Tema del mes

Abril, 2010

Nada que festejar

A diez años del nuevo siglo, y en el marco del Día Internacional de la Mujer festejado el pasado 8 de marzo, académicos, organismos internacionales, políticos, todos, estuvieron de acuerdo en que no hay nada que festejar para las mujeres.

De acuerdo con una nota publicada en el diario El Universal, “el sexo femenino enfrenta tres amenazas actualmente: la discriminación, la pobreza y la violencia. El país… está en deuda con las mexicanas”.

Ya desde principios del siglo XXI las mujeres dejaban testimonio y pedían ayuda, tal como lo hizo Elizabeth Camacho Cárdenas, mención honorífica en los Premios Demac Penitenciario 2002:

“El 70% somos mujeres maltratadas. Elizabeth se salvó de morir, pero hay mujeres, como el caso de 1995, de un sujeto llamado José Eloy Luna Ibarra, que mató de dos balazos a su esposa, sin piedad, enfrente de sus dos hijas, por celos.

Piensa Elizabeth que las conductas violentas en un hombre tienen su base en la cultura machista, porque se siente rebasado y herido en su autoridad, lo que lo impulsa a actuar violentamente. Como en el caso del 29 de abril de 2000, en que el sujeto Román Guerrero Orta mató a su esposa porque no quería regresar con él. El sujeto le cortó la cabeza y la aventó debajo de la cama, la decapitó; son hombres sicópatas o maniáticos.

Ella, como mexicana que es, sugiere que el gobierno de Fox defienda a la mujer que ha sido maltratada y que ponga un castigo para los hombres que hayan sido denunciados, que los encierren unos días y que el tiempo que estén recluidos les den terapia, ayuda profesional de un psiquiatra, para que reflexionen y les quede claro; y si no entienden, que el gobierno ponga orden, y mande un divorcio automático o instantáneo, y así se evitarían tantos homicidios y que los hijos sufran por estar alejados de su madre”.

Así compartía su experiencia de vida en el texto titulado “Te voy a contar la vida de una rifera”, incluido en el libro Bajo Condena, Literatura Carcelaria Femenina, editado por Demac.

A ocho de años de ese testimonio, poco se ha logrado. En entrevista para el diario El Universal, Clara Jusidman, presidenta de Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social, agregó a la violencia física que “el peor retroceso es la aprobación, en 18 entidades de México, de las llamadas “leyes antiaborto”, que desde el año 2000 han llevado a prisión al menos a 46 mujeres en Puebla, Tamaulipas y Veracruz, y otras 130 en Guanajuato”.

Los datos que destacó el diario son contundentes: “…504 asesinadas en Ciudad Juárez, Chihuahua, y 76 desaparecidas”, según la CNDH, “los responsables no han sido detenidos ni castigados”; “una de cada tres mujeres sufre maltrato de pareja y 67% de las mujeres mayores de 15 años asegura haber sufrido violencia”.

El propio diario llevó a cabo su encuesta en la que reportó que “80% (de los encuestados) opina que hay discriminación contra la mujer. La población piensa que es mayor en el trabajo, luego en la familia y después por situaciones de embarazo… Sólo 50% consideró que las mujeres tienen las mismas oportunidades que los hombres, porcentaje menor al registrado en un ejercicio similar en 2004”.

Y ¿qué decir en participación política? “…menos de 30% de las curules son ocupadas por mujeres. En el gabinete federal sólo hay dos secretarias de Estado, de un total de 19. En la Corte, dos ministras, de 11. En las 32 entidades únicamente hay dos gobernadoras”.

Además, Jusidman, subrayó el peligro asociado a lo que llamó “cultura del crimen organizado” porque “es una cultura del machismo”.

Los especialistas no dejaron de mencionar la crisis económica que seguramente, dijeron al diario, “…impactó en un empobrecimiento, en pérdidas de empleo y en retroceso en la calidad de vida de ellas, ya que a pesar del estancamiento económico del país, habían sido temas en los que en los últimos 10 o 15 años se había avanzando”.

Así se conmemoró el Día Internacional de la Mujer en México. Elizabeth, desde su celda escribió:

“Aquí en el Penal, hay de todo, actividades, trabajo y hasta chavos guapísimos, como para escoger. Sin embargo, a Elizabeth lo único que le importa son sus tres hijos; a veces siente que le falta el aire y el agua si no los ve… Ésta es la vida de una rifera que está enferma, sin trabajo fijo, sin apoyo económico y que siente que la han olvidado”.

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