Talleres Querétaro

Julio, 2011

Mis ecos

A lo largo de mi vida han habido personas que representan los ecos que responden en mi Montaña, porque me han acompañado o he podido dialogar con ellas. Son personas con las que nos identificamos por sus valores o ideales.

Debo confesar que me costó mucho trabajo escoger de quién escribir, pues en mi vida he tenido muchos ecos:

Empezaré por el eco más grande que he tenido en mi vida y al mismo tiempo ha sido mi mejor gran amiga: ella es mi madre. Yo soy la más grande de cinco hermanos, pero desde pequeña mi mamá y yo fuimos muy unidas y compañeras. Ella de profesión maestra, me invitaba a acompañarla a la escuela en la época que no había clases, que era época de inscripciones o cuando daba el famosísimo curso de verano, yo disfrutaba mucho de acompañarla ya que durante el trayecto de la casa a la escuela siempre teníamos pláticas interminables, ella siempre fue mi confidente, siempre estaba ahí para escucharme, y yo a ella, ya que a pesar de ser yo de corta edad, ella me contaba sus problemas, cosas de su vida cuando ella era pequeña. Teníamos la costumbre de ir a tomar café, aunque yo no estaba en edad de tomar café y la acompañaba con un refresco. Ella siempre decía ¿nos tomamos un cafecito? Y ahí era el lugar de las confesiones, pláticas ardientes, nostalgia para ella, descubrir todo su pasado, reír, llorar, preocuparnos, arreglar el mundo, platicar de mis abuelitos, de mis hermanos, de mi papá, de sus amigas, de las mías; eran pláticas interminables y siempre quedaban puntos pendientes para la próxima vez que saliéramos juntas. Cualquier lugar era bueno para platicar, las idas al súper, antes de dormirnos tumbadas en su cama, en las tardes sentada en su sillón verde viendo la tele, hasta que entré a la Universidad. Fue una época en que nos separamos mucho físicamente pues nuestros horarios no coincidían para nada, nuestra comunicación nunca se vio afectada pues nos carteábamos, esta situación sólo la tuve yo con mi madre, yo nunca vi a ninguna de mis hermanas haciendo con ella algo parecido. Cuando por fin salí de la Universidad instituimos el día miércoles para salir a tomar café, no importaba la hora que yo llegara de trabajar, ella ya se había jubilado y salíamos a tomar cafecito para platicar. Esta costumbre duró hasta que me casé ya que a causa de la distancia cambiamos el café por una plática telefónica. Ahora la extraño demasiado, ella todavía está aquí, pero le cuesta mucho trabajo tomar el teléfono, ahora cuando logramos hablar es solamente por cinco o siete minutos cuando mucho, extraño tanto su plática, sin embargo creo que ella dejó en mí la más valiosa herencia, yo soy la persona que más la conoce, nadie ha compartido con ella tanto como yo, le saqué jugo, me apropié de su historia de vida familiar, de su historia profesional, de sus amigas, de sus sentimientos. Ahora la extraño muchísimo, tengo sentimientos encontrados porque nunca entendí por qué ella se dio por vencida tan rápido con su enfermedad, su mente tan brillante, tan fuerte, tan ágil, se dejó atrapar por la enfermedad y su mente enfermó a su cuerpo mucho más rápido de lo que debió ser. Ella es la mujer que más he admirado en mi vida, quien más ha influido en mí, aunque parezca un chiste pues somos tan diferentes, tan diametralmente opuestas, yo soy el reverso de la moneda, tan unidas pero tan diferentes al mismo tiempo, claro que discutimos infinidad de veces, pero siempre estuvo ahí, siempre ha estado aquí, a veces hasta parecía que yo le preguntaba qué haría en cierta situación para hacer justo lo contrario, pero a pesar de todo siempre me ha apoyado. Te amo mamá.

Alejandra Arriaga

 

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14 Nov13:39

Alejandra, Qué gran

Por Ama (no verificado)

Alejandra,

Qué gran satisfacción haber rescatado la historia de vida de tu mamá. Mucho mejor haberla vivido tan íntimamente con ella. ¿Y si la plasmas por escrito?, sería hacerle honor a todo lo que te dejó y dejar testimonio de su sabiduría femenina a sus descendientes.

Gracias por compartir tan hermoso testimonio

Ama

12 Nov21:43

me gustó tu escrito

Por Martha Medina (no verificado)

Alejandra, me identifico mucho con lo que estás pasando, paso algo similar y en efecto, es muy difícil, oraré por tí, porque solo las que lo estamos pasando sabemos lo que es vivir con esta cruz. Te felicito por todo lo positivo que viviste. Saludos y que Dios te ayude a salir adelante con tu mami, qué bueno que te tiene.