiendo. Le dijo Laura– que le bajen la temperatura, por favor. Sólo diez minutos después de su llegada, una doctora entró a su cuarto para revisarla, lo hicieron salir, después, con sorpresa vio como entraban con prisa varios médicos y enfermeras. Cuando en un lapso de tiempo que no se puede precisar, salieron a darle la fatal noticia: una insuficiencia respiratoria, vino en su ayuda, después de tantas horas de temperatura que trajeron consigo más dolor y otro derrame en su cerebro.

¡Por fin, lograste descansar! A las doce y quince minutos de esa amarga mañana del veintitrés de julio.

La batalla contra la muerte duró cinco semanas, la separación, por sorpresiva, ha sido muy dolorosa. Tú fuiste y seguirás siendo parte de la familia, esa que mamá mantuvo unida desde la partida de papá. Ahora ese es mi consuelo, saber que estás con él. Tú, que casi no lo recordabas y te gustaba oír las anécdotas que platicábamos de él, ¡ahora por fin están juntos!

JULIO 2009

En este tu primer aniversario nos encontramos con que un gran número de personas nos acompañaron para recordarte, esas demostraciones de afecto hacia ti, nos hacen sentir muy reconfortados. Todos te extrañamos, ¡Tú lo sabes!    

Narrar en estas líneas nuestra tragedia familiar, ha transformado mi dolor en conformidad y ha hecho que te sienta cerca cada vez que leo este texto.

Es por eso que quiero decirte Lili, que tu seguirás viva dentro de mí y nunca serás un recuerdo, porque algo tan querido y tan unido a mi no puede perderse en el infinito. Mientras yo siga aquí te mantendré cerca, hasta que podamos estar juntas otra vez.

En memoria de Lili.

De tú hermana que te quiere y le haces falta

Rocío Sánchez Cruz.

 

¿Qué te pareció este texto? Escribe aquí tus comentarios o envíalos a diana.perez@demac.org.mx