RedPRO

Noviembre, 2010

Nellie Campobello, la Centaura del Norte

El pasado 7 de noviembre se cumplieron 110  años del nacimiento de una mujer excepcional: Francisca Ernestina Moya Luna, mejor conocida como Nellie Campobello (Villa de Ocampo, Durango, 7 de noviembre de 1900-9 de julio de 1986, Villa de Obregón, Hidalgo).

Nellie Campobello fue una mujer que se adelantó a su época, pues fue bailarina, coreógrafa, historiadora de la danza, poeta, cronista, novelista, promotora cultural, entre otras actividades.

Intentaré dar un panorama general de su vida y obra. Publicó dos libros de poesía, Yo, y Tres poemas. Son poemas líricos escritos en verso libre. Hay algunos pequeños, que podríamos señalar como viñetas, citaré uno de ellos titulado:

Imaginación

Soy una mariposa.

Me gusta volar

y  acercarme

al corazón de las rosas,

y sentir en mis alas

abiertas

jardines de libertad.

Yo, 1929

 

Cito otro  poema  titulado:

Alegría

Iba cantando

por toda la casa,

como un pájaro

sin jaula.

Así vivía mi libertad.

¿Y cuántas veces, abrazando mi alegría

tenía que llorar?

Yo, 1929

Única mujer narradora de la Revolución Mexicana.

A Nellie se le considera como una escritora de la Revolución. En su libro Cartucho, relatos de la lucha en el norte de México, la historia nos la cuenta una voz infantil. Se presupone que se trata de una niña entre ocho y diez años. Y eso es lo original de la novela. Una voz que denota ingenuidad, inocencia, frescura. Citaré un fragmento de Cartucho:

Las tripas del general Sobarzo

Como a las tres de la tarde, por la calle de San Francisco, estábamos en la piedra grande. Al bajar el callejón de la Pila de don Cirilo Reyes, vimos venir unos soldados con una bandeja en alto; pasaron junto a nosotras, iban platicando y riéndose. “¿Oigan, qué es eso tan bonito que llevan?” Desde arriba del callejón podíamos ver que dentro del lavamanos había algo color de rosa bastante bonito. Ellos se sonrieron, bajaron la bandeja y nos mostraron aquello. “Son tripas”, dijo el más joven clavando sus ojos sobre nosotras a ver si nos asustábamos; al oír son tripas, nos pusimos junto de ellos y las vimos; estaban enrolladitas como si no tuvieran punta. “¡Tripitas, qué bonitas!, ¿y de quién son?”, dijimos con la curiosidad en el filo de los ojos. “De mi general Sobarzo –dijo el mismo soldado-, las llevamos a enterrar al camposanto”. Se alejaron con el mismo pie todos, sin decir nada más. Le contamos a mamá que habíamos visto las tripas de Sobarzo. Ella también las vio por el puente de fierro…

Nellie, cronista de Francisco Villa.

Nellie se declaró ferviente admiradora de Doroteo Arango, mejor conocido como Francisco Villa. Lo reconoció como un gran estratega militar, y en su honor escribió Apuntes sobre la vida militar de Francisco Villa, México, Ediapsa, 1940. 

Citaré un fragmento en que se elogia al gran estratega que era:

(…) Pero la tenaza está cerrándose inflexiblemente. Hubo un momento en que los federales, en un supremo esfuerzo de defensa, intentan mover hacia atrás sus baterías, con ánimo de emplazarlas en posición más adecuada al desarrollo de la acción; pero no habían concluido la maniobra, cuando fueron sorprendidos por el anteojo de Villa, y tuvo éste tiempo de concentrar el movimiento combinado de sus dos alas y de lanzarse a la carga con sus brigadas de caballería. Los tres sectores se unían en maniobra envolvente completando el círculo. La tenaza de hierro se ejecutaba así con rara limpieza y ahogaba al enemigo. Villa, ignorante de la teoría, acaba de lograr el efecto con exactitud matemática. (…) Esta batalla, una de las más limpias, le ha dado a Villa renombre entre los militares de las grandes escuelas del mundo. Aparece en todo momento de estudio, la batalla clásica y el guerrero clásico.  Apuntes sobre la vida militar de Francisco Villa, p. 412.

Nellie Campobello bailarina y coreógrafa.

Nellie, junto con su hermana Gloria fueron cofundadoras de la primera Escuela de Danza en 1932. En 1937 se convirtió en Escuela Nacional de Danza, ocupando la dirección la Profesora Nellie de 1937 a 1984.

Fueron los años dorados del arte nacionalista en México. Fue también cofundadora, bailarina y coreógrafa del Ballet de la Ciudad de México 1941-1951, teniendo a Carlos Chávez como Director de orquesta, a Diego Rivera, José Clemente Orozco y Roberto Montenegro como escenógrafos.

Una de sus coreografías más importantes fue el ballet Carabina 30-30, dedicado a la Revolución Mexicana, que consta de tres partes: “Revolución, Siembra y Liberación”. Se trató de un ballet monumental para bailarse en espacios abiertos. El 20 de noviembre del año 2000 se bailó en la explanada del Monumento a la Revolución, como parte de los festejos por el centenario del nacimiento de  Campobello. 

Y quizá una de sus últimas coreografías fue Apolo 11, que ilustraba dancísticamente la llegada del hombre a la Luna. Lo interesante de este ballet fue que apareció una mujer astronauta, cuando en la NASA se negaban a que hubiera mujeres entre sus filas. Este ballet fue estrenado en julio de 1971 en la sala principal del Palacio de las Bellas Artes.

Y un libro que es ahora un tesoro bibliográfico es Ritmos indígenas de México, escrito en colaboración con su hermana Gloria, e ilustrado por su hermano Mauro Rafael Moya, México, Oficina Editora Popular, 1940.

De este último libro, me gustaría citar un fragmento de “Ritmos de Oaxaca”:

(…) En Tehuantepec, en cambio, el modo de andar, al que dan pauta exclusivamente las mujeres, es de tal belleza y perfección, que puede calificarse de único: único entre todos los del continente americano. La mujer tehuana camina con los pies derechos y apartados en la proporción indispensable para dar al cuerpo su máximo equilibrio. Sus piernas, hechas para resolver en pasos una quietud corporal que no parece turbarse con los accidentes de la marcha, avanzan con la regularidad y la solemnidad de un gran reloj. (…) A todo esto la cabeza, perfectamente asentada en el cuello, se mantiene erguida, inmóvil, hierática, con expresión que ignora la tierra que van pisando sus pies. Probablemente, según se dice, toda esta perfección de porte y movimientos los debe la tehuana al hábito diario de acarrear en la cabeza el xicalpestle y otros objetos. Ritmos indígenas de México, p. 191.

 Muerte de Nellie  Campobello

Lamentablemente, la vida de esta mujer valiosa en la historia de la danza y de la literatura en México, tuvo un final trágico. Estuvo desaparecida desde 1986 hasta 1999.

Nellie fue secuestrada por sus “cuidadores”, quienes valiéndose de su vejez, enfermedad, soledad y ausencia de herederos directos, la obligaron a firmar una carta poder para que ellos cobraran su pensión.

Después de una exhaustiva investigación digna de una novela policíaca, se supo la verdad: Nellie murió el  9 de julio de 1986 en el poblado Villa de Obregón, estado de Hidalgo.

Las autoridades del INBA exhumaron sus restos, le organizaron un Homenaje póstumo en el Palacio de las Bellas Artes el 27 de junio de 1999 y la trasladaron a su ciudad natal, Villa de Ocampo, Durango, donde el gobierno estatal hizo un monumento en su honor y la declararon hija distinguida de la localidad que la vio nacer.

El Fondo de Cultura Económica editó en el año 2007 el libro Campobello, Nellie. Obra reunida, que incluye toda su obra literaria, los Apuntes sobre la vida militar de Francisco Villa  y el “Prólogo a mis libros”, que apareció en la primera edición de sus Obras, en 1960.

Así que una manera de homenajearla sería conocer mejor la vida y obra de esta mujer polifacética y  protagonista de la historia artística del siglo XX en  México.

                                                    Rosalina  Nicolat

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