La mujer que habita en mí
Es sorprendente y gran motivo de orgullo para mí, ser parte de este universo tan maravilloso que me ha otorgado el enorme placer de ser una mujer. Una de las increíbles ventajas de esta posición, aparte del derecho a ejercer la sexualidad, es poder ser madre. Para llegar a este momento tan memorable e inigualable en la vida de las mujeres, tenemos que pasar primero por el manejo de nuestra sexualidad. Vivirla a plenitud, gozarla, disfrutarla, explorarla, sentirla. En mi caso, la he ejercido de manera muy pasiva y últimamente reprimida. He tenido pocos amantes, pienso que todo es consecuencia de la educación que me dieron mis padres; equivocados o no, crecí muy coartada en este sentido debido a los prejuicios y tabúes que me inculcaron y quedaron tatuados en mi cerebro y conciencia. No deposito toda la culpa en ellos, tienen mucho que ver los valores sociales y culturales impuestos por nuestra sociedad, que condena injustamente el libre derecho de las mujeres a vivir nuestra sexualidad a la par de los varones.
Freud presenta a la mujer como víctima del peor proceso de represión social: el que se refiere al pensamiento mismo. Afirma que la inferioridad intelectual de las mujeres se atribuye a la inhibición del pensamiento exigida por la opresión sexual. Mi historia se puede resumir de la siguiente manera: con mis novios no tuve sexo, esa era una consecuencia muy común para que me dejaran, de hecho hubo muy poco contacto físico con alguno de ellos. Me aterraba pensar que podíamos llegar a más. Aunque en más de una ocasión, mi ser entero, mis entrañas, lo pedían a gritos, no me lo permití.
Pasado un tiempo, alguna vez me arrepentí por no haber estado con algún galán porque en honor a la verdad, el deseo era mucho. Ahora sé que este es un proceso biofisiológico, emocional, espiritual y experimental de la función erótica y genital. Es decir, es un conjunto de sentimientos naturales y hermosos de los cuales gozamos como seres humanos.
Es como tocar el paraíso, es descubrirse a sí misma, es la máxima expresión amorosa acompañada de una sensación y una emoción inexplicables pero altamente celestiales. Algo que queda marcado en tus pensamientos y te permite crecer como ser humano. Que te enseña que vale la pena vivir el momento, el lugar y sobre todo, disfrutar de la compañía. Cuando comencé a vivir mi sexualidad, fue un descubrimiento maravilloso, algo delicioso. Es de lamentar que a las mujeres se nos considere con una sexualidad a disposición de los hombres.
Reitero que he sido muy pasiva en esta acción, porque me cuesta tener mente más abierta y estar más dispuesta. Creo que me falta mucho por explorar y descubrir de mi misma; experimentar muchos orgasmos, porque ni siquiera estoy segura de haber gozado alguno. Pienso que tener libre derecho a ejercer nuestra sexualidad tanto a hombres y mujeres, debería ser algo de lo que nos hablaran desde pequeños, con la libertad e inteligencia necesarias para poder manejarlo con naturalidad, disfrutarlo al máximo con responsabilidad. Sería maravilloso si esta sociedad fuera equitativa con hombres y mujeres, sin limitar o censurar a estas últimas, sin etiquetar el comportamiento de las damas.
Debería difundir el libre derecho a practicar la sexualidad equitativamente, deberíamos exigir respeto a nuestro género, que está tan devaluado y no tiene permiso de expresar o disfrutar sus fantasías sexuales sin ser reprobada por todos. Siento que me ha faltado tener más amantes, conocer y tratar a más hombres, ver el acto sexual como algo digno de gozar y sentir con la persona que lo desees. Independientemente de si existe o no el sentimiento llamado amor.
Me falta también documentarme más cada día sobre el asunto. De hecho sexología debería ser una materia que enseñaran desde la educación básica. Y en este país, por lo menos, hacen falta más sexólogos y que nos eduquen para ser asistidos por ellos como por cualquier otro profesionista.
Gracias a la vida tengo el privilegio de ser madre. Siempre quise serlo, desde muy pequeña tenía claro que deseaba ejercer mi maternidad, esperaba con ilusión este acontecimiento tan maravilloso, realizarme como mujer, como esposa, como madre, dar lo mejor de mi, con limitaciones pues me queda claro que no nacemos sabiendo ser madres. Esperaba darle a conocer a mi hija todo lo que yo sé de la vida, enseñarle muchos lugares lindos, hablarle sobre los seres humanos en general, inculcarle valores. Motivarla a ser alguien en la vida por su propio bien. Hacerla, por sobre todas las cosas, una mujercita independiente, fuerte, valiente, capaz de valerse por si misma; que aprendiera a defender sus derechos y pensamientos ante cualquier persona o situación. No todos mis sueños se han cumplido, durante la práctica de mi maternidad he cometido un sinfín de errores.
Empezando por la educación, he permitido que el comportamiento de mi hija rebase mi capacidad como madre y generalmente me falta valor, seriedad y carácter para marcarle límites o exigirle respeto. Siempre me he cuestionado en qué momento perdí el control de mi misma y sobre la educación de mi hija. Antes todo era mejor. Respetábamos a nuestros papás por encima de todo, con una mirada nos controlaban y aplacaban, algo que actualmente no puedo hacer. Me siento mal por todo esto, tampoco he tenido mucho valor para hablar con ella de cosas importantes como este tema que estamos trabajando, entre algunos otros como: las drogas, el alcoholismo, etcétera. Y si lo he hecho ha sido de forma muy somera. Curiosamente, siempre esperé que mis padres hicieran lo mismo conmigo y no obstante ser de mente más abierta que ellos, me está costando dar el paso y no quisiera hacerlo cuando sea demasiado tarde.
Tampoco he logrado hacerme amiga de mi hija, es decir; ella me tiene confianza, se acerca a mí cuando tiene dudas o problemas, pero en muchas de sus cuestiones personales me excluye, no he logrado retener sus confidencias totalmente. Considero que lo único que puedo lamentar que he perdido en este proceso ha sido pasar tiempo de calidad con mi hija, pues desde que tenía año y medio me fui a trabajar y creció al cuidado de mis padres y maestros. Siempre me ha reprochado que no esté en casa cuando regresa de la escuela y en muchas ocasiones ha comido sola o no hay comida preparada.
Tal vez esta sea consecuencia del porqué no he sabido ganarme su respeto y atención por completo, creo que la mayoría del tiempo se ha sentido abandonada y traicionada. Sin embargo, no podría culparla de nada. Si he dejado de hacer algo desde que soy madre, esa ha sido una decisión mía y de nadie más y no tiene que ver con la existencia de mi pequeña. Mi maternidad la he vivido de la mejor manera posible, aprendiendo a ser madre en la medida de mis posibilidades, en algunas ocasiones documentándome con libros o programas de televisión, escuchando a otras mujeres que tienen mucha experiencia. Me he sentido orgullosa de sus logros académicos, me he sentido feliz cuando mi hija lo es. Me he sentido bien observando cómo ha crecido en todos los aspectos de su vida.
Me gusta cuando la llevo a conocer algún lugar nuevo para ella y queda fascinada. He tratado de no ser una madre con el síndrome de la araña, creo que lo he logrado pero al mismo tiempo me he excedido y me ha faltado carácter para educarla adecuadamente. Una contrariedad que he enfrentado en este hermoso proceso, es que no he contado con el apoyo absoluto de mi esposo en la educación de nuestra hija, él siempre ha preferido ser el bueno del cuento, otorgar todo lo que nuestra pequeña demanda, ser más flexible con ella en todos los aspectos, no forzarla a nada. A mí me toma más trabajo y esfuerzo por el tipo de educación que me dieron, muchas veces traté sin éxito de marcar límites, de frenar algunas situaciones, pero mi hija se va del lado que más le agrada y conviene; no obstante no es una mala chica, tiene valores, los sabe aplicar, la mayoría de las veces nos cuestiona demasiado sobre cosas de la vida, como es natural el choque de generaciones ha tenido su curso normal y creo que no ha sido tan atroz. Sin embargo, no me siento satisfecha, creo que he cometido bastantes errores.
Leonora Rodríguez
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Hola Amiga: Todo lo pudiera
Por Angélica Portillo (no verificado)Hola Amiga:
Todo lo pudiera decir ya esta dicho en los comentarios ya publicados pero, este es mi turno.
Te felicito ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Espero que esto sea el comienzo de una exitosa labor, se de tu gusto por las letras y esta líneas están llenas de vida porque lo cotidiano es lo que hace la vida.
Supongo que la historia continuara no ??????????
Felicidades también para todos aquellos que se tomen el tiempo de dedicación a esta lectura y reflexionen sobre ella.
Mi admiración y mi cariño para ti.
Gracias
Por Nora Rodriguez (no verificado)Querida Angy:
La agradecida soy yo, espero te haya gustado y por supuesto que la historia continuará, hay mas de fondo y textos que debes conocer.
Te mando un fuerte abrazo y todo mi cariño y admiración por siempre para tí.
Leonora
Felicidades
Por Angélica Portillo (no verificado)Hola Amiga:
Todo lo pudiera decir ya esta dicho en los comentarios ya publicados pero, este es mi turno.
Te felicito ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Espero que esto sea el comienzo de una exitosa labor, se de tu gusto por las letras y esta líneas están llenas de vida porque lo cotidiano es lo que hace la vida.
Supongo que la historia continuara no ??????????
Felicidades también para todos aquellos que se tomen el tiempo de dedicación a esta lectura y reflexionen sobre ella.
Mi admiración y mi cariño para ti.
felicidades.
Por omar (no verificado)hola nora, felicidades por tu texto, ya habia leido antes varios de tus textos y considero que eres una buena escritora, este en lo personal me gusto mucho por que fuiste muy honesta contigo misma y seguro que cada dia escribiras mejores y mas honestos textos despues de este ejercicio que hiciste de ser franca contigo misma, te quiero mucho y espero algun dia llegar a ser tan buen escritor como tu.
Gracias
Por Anónimo (no verificado)Hola Teto:
Mil gracias por tus comentarios, viniendo de tí significan mucho, espero que muy pronto me permitas leer lo que tu has hecho.
Estoy orgullosa de ti!
Por Marycarmen (no verificado)Nora,
Al leer tu articulo, es como si te tuviera frente a mi. Se que esas letras reflejadas en mi pantalla son mucho mas que anotaciones. Es la vida real y verdadera de una mujer extraordinaria. He sido testigo de tu lucha, asi como tu has sido de la mia y nadie mejor que tu para resumir en estas lineas la verdadera trascendecia de las mujeres, de aquellas que como tu y yo vivimos reprimidas por la sociedad y limitadas de ejercer nuestra verdadera identidad, por temor a los marcas y reproches sociales.
Se que debio ser dificl poner todo este orden de ideas de manera concisa y convincente, pero solo TU, amiga y hermana mia eras la indicada para hacer de tus medios escritos la voz desgarradora que rompe con el silencio y comunica las vivencias de nuestra generacion. Tus palabras comparten la realidad de la vida, buenas o mala, facil o dificil pero al fin y al cabo la realidad de nuestro mundo.
Mis respetos como siempre a la mujer escritora que siempre ha vividio en ti, pero tambien a la valiente rebelde que se atreve a continuar su lucha por su causa, con tal de que muchas de nosotras, silentes y temerosas, recibamos los frutos de tu contribucion al mundo para hacerlo un mejor lugar para nuestro genero.....
Estoy orgullosa de poder llamarte MI Amiga!!!!
Marycarmen
Gracias! Amiga del alma
Por Nora Rodríguez (no verificado)Querida Marycarmen:
Que te puedo decir, me dejaste sin palabras, te confieso que si me costo dar el paso y abrirme para poder sacar todo lo que llevo dentro y expresarlo. La que debe agradecer a la vida por haberme dado el placer y el privilegio de conocerte soy yo, pues no solo me otorgo una amiga, también tengo una hermana, una testigo de mi vida y una complice de aventuras y locuras. Te extraño mucho, pero me consuelo sabiendo que vives en mi mente y corazón.
Te amo muchisimo, un gran abrazo.
Nora la rebelde
Felicidades!!!
Por Dalita =) (no verificado)Me siento muy orgullosa de poder leer el talento que hay en ti, sobre todo para expresar tus sentimientos y pensamientos, vivencias, etc. Lo importante es lo aprendido en el camino de la vida, somos humanos imperfectos con miles de errores y no hay ni una guia para ser padre, ni para ser un ser humano ni mucho menos para ser mujer. Estoy orgullosa de la mujer en la que te has convertido, y espero que tu sientas ese orgullo y satisfaccion pq con errores y trabas has dado lo mejor de ti.
Gracias Pacholin!
Por Nora Rodríguez (no verificado)Hola Dalita:
Por supuesto que me siento muy orgullosa y agradecida con la vida porque me permitio conocer y amar a ese ser tan maravilloso que eres tú, otra gran mujer de las muchas que habitamos este planeta, no se si te guste como escribo o no, lo importante es que lo hago con el corazón. Te amo mucho con todo mi corazón, al igual que a tus guapos hombres, saludos y seguimos en contacto.
Nora la rebelde.
comentario
Por ALBA (no verificado)NORA, ES INCREIBLE CON QUE FACILIDAD Y SENCILLEZ EXPRESAS TU FALTA DE EXPERIENCIA EN EL SEXO,NUNCA ES TARDE, OJALA TE DES LA OPORTUNIDAD... Y POR LO QUE RESPECTA A TU HIJA, NADIE NOS ENSEÑA A SER PADRES Y CON TODOS LOS ERRORES QUE HAS PODIDO COMETER AL EJERCER TU MATERNIDAD, SI TE CONSUELA, TODAS, SIN EXCEPCION LOS COMETEMOS EN ARAS DEL AMOR Y LA SOBREPROTECCION. GRACIAS POR COMPARTIR