Tema del mes

Abril, 2010

Maternidad en prisión

¿Cómo viven las mujeres en prisión su maternidad? Te presentamos este interesante testimonio de una mujer que decidió ser madre aún privada de su libertad física…

MÁGICAS COINCIDENCIAS

Verónica López
Se ha observado en nuestra historia que el matriarcado es la base de la familia y esta es una gran carga desde entonces para las madres.
    ¿Qué pasa con la familia cuando la madre muere?....En cambio, si la madre enviuda, ésta es capaz de cuidar, criar y mantener a todos; cubre los gastos de sus hijos, siempre sale airosa de cualquier adversidad, sea económica, de salud, trabajo, no importando cuán difícil sea la situación.
    En la mayoría de los casos las mujeres han sido madres porque la sociedad así lo indica o porque es natural consecuencia de un acto carnal, casi siempre inconsciente, por un arrebato o un deseo. No necesariamente se percataban de que ser madre es perpetuar nuestro paso por esta vida. Tenemos que acoger a nuestros hijos con amor, cariño, paciencia, ternura, tranquilidad…lo que casi siempre se confunde con abnegación, obligación, creando luego entonces mal crianza, reflejándose en sufrimiento, siendo éste la fuente del mal social que actualmente nos aqueja.
 

¡Tal parece que los chavos de hoy todo merecen sin esforzarse en lo más mínimo por nada! Estas son las expectativas que tenía sobre la maternidad y la crianza antes de ejercerla. Por cuanto hace a mis expectativas hoy día que soy madre han sido éstas:  Al año ocho meses de estar en prisión, me sentenciaron en definitivo a quince años cuatro meses. Para mí fue muy difícil aceptar mi cruda realidad; fue hasta el año 2003 que me surgió como imperante necesidad la maternidad.
    1º. Soñaba con tener dentro de mi interior una semilla de mi gran amor, la que crecería siendo alimentada de cariño y paciencia y acogida con todo mi amor.
    2º. Mi reloj biológico pedía a gritos ¡quiero un bebé! Además de que ya tenía treinta y dos años, me encontraba estable económica, emocional y físicamente, mi cuerpo estaba preparado; tenía un deseo vehemente por acoger bajo mi seno ese capullo de pasión y amor producto del gran sentimiento que tengo por Raúl.
    3º. Al orar mi esposo tanto, él pidió siempre y estaba convencido de mi conversión y Dios finalmente se la concedió, soy otra desde abril del 2004 cuando me embaracé de Ángel Gabriel, mi primogénito, mágica coincidencia nuestro aniversario de bodas es justamente en ese mes.

Desde que supimos de su existencia nuestra vida cambió por completo; él es la luz que acompaña desde entonces nuestro camino entre tanta oscuridad. Disfruté cada etapa de mi embarazo y gocé como loca cada síntoma de éste.

Él, que se desarrolló tranquilo, a pesar de que cuando tenía ocho semanas enfermó de pielonefritis por tanto gato que vive en esta fortaleza carcelaria. A Dios gracias, ambos salimos airosos de esta enfermedad.

Me veía al espejo y mi rostro estaba rosado, con un toque de ternura y todo el mundo me decía que estaba radiante y hermosa y justamente así me sentía.

Y cuando llegó el momento de sentir las contracciones fue un momento de temor a lo desconocido y qué decir de los terribles dolores que se sienten. Pero todo se recompensa con oír su llanto y el sentimiento de protección que despierta cuando una lo siente a su lado tan indefenso y dependiente, es un momento mágico, incomparable e imborrable.
    Cómo olvidar su sonrisa, su gesto angelical y qué decir cuando empezó a acariciar y abrazar, te quedas extasiada al oírlo decir sus primeros balbuceos y empiezas, con ahínco, a enseñarlo a hablar y caminar; lo mismo pasa al ayudarlo a ser independiente, y cuando lo logras te sientes como pavo real y no cabes de felicidad al ver que tus sueños son hoy una realidad.

Su felicidad es la tuya, Gabo es tan carismático que todo él destila felicidad y tiene un angelote, casi toda la gente que lo conoce se sorprende de verlo tan alegre e inteligente.

Otra mágica coincidencia: él nació el 24 de diciembre del 2004.

Como casi ya lee, cada día pregunta más y qué dificultad estoy pasando al tener que aclararle porqué estamos separados, sufro con sus insistentes preguntas tales como:
    ¿Cuándo vas a llegar a casa?
    ¿Por qué no me quedo yo contigo y que la niñera mejor cuide a mi hermana y tú a mí?
    ¿Por qué no me llevas tú a la escuela?
    ¿Por qué no fuiste a junta, al festival…? ¡Qué gran tristeza me causa esto!Pero siempre le respondo que lo quiero mucho y que una está donde lo extrañan, así que yo siempre estoy con él y que cuando tenga once años voy a estar con él y, si Dios quiere, antes le doy una gran sorpresa.
  

Pero su inteligencia, su nobleza y su buen corazón lo hacen olvidar pronto esa pasajera tristeza y me premia con un beso y un abrazo cuando percibe que sufro al contestar a sus preguntas.

Como es de observarse, no ha sido fácil ser madre en reclusión, pero yo sabía que esto pasaría y hemos salido bienaventurados de esta situación temporal en la que estamos y al paso de los años surgió para bien de toda mi familia la necesidad de concebir a la última integrante de nuestra familia. Finalmente, a los diez años de casados llegó, coincidentemente, el viernes 23 de enero del 2009. Fátima Valeria, una hermosa bebé quien vino a cubrir todas mis expectativas como madre porque las hijas son las eternas compañeras y amigas de su madre.

Ella, a pesar de ser tan pequeña, es independiente, tiene un carácter recio parecido al mío, aunque físicamente es la copia fiel de su padre.

¡Qué hermosa se ve durmiendo!, tan tranquila y a la vez despierta es un torbellino, berrinchuda y caprichosa como yo, esto es malo porque acaba con mi paciencia algunas veces, pero sé que esto es pasajero y que a medida que aprenda a hablar, caminar, se irá serenando… cada día ella es la gasolina que, junto con su hermano, hacen funcionar mi motor para que todos sigamos en esta sintonía de gran familia.

Mi papel de madre en reclusión muchas veces ha sido criticado, es muy difícil, principalmente porque convive una en un espacio muy reducido con muchas personas de distintas educaciones, costumbres e ideologías; lo más importante es que en mi caso he sido madre de tiempo completo y mucho me ha ayudado que tengo un magnífico hombre a mi lado. Por lo tanto mis hijos han sido fruto del amor que nos tenemos y eso se refleja en Ángel Gabriel y Fátima Valeria Sánchez López.
CERESO de San Miguel
Puebla, Puebla.

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19 Mayo20:38

madre en prisión

Por Patricia (no verificado)

Personalmente, respeto profundamente el derecho a ser madre y creo que el estar privada de la libertad física no tiene porque atar el corazón, y menos un corazon valiente que exige el estado de la maternidad sobre todo cuando nace tu hijo.

Felicidades,

Patricia