Mónica Fernández González
(Taller Escritura Autobiográfica, Grupo Tejeda, Querétaro)
Uruapan es mi principal llanura. Desde que tengo uso de razón ha sido Uruapan. La casa de mis abuelos paternos en la famosa y céntrica calle Constitución, que ahora vuelve a ser igual que hace treinta años, con vialidad. Recuerdo que de pequeña gozaba escuchando pasar el río Cupatitzio, justo por debajo de la casa de mis abuelos. Esa pendiente donde deslizábamos las avalanchas entre la gente que intentaba caminar sobre la acera, pues es la calle del mercado y nosotros que intentábamos bajar a todo lo que daba con un simple “pit, pit”.
El jardín que dividía el comedor de la cocina era fantástico, con piso color claro, con su pequeña fuente hexagonal de azulejo azul y plantas alrededor. Allí vivían unos peces japoneses, unos naranjas ojones y el rededor del patio lleno de macetas coloridas con pequeños espejitos donde intentábamos reflejarnos. No sé cuántas veces atravesamos ese pequeño patio en busca de pan de natas, un refresco, algo de jamón, fruta o lo primero que se nos atravesara, siempre a escondidas de “doñatri”, como llamábamos entre nosotros a mi abuela.
Ese trinar de canarios, jilgueros y no sé cuántas especies de pájaros que criaba mi abuela me daban la sensación de paz; no sólo a mí, recuerdo que varios padres (religiosos) llegaban a visitar a mi abuela pidiendo sólo 5 minutos en su balcón para disfrutar de ese canto armonioso de las más de 300 aves que cuidaba, divididos en los tres pisos y balcones de la casa; cada piso lleno de macetas, plantas, pájaros y unas sillas para descansar.
Mi abuelo, zapatero desde su niñez, nos divertía en la zapatería dándonos vueltas cual volantín, trepadas o, más bien, colgadas firmemente al palo con el que descolgaba las botas que exhibía… ¡más, más, más! gritábamos hasta que se esfumaban las fuerzas para seguir colgadas…y “la que sigue”. O su típica canción del zapatero que finalizaba con su “tan, tan” acompañado de unas nalgadas cada vez más fuertes. O sus canas de a peso, así nos pagaba cada cana que lográramos desprender de sus patillas con los puros dedos… todas estas aventuras en “Zapatería La Única”.
Las visitas al mercado de antojitos, toda una tradición michoacana, el atole de grano, los tamales de bola con atole negro o de tamarindo, las enchiladas, los tamales, el pozole… ¡mmmhh! “Las yuntas” en Semana Santa y las famosas ollitas del Domingo de Ramos en el centro de la ciudad. Allí se exhiben y venden ollas típicas de barro decoradas con adornos muy coloridos, utensilios de madera y artesanías típicas de Michoacán. Todo esto ahora lo disfrutan mis hijas y esperan ansiosamente la llegada de Semana Santa.
Uruapan es mi refugio. El parque Nacional lleno de vegetación y el río Cupatitzio, que nace allí, justo dentro del parque y desde que entras no deja de gritarte que está vivo y que te toca disfrutarlo. Me encanta; es una paz indescriptible, lo es para mí porque es en la ciudad donde vive mi familia. Es como ir a retomar fuerzas para seguir adelante, recordar que aunque no nací ahí, en este lugar se han quedado la mayoría de mis grandes experiencias de vida: mi infancia, mi adolescencia, mis desamores, mi boda, mi primer trabajo y algunas amistades que todavía conservo. Sin lugar a dudas, mi llanura se llama Uruapan.
¿Qué te pareció este texto? Escribe aquí tus comentarios o envíalos a diana.perez@demac.org.mx
Muy bello, y como tu lo
Por Carmen (no verificado)Muy bello, y como tu lo describes, más. Que bonita manera de escribir, sigue adelante tienes estilo, y logras encontrar en lo sencillo y cotidiano lo importante de la vida.
Yo tambien tengo mis llanuras, y me hiciste recordarlas. Felicidades.
Carmen Ginori
me gustó tu narración
Por martha medina (no verificado)Hola, me encantó tu narración, aunque corta es muy descriptiva, qué hermosa casa describles, qué paciencia para cuidar tantas aves y tantas plantas, eres afortunada, felicidades. Martha
Gracias por tomarse su
Por Anónimo (no verificado)Gracias por tomarse su tiempecito para viajar en corto.
FRESCO Y NATURAL
Por Gloria Gracián (no verificado)Un placer haber podido disfrutar de tu relato tan fresco y natural. Atreverse, levantar la mano, decir aquí estoy y tengo algo que decir...dice mucho de tí. Espero que este sea el primero de muchos otros escritos que nos permitan recordar nuestra escencia. En hora buena!!
Hermosa narración,
Por Anónimo (no verificado)Hermosa narración, felicidades!!!
Me transporte.
Felicidades!!!
Por lissy (no verificado)Dan ganas de transportarse a este mágico lugar!!!!!!!! Gracias por compartirlo Moni!!! Y muchas felicidades.