RedPRO

Abril, 2010

Porque siempre hay un él…

RED PRO

“…y es que  siempre hay un él…a quién bajarle la cremallera…”

Liz Carreño* nos comparte esta colaboración….

Porque siempre hay un él…

…el que se fue, sin decir adiós. El que observa, mi rostro mientras duermo.
El original, al conquistar. El que se aproxima, sin miedo.
El que no puede, hacer el amor. El que se enamora, sin pensar.
El que presta, sus caricias. El que se quedó, solo una noche.
El que consume, mi tiempo. El que llegó, solo por un rato.
El que espero, para llevarlo a casa. El que me hace reír, al despertar.       
El que grita, por inseguridad. El potente, en la cama.
El que aburre, sin remedio. El que veo, con admiración.
El que repite, una cita. El que se escapa, y no busco.
El que quiere, todo a cambio. El que se muerde, las uñas.
El que negocia, el placer. El que canta, al oído.
El que escondo, de mi familia. El que hace llorar, de dolor.
El creyente, de mis palabras. El acalorado, por las circunstancias.
El que construye, un futuro. El que se muda, sin que se lo pidan.
El lento, que desespera. El que juega, con mis sentimientos.
El formal, que asusta. El que me contiene, en sus brazos.
El sospechoso, de una pérdida. El que me escribe, mensajes de amor.
El que me salva, de la monotonía. El valiente, al amar.
El cerrado, que irrita. El que se atreve, a sentir.
El que abandona, sin motivo. El sediento, de mis labios.
El que cuida, mis lágrimas. El que se desnuda, sin vergüenza.
El que me niega, en público. El que regala, flores baratas.
El que reza, en las noches.  El que me lee, fervientemente.
El miedoso, de mis ojos. El que toma mi mano al cruzar la calle.
El que aguarda, en silencio. El pusilánime, solitario.
El que participa, en mis decisiones. El confiado, de mi fidelidad.
El violento, por la pertenencia. El que señala, sin pruebas. 
El que se entrega, sin límites. El que culpa, y no olvida.
El que tiene de sobra, sin calidad. El que discute, por todo.
El que formaliza, con un anillo. El misterioso, que apaga la luz.
El que dice siempre, sin creerlo. El dominante, imposible.
El paciente, que me apoya. El que ama, mi corazón.
El que va solo, a pedir permiso. El necesario, por soledad.
El infiel, por naturaleza. El responsable, de sus actos.
El que informa, antes de hacer. El que dibuja, en mi espalda.
El que finaliza, la relación. El sensible, que sueña despierto.
El que prueba, mis sabores. El idealista, que me hechiza.
El que cree, sin voluntad. El inesperado, que se instala.
El que bautiza, con nombres la relación. El utópico, que diserta.
El que embaraza, y no se hace cargo. El que agrada, para no fallar.
El que analiza, cada palabra. El popular, con las señoras.
El que acompaña, en los peores momentos. El que vive y hereda.
El que desencanta, cuando abre la boca. El adaptable, con mis amigos.
El inseguro, que me cela. El que se levanta y hace el café.
El que divaga, cuando pregunto si me quiere. El que cambia, después del sexo.
El que llama, al otro día. El que te vacía, por dentro.
El frío, que regala joyas. El que siente, de verdad. 
El que une, las cuentas. El que detiene, el progreso.
El sudoroso, de las manos. El independiente, que no quiere ayuda.
El intenso, en el amor. El que engaña, por deporte.
El que comparte, el vuelo. El milagroso, en el orgasmo.
El que pinta de color    mis mañanas. El racional, que no eleva la temperatura.
El que espera, que le hable. El cínico, en extremo.
El que falta, a los encuentros. El tierno, que sonríe.
El que satisface, sin medida. El que ronca, hasta despierto.
El que acapara, la atención. El que cuenta, los pecados.
El que maneja, los días. El que trabaja, sin parar.
El que llora, por futbol. El que crece, a mi lado.
El que hace pactos, de sangre. El que calla, cuando no debe.
El que toma, mis servicios. El galán, que se perfuma.
El que adivina, mis duelos. El interesante, que renuncia.     
El que me espera, sin pijama. El poeta, con sentido.
El salvaje, que me cansa. El que sueña, con la luna.
El que golpea, muros y puertas. El que olvida, aniversarios.
El que ahoga, mis peticiones. El vulgar, que manosea.
El que se va, con mentiras. El que mata, virtualmente.
El que consciente, mis mascotas. El patán, que asquea.
El que sonroja, con indiscreciones. El problemático, que desmotiva.
El eterno, compañero y amante….
…y es que  siempre hay un él
…a quién bajarle la cremallera…
Liz Carreño

*Liz ha escrito en otros 2 medios en la red. Es originaria de Veracruz, pero actualmente vive en Tehuacán, Puebla. http://www.mujeresnet.info/2009/05/carta-mi-hijo.html
http://liberatumind.blogspot.com/2009/10/como-si-fuera-un-violoncello.html
 

10 Abr05:53

Te Admiro

Por Anónimo (no verificado)

Liz, no obstante, siempre habrá una Ella, la más bella, porque en tus palabras encuentro el aliento que estremece mi alma... Te admiro por tus bellas palabras... acepta la invitación a escribir... tienes el don de transmitir... belleza... TQM

05 Abr21:54

FELICIDADES!

Por Edgar Balseca (no verificado)

Me sentiría muy honrado si aceptaras escribir en mi revista... dime que sí! te enviaré más información, pero es una necesidad tener a una mujer como tú en ella. Increíblemente sensual Liz, de verdad, solo espero que te interese mi oferta... y un café?????

04 Abr23:36

mmm

Por Roger (no verificado)

Me sentí identificado en varias ocasiones a lo largo del texto, no me conoces y sentí que hablabas de mí en algunas líneas. Me gusta mucho la libertad con la que escribes, eres muy clara y expones tus ideas sin problema alguno. Felicidades por esa seguridad e intensidad que veo reflejada.