Ponencias

Septiembre, 2011

Presentación del libro Auandarhu anapu (Del cielo)

 de Morelia Peña Belmonte

Museo de la mujer

Bolívar No. 17, col. Centro Histórico, Cd. de México

14 julio de 2011

Comenta: Amaranta Medina

 

Buenas tardes, a nombre de la Dra. Amparo Espinosa Rugarcía y de mis compañeras del Equipo DEMAC, les doy la bienvenida y agradezco al Museo de la mujer por la hospitalidad que nos han dado en la Semana DEMAC en el mes de julio.

Inicio estos comentarios con algunas preguntas. ¿Qué pensamos los padres cuando salimos a trabajar por los hijos? ¿Qué les queremos dar? Cuando hablamos de calidad de vida, ¿en qué estamos pensando exactamente? ¿En educación, en techo, comida, vestido?

Morelia relata en su libro Auandarhu anapu (Del cielo), de manera concreta, contundente, sencilla, breve pero sarcástica y con un profundo filo que penetra la piel con el que pica fibras sensibles en el lector, sus recuerdos y reflexiones de infancia. En ellos, la autora saca a relucir los cuidados que la “nana perversa” les tenía a ella y a sus hermanos.

También nos habla de sus lagunas de memoria pues hay algunos años perdidos en los laberínticos caminos de su tiempo vivido, ¿a dónde se fueron esos años?, no lo sabemos. Pero seguramente con el ejercicio de escritura que Morelia ha hecho, en algún momento los recuperará para transformarlos, para percibirlos de otra manera, para liberarse, como le sucedió al escribir esta historia que es sólo historia.

Con la escritura de su vida, Morelia también nos lleva de manera amena como un tren que viaja al pasado, por algunos lugares populares de la oralidad mexicana que retratan de manera metafórica pero irónica y divertida, las distintas realidades y situaciones de la vida cotidiana de cualquiera, excelente ejercicio para rescatar frases, dichos, y palabras de la cultura mexicana que con el tiempo y aquello que los académicos suelen llamar globalización se va diluyendo como cuando dice que:La mentira dura, hasta que la verdad florece.

También nos comparte su sentir acerca de la maternidad, nos comparte un poco su pasión por sus hijos, por su esposo y por la comida, mmmmmm. No sin dejar atrás su énfasis en la libertad intelectual pero más aún, en la libertad de su corazón al sacar de él, de toda ella, y dejar en la hoja de papel los fantasmas que la tenían aprisionada.

De manera muy sutil, desde la intimidad de su ser, desde el dolor de su niña, Morelia toca temas sociales de relevante importancia que me llevan a seguirme cuestionando acerca de lo que los padres queremos para los hijos. Una vez más pregunto ¿a qué nos referimos cuando decimos que les queremos dar lo mejor? ¿Lo mejor? Una vida material muy ¿cómoda? ¿Juguetes? ¿Ropa fina? ¿Educación en los mejores colegios? Y ¿qué necesitamos para darles todo eso que tal vez no tuvimos nosotros?

Necesitamos trabajar, una, dos, tres jornadas. Y a cambio de este confort para los hijos, hacemos a un lado la educación del alma que comienza con el amor que les podemos dar desde casa. Estas trampas, nos hacen caer en situaciones que se convierten en problemas más grandes que tocan lo social y lo económico, lo político y lo religioso pero a niveles estructurales como la salud pública, los derechos de los niños, los derechos humanos, los derechos de las mujeres, el derecho a una vida placentera, gozosa, a una vida digna. Derechos que al no ser cubiertos se convierten en crímenes que por omisión de quienes tenemos autoridad comenzando desde la casa hasta los gobernantes, toman formas de  violación,  violencia familiar, violencia de género,  hambre,  suicidio.

Y cierro con otra pregunta ¿qué hacer con todo esto, que desde una historia muy íntima nos conecta con temas más grandes que a todos atañen como sociedad? ¿Será que debemos exigir más a nuestros gobernantes? ¿Será que tenemos la responsabilidad de hacer un cambio interno de nuestro ser?

Lo cierto es que con la escritura, Morelia se regala una catarsis liberadora, sanadora y a nosotros lectores, nos regala una experiencia de vida muy intensa que tiene todo el potencial para hacernos llorar, reír, enojarnos, solidarizarnos y además, reflexionar, aceptar y lo más importante: actuar en consecuencia.