En la medida en que los roles de hombres y mujeres se han modificado en nuestra sociedad, las familias también se van transformando. ¿Qué tanto ha cambiado la composición y relación entre los integrantes de una familia? ¿Cómo era antes y cómo es ahora?
“Saliste de la iglesia confusa. Con una mezcla de emociones: desencanto y profunda tristeza, rabia y deseos de gritar a lo que más dieran tus pulmones. Te negaron el permiso de dejar de tener niños. Así te dijo el padre Isidro: `No, hija, te me vas a tu casa y traes al mundo todos los hijos que Dios te de`… Doña Lupe, la partera, acaba de llegar. `Madre, abres las piernas por décima tercera vez´”.
Contaminación
Clotas
Concurso Premios Demac 1999-2000
“Hasta la década de los 70, la mayoría de las familias en México se formaban, esencialmente, para la reproducción biológica y transmisión de valores y bienes. Ese modelo implicaba roles de género muy acotados y relaciones asimétricas, jerárquicas entre hombres y mujeres. El hombre era el jefe de la familia. Y no había casi flexibilidad… la mujer no tenía posibilidades de negociación. Ahora se está pasando, de manera progresiva, lenta, a un modelo de familia en el que las relaciones entre los miembros son más igualitarias y que podemos llamar relacional”, asegura Cecilia Rabell Romero, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.
En entrevista con el diario El Universal, la especialista aclara que aún cuando la composición de la familia empieza a cambiar, todavía la forma predominante es la llamada “nuclear”, es decir padre y/o madre, hijos o parejas sin hijos.
En segundo lugar, formado hasta por una cuarta parte de las familias en el país, encontramos las estructuras llamadas “extensas o compuestas”, es decir que al núcleo, se suman otros parientes, como los abuelos, sobrinos, tíos. Esto se debe, según Rabell, a que las ligas familiares en nuestra sociedad son muy fuertes:
“El viejo no quería dejar sus costumbres, su familia de madre y hermanos y me decía: ´quítate esas ideas de la cabeza que no nos vamos…´… Yo no quité el dedo del renglón y un día me encontró haciendo maletas…”.
Claro que me atrevo
Adelaida Reyes
Concurso Premios Demac 1999-2000
Sin embargo, de acuerdo con los estudios de la especialista, las familias formadas por una sola persona (unipersonales) van aumentando, casi sin que lo notemos, en los últimos años. “En 1987 constituían 4%; en 2005, 6%; y en 2008, casi 9%... este porcentaje aún es muy pequeño si se compara con el de varias sociedades europeas”.
Otros cambios que se observan en la composición de las familias es el creciente número de hogares encabezados por mujeres. “Este aumento se debe a que cada vez hay más mujeres divorciadas y separadas, y, también, más viudas porque como las mujeres se casan más jóvenes que los hombres enviudan en mayor proporción que ellos”, señala la entrevista publicada por El Universal.
Otro factor que ha contribuido al cambio es el control de la natalidad, que ha provocado un proceso de envejecimiento de la población, reflejado en las familias.
Rabell explica que antes las familias contaban con muchos parientes, primos, hermanos… es decir, se extendían horizontalmente. En la actualidad, la estructura se ha ido convirtiendo a la forma vertical: “tienen un promedio de dos hijos y, por tanto, hay menos parientes de la misma generación… los padres y abuelos sobreviven más años”.
También el soporte económico a los hijos se ha prolongado debido al aumento en el promedio escolar de los niños. En la época de los 60, el promedio era de primaria y los niños empezaban a trabajar rápidamente; ahora, “los hijos son dependientes de sus padres por un periodo más largo: hasta los 25 años o, en algunos casos, más”.
Por último y no menos importante es el incremento de mujeres con un trabajo remunerado. De 6.5% que trabajaban en 1930, ahora, el 42% de las mujeres tiene un empleo, “lo que ha propiciado que aprendan a tomar sus propias decisiones y a no aceptar tan fácilmente que la autoridad esté sólo en manos de hombres”.
“Me hice la promesa de que lucharía como fiera, pero sacaría a mis hijos adelante… volví al turno de la noche para aprovechar el día, hice guardias especiales en clínicas particulares y exploté mis conocimientos de corte y confección… logré estar más solvente, compré un terreno, luego pedí un préstamo y construí mi casa…”.
Mis Memorias
Ana María Villegas Quintero
Concurso Premios Demac 1997-1998.
¿Qué te parece este tema? Participa con nosotros en la encuesta del mes y danos tus puntos de vista sobre la familia…