Obras comentadas

Mayo, 2009

Misereres y exsultates

Nos da mucho gusto presentarte un avance de la obra ganadora de los pasados Premios Demac 2007-2008 Para mujeres que se atreven a contar su historia…
Se trata de la obra “Misereres y exsultates” de Celine Armenta y aquí te damos una probadita de este intenso texto que pronto será publicado por DEMAC.

Misereres y exsultates
Celine Armenta

Introducción:

De las monjas católicas mexicanas no sabemos siquiera cuántas son y, aunque lo supiéramos, aun así seguiría siendo un misterio lo que piensan y buscan, sus sueños y sus pesadillas. No sabemos cómo sobreviven en un ambiente ideológicamente hostil, cómo preservan sus estructuras medievales y sus creencias, cómo se apoyan, cómo aman, cómo viven el poder, la sexualidad, la economía, la soledad y la muerte.

Aquí presentamos algunas viñetas autobiográficas de los diez años que la autora vivió en el convento, con ensayos y reflexiones intercalados sobre temas monjiles.

Por tratarse de una experiencia minoritaria —de una ex monja que con el tiempo se ha asumido como activista lesbiana y atea—, este libro puede provocar polémica… Pero dejemos que la autora nos narre:

[…] Todavía no cumplo doce, pero peso setenta kilos y le saco dieciocho centímetros a mi mamá. Mi tamaño genera privilegios de adulto. Antier, por ejemplo, acompañé a mi tía a ver Diálogo de carmelitas, cine de arte en blanco y negro, basado en una obra de Bernanos. Hace dos o tres meses leí una crónica de la película —voz de niña en la plaza del terror decía el artículo—, pero verla fue subyugante, arrollador y algo más. Sí lo fue. Me duele la panza de tristeza, de emoción, de tanto llorar. Ahora recreo, embellezco, distorsiono o elimino escenas de la película —hoy es mi película—, que proyecto en mi interior sin esfuerzo. No he dejado de llorar; a veces con lágrimas y a veces en seco. Esta película está cambiando lo más importante de la adolescencia: mi futuro.

[…] Yo no olvidaré lo que es ser niña y jamás seré tan irrespetuosa con otro ser humano; lo dije a los once, lo juré a los doce y lo sostengo a los catorce. No puedo cerrar los ojos a la infelicidad infantil —su sujeción, su dependencia, su impotencia, su estado de humillación sostenida, sus lágrimas, muchas y diversas—. Por eso ahora, a los catorce, veo con claridad que no hay razones válidas para tener un hijo, y que traer niños al mundo “para hacerlos felices” es, de todas, la razón más falaz.

[…] Se ha terminado el primer día del retiro de silencio y no ha pasado nada. Se estira más y más mi espera; ya de por sí tensa, ahora es aguda. Por mi parte, aprieto silencio y alertas; sin poder ni querer dormir, a la escucha de una tragedia o un milagro. Son las dos de la madrugada. La luna llena es suficiente para leer mi reloj. Apago la luz de mi celdita; la humedad y las esporas negras pegajosas me llenan la nariz y los párpados cerrados. Los segundos reptan y se amontonan en mi pecho; lo apachurran, y casi casi le exprimen un grito de tanta espera acumulada. A las dos cuarenta y nueve, de golpe, sé que no hay que esperar más, que ha llegado. No hay sonidos ni movimientos que confirmen mi descubrimiento. Mi corazón lo sabe; ha llegado. Francisca está sentada en el borde de mi cama. Estoy despierta, ¿o me acabo de despertar?, ¿o estoy ya dormida? La espera está por reventar en borbotones de paz. Armendáriz está llorando; toma mi mano y con ella seca su cara. Luego, un rato largo, no se mueve. Yo, llena de sorpresa, sólo espero. Enormes minutos después,

[…] se agacha; siento su respiración en la cara; acerca sus labios a mi frente y me besa suave, seda y terciopelo que desatan un estallido de vientres, lágrimas y silencios. Y ya. Nada menos y nada más. No la veo ni la oigo salir. Son las tres treinta y tres.

[…] Durante cuatro meses ando con un chavo que lo único que quiere es sobarse conmigo; me da flojera, pero no se me ocurre cómo cortar sin lastimarlo. Como de milagro, un día le ofrecen un puesto en la frontera. Años después me enteraré de que se convirtió en poderosísimo capo del narco. Ahora nomás nos despedimos y no volvemos a vernos ni a saber del otro. Luego anda tras de mí un vecino muy tierno, pero demasiado serio. Su concepto de “salir juntos” consiste en caminar unos cuantos metros y comer; caminar otros metros y comer de nuevo; y así las tardes enteras: molote de tinga, paleta helada de galleta o flan, coctel de camarones. Siempre en el mismo orden porque así están dispuestos los changarros de comida en tres manzanas a la redonda. Los molotes siempre primero, porque los venden en el portón del edificio donde él vive; y los cocteles al último, porque los venden a la derecha del portón y siempre salíamos hacia la izquierda. A él le pido muy amablemente que dejemos de salir; no quiero mentir, tengo demasiado quehacer y no me gusta perder el tiempo ni comer camarones con limón encima del flan. Esto último lo pienso, pero al final ni se lo digo.

[…] Así, aunque esta noche hablaré con mis papás, no sé definitivamente lo que diré. Llego al último minuto sin decidir; abriré la boca y me sorprenderé con lo que salga de ella.
Acabando de cenar les digo que tengo algo importante para ellos. Mis hermanos se levantan, como temiendo que la tormenta les salpique. Les pido que se queden: “He decidido entrar con las monjas del colegio”. Mi mamá salta: “¡Pero tú eres comunista!,
¿o no?” Yo pelo los ojos. Es cierto, pero ni modo. Es difícil explicar que nada ha cambiado. Entonces empieza a llorar; llora y llora, pero no dice que no; mi papá dice menos aún.

[…] Mi memoria es especialmente infiel en el tema de mi entrada al noviciado. Albergo al menos cuatro versiones diferentes, cuatro interpretaciones de las decisiones y los procesos, las circunstancias, los afectos y las inercias que me llevaron al noviciado recién cumplidos los dieciocho, al terminar el segundo año de ingeniería química. Lo peor es que no sé cuál de ellas tuvo lugar entonces; es más, no sé si la real, la “histórica”, esté entre mis versiones. El noviciado es un eficaz lavado de cerebro; a este lavado se sumó una depresión clínica y un tumulto de emociones. La verdad de entonces no quedó siquiera en mis escritos de entonces; el montón desordenado de papelitos y hojas arrancadas de cuadernos tampoco son confiables ante los ojos de aquélla en quien me he convertido hoy.

[…] Lo que escribo se parece a la realidad; al menos es casi tan increíble como la realidad. Pero no es la realidad. Y esto se debe a que la tal realidad no existe independiente de los recuerdos, las fobias y los amores. Hoy lo constato cuando me siento a tomar café con tres amigas ex monjas. Tratamos de reconstruir entre las cuatro lo que en verdad pasó ese día, alrededor de tal hecho, detrás de tales palabras.

Por primera vez, tras años de silencio, comparamos lo que recordamos, lo que al paso de los años hemos construido, recreado e inventado para dar sentido a lo que vivimos. En el convento todo lo callábamos; aprendimos a no compartir y, en general, lo hicimos heroicamente. Tanto silencio acumulado ha tenido efectos deformadores, muy diferentes en cada una.

¿Qué te pareció este avance? Escribe aquí tus comentarios o envíanos tus opiniones a diana.perez@demac.org.mx 
 

31 Ago11:23

ABRUPTA METAMORFOSIS

Por la soñadora (no verificado)

Celine mi inquietud es como se puede pasar de un extremo al otro de manera tan radical es decir de querer dedicar la vida sirviendo a Dios y después a declararte atea, si no crees en Dios entonces en quién crees,? aparte de creer en ti misma, claro esta!!! De cualquier manera te felicito por haber escrito tu vida y me encantaría leer tu libro, pronto lo adquiriré.

04 Abr10:07

Contactar a Celine Armenta

Por Anónimo (no verificado)

 

Hola Celine !

Me puedes proporcionar tu direccion de correo electronico ?

Saludos

05 Abr13:43

Mi direccion

Por Celine (no verificado)

Hola Anónimo.

¡Por supuesto que me encanta poder compartir contigo y con tod@s mi dirección, mi blog y mi twitter (aunque temo decepcionarte un poco, pues soy bastante lenta en actualizar mi presencia en la web):

celine.armenta@gmail.com

http://insolencias-celinearmenta.blogspot.com/

twitter:@celinearmenta

¡Hasta pronto!

30 Sep20:29

Aun no lo publican

Por Anónimo (no verificado)

Hola! Quisiera saber cuando lo van a publicar! Han pasado ya unos meses y nada! Tienen fecha ya?

Me parece que será un texto interesante y ya quisiera poder leerlo completo. Gracias!

01 Oct07:18

Hola, El libro ya está

Por diana

Hola,

El libro ya está listo. En la siguiente semana lo vas a poder ver anunciado como una novedad de publicaciones Demac. Te pido que estés pendiente de la página.

Sigo a tus órdenes para cualquier aclaración,

Saludos,

Diana

01 Oct07:23

Gracias por la información

Por Anónimo (no verificado)

Gracias por la información. Estaré pendiente!

14 Mayo20:21

El silencio, un cáncer

Por Aira (no verificado)

Me sacudió el último párrafo: el silencio como deformador. ¿No lo dice la canción "Los sonidos del silencio"? El silencio, como el cáncer, crece.

¿Cuántos silencios no quebraría este texto si muchas mujeres pudieran leerlo? Al menos, aquí me ha dejado ecos...

11 Mayo12:01

Felicidades

Por Rocìo (no verificado)

 

Se lee magnifico! Cuando saldrà a l venta, tanto este como el de las menciones de ese año?

Saludos

 

09 Mayo16:16

Interesante!

Por Mayra (no verificado)

Me gustó el avance de este libro, sobretodo el tema me parece interesante. Considero que Celine tiene vena literaria. Felicidades! Ojalá y lo publiquen pronto, para poder leerlo completo!