Mujeres en el extranjero

Abril, 2011

Quisiera estar enamorada

 Cada vez que veo una película romántica, cada vez que estoy en una boda, cada vez que veo a una pareja besarse, tomados de las manos, intercambiar esas miradas que expresan lo que sienten. Cada vez… una y otra vez… me invade un no sé qué y pienso, “quisiera estar enamorada”.

Sí, enamorada, con ese sentimiento que no te deja ver la realidad, con ese sentimiento que te muestra la vida color de rosa, que no te importa si te quieren más o menos, sino que tú amas y sientes que te aman, con esa entrega total de cuerpo y alma, con ese  sentimiento que te dice  que todo es perfecto, que nada sale mal, y si sale mal, no importa, ¡estás enamorada!

Cuando uno se enamora, siente tan intensamente, que no nos preguntamos qué tanto me quiere el otro, creemos que con lo que sentimos basta,  tenemos tanto amor, tanto, que no pedimos nada a cambio, creemos que el amor que sentimos lo puede todo, nos entregamos en cuerpo y alma, esperando, suponiendo, muchas veces, que nos quieren.

El enamoramiento es esencial para que el amor se consolide. Creo que Dios inventó el amor entre parejas para consolidar su plan de “creced y multiplicaos”, sin el enamoramiento, nadie formaría una familia, uno se casa, se junta, se une, enamorada, y ese sentimiento la vuelve a uno estúpida, ciega, sorda, ciega (como dice una canción) y sólo con ese bloqueo de la cordura se atreve uno a casarse, a entregarse, a formar una familia; pero, como en todo hay un pero, Dios no hizo el enamoramiento eterno y cuando el enamoramiento acaba  ¿qué sigue?, lo lógico sería quererse, amarse, consolidar el amor sobre otras bases más sólidas, más que sobre la ilusión del enamoramiento.

He aquí el problema, cuando uno ya pasó por la fase del enamoramiento, cuando ya entregaste todo sin condiciones y entras a la fase del amor más profundo, más del corazón, más de compartir a pesar de ya ver los defectos, a pesar de ver que el príncipe es un sapo o la princesa es una rana, aún así lo quieres, pero lo quieres ya de otra manera, ahora sí te importa que él o ella sienta por ti, quieres sentirte correspondida, ahora sí importa si tu quieres más o menos que tu pareja, porque ahora son compañeros en el camino de la vida, son socios en la empresa que formaron para forjar una vida donde la convivencia los lleve a la felicidad.

Por eso quisiera estar enamorada, para embrutecerme de tanto amor, de tanta ilusión, de tanto apasionamiento, que no me importe nada más, quiero estremecerme con el roce de una mano por mi piel, quiero sentir mis labios temblar con un beso, quiero pensar en alguien antes de dormir, soñar con esa persona y despertarme pensando en ella, ansiar verla, escucharla, quiero sentir latir mi corazón a mil por hora cuando lo vea entre la gente, buscándome, quiero sentirme perdida cuando no lo veo, simplemente, ¡quisiera estar enamorada!

 

Marisa Legarreta B.

 

¿Qué opinas de este texto? Escribe aquí tus comentarios o envíalos a diana.perez@demac.org.mx