Escribir estas páginas me han servido como apoyo terapéutico, pues al escribir, el dolor disminuye y además, veo mi vida desde otra perspectiva, reconociendo los aciertos que he tenido.
Elena Benítez, autora del texto Dos secretos que marchitan mi alma.
Participante en el concurso Premios DEMAC 2007-2008
Escribir esta historia me hizo darme cuenta de que no podía ni quería seguir viviendo en el pasado, me ayudó a ver que nada de lo que me pasó lo había ocasionado yo, no tenía la culpa de nada y tenía que dejar de pensar eso, quizá aún no entiendo por qué me pasaron esas cosas que si entiendo que si no me hubieran pasado no sería de la manera que soy ahora, quizá no sea la mejor, pero mi personalidad y mis reacciones son el reflejo de las experiencias que he tenido. Escribirla también ayudó a mi familia a entenderme un poco más y a saber lo que realmente pasé y que cuando les decía que me sentía triste no era producto de mi imaginación, creo que ahora me ven diferente, y eso es bueno pues la perspectiva que tenían de mí, de la pobre niña que había sufrido, cambió al darse cuenta de que estaba luchando por salir adelante.
Sandra Melgarejo, autora del texto El eco de mi memoria.
Participante en el concurso Premios DEMAC 2007-2008
Definitivamente sí. Escribir mi autobiografía o parte de ella me permitió desahogarme y poder (al releer el texto) ver, de manera clara, aquellos elementos que han influido en mi vida, aspectos de los que nunca hablo con nadie, algunos de ellos tal vez los han identificado personas que están cerca de mí, pero sin duda son temas muy difíciles de abordar con otras personas. Por otro lado, pude también reflexionar sobre el comportamiento de personas muy cercanas, entender algunas o muchas de sus actitudes y de esa manera darme cuenta que su forma de ser tiene una razón. Esta fue una oportunidad importante para acercarme un poco a lo que soy, entender a otros y comprenderlos también.
Roxana Domínguez, autora del texto Parte de mí… una historia inconclusa.
Participante en el concurso Premios DEMAC 2007-2008
Fueron diversas sensaciones y emociones, los sentimientos afloraron al paso que los recuerdos llegaban a la mente, hubo momentos que tuve que interrumpir la escritura porque necesitaba llorar, desahogarme; fue un encuentro conmigo misma, con mi pasado, una interpretación subjetiva de las acciones realizadas, de las memorias agolpadas, un buscar de palabras adecuadas para darle significado al pensamiento; escribir, borrar, cambiar palabras, buscar en lo más recóndito de mi persona la esencia de los hechos descritos. De alguna forma, este trabajo me permitió reconocerme como hija, mujer, amiga, madre, abuela, profesionista, etc., repensando los distintos roles que a lo largo del tiempo me ha tocado vivir y compartir con las personas y el contexto en que he crecido. Finalmente, aunque suene muy repetitivo, creo que ya salí ganando, porque de alguna manera, ha quedado plasmado mi sentir, como un legado para mis hijos/as, mi querida madre y demás familiares que quieran tener acceso a él. Estoy iniciando en este maravilloso arte de la palabra escrita, sé que tengo mucho que mejorar, pero me siento feliz y satisfecha de ver concluido este relato de mi vida.
María del Refugio Sandoval, autora del texto Recuerdos de mi vida.
Participante en el concurso Premios DEMAC 2007-2008
