Talladoras de Palabras

Marzo, 2010

María del Rosario García Town

María del Rosario García Town-23132

Ella es María del Rosario García Town… Talladora “auto-didacta”… y ella misma se presenta:

Buscando entre los estantes de una librería, me encontré con  un  volumen intitulado: “Secretos, leyendas  y susurros”-Rituales para mujeres que se atreven a apropiarse de la escritura- que  me  atrajo por demás al ver en coautoría a dos mujeres: Amparo Espinosa Rugarcía y Ethel Kolteniuk Krauze.

Me identifiqué inmediatamente y casi no contenía el ansia de desenvolverlo y conocer sus propuestas.

Desde el inicio de la lectura, me atrapó el estilo, la intención, las ilustraciones y sobre todo, el compromiso al que me invitaban los ejercicios (rituales) en cada capítulo. Estos trataban por varios medios, de enlazarme con mi interior para luego apuntar mis vivencias. Seguí paso por paso los señalamientos y fui sacándome en los renglones, desenmarañando mis emociones y el sentir.

En la parte final, me hacían una nueva propuesta: Recopilar mis propios escritos dándoles cuerpo y orden a modo de un libro. Me entusiasmé con la oportunidad de que ahora fuesen ellas y quizá muchas más,  quienes me conocieran de la misma  forma: por la escritura.

Trabajé duro en pulir el contenido por que deseaba ser clara y precisa; en el nombrar sus partes  para que resultaran atractivas. En el título de mi obra debía conjuntar tanto lo leído en el texto en que me basé, como los logros de haber sido fiel a sus rituales.

Espero que en estas páginas conozcan de mí, pero más, hallen la estimulación para hacer igual:

Soltarla por los labios

CAPITULO 1- AQUÍ  ESTOY

ESOS LUGARES

Recuerdo que, cargando unos cuadernos de iluminar, cuentos y una maletita con útiles,  deambulaba por la casa en busca del sitio perfecto. Se me podía ver en el patio, en la cocina, en un rincón del garage, leyendo a toda confianza y rodeada de recortes.
Así fue que descubrí que espacios hay tantos… más para hacerlos míos, basta conectarme con los elementos que me den algo especial; ese inexplicable confort en el que puedo respirar y latir para profundizar o salir de mí e irme por el papel sin miedo ni vergüenza, sin más límite que un punto final en mi escritura.
Aún me abstraigo en una sala de espera, el auto o la fila de mi turno, con un ejemplar de Poesía, un manual de técnicas de escritura o mi libreta de aterrizajes; aunque he debido disciplinarme por que el oficio lo demanda, y disponer un ambiente ya en el escritorio, el tocador (velas, incienso, música leve) o acomodarme en algún Café para buena lectura, las amenas charlas  y mis intentos.

CRONOS

“Quererse no tiene horario ni fecha en el calendario…”, dice la conocida canción. Pues la posibilidad de lograr una frase, un título, un texto completo, tampoco pueden ceñirse a las manecillas, el lunario o la temporada de nuestra preferencia.

La musa (concebida de distintas formas por cada creativo) no tiene itinerario ni fronteras, de modo que nos toma por asalto y más vale atenderla porque cuando se despide, quizá tarde en regresar y esos periodos de esterilidad son desconcertantes. He sufrido el ser un huésped inútil del papel y llegar a pensar (jamás creer) que no habrá más.

Cualquier paréntesis en la rutina, todo tiempo muerto para lo material, debe ser tiempo vivo para lo espiritual.

En el capítulo sobre La Inspiración, de “El arco y la lira” del maestro Octavio Paz, encontré valiosas explicaciones sobre ese milagro de la palabra brotante, de esa maravilla creativa que guardamos todos y que explota discretamente dejándonos un vacío-lleno. Quien lo ha sentido, comprenderá a qué me refiero; quienes aún no se han gozado: ¡Atrévanse!

ME  LLAMAN

Bajo diversos criterios, cuánto se recomienda meditar la elección del nombre para un nuevo Ser, ya que es uno de varios sellos primordiales para sí.

Cuando pregunté o llegó el momento de decírmelo, saber el significado y las razones de mi apelativo, fueron algo natural y desde entonces le llevé; pero en puntos especiales al ser nombrada, se ha dado una emoción singular y es entonces cuando sé que mi nombre me lleva por que me distingue, me proyecta, me da una identidad (hecho de ser una persona) e incluso, en el medio literario hay quienes me saben por el nombre antes que físicamente.

La dirección de, el número telefónico de, el esposo de, los hijos de… y, a partir del año 1996, en que me atreví: Los escritos de
María (La elegida, la amada de Dios)
del
Rosario (guía de rosas)
han sido escuchados y leídos por que decidí abrir mis palabras desde el corazón y soltarlas por los labios.

DE MATERIA Y MÁS

Herencia, influjo y decisiones. Creo que toda persona es así: En parte, lo que otros; un tanto más de lo que me ha ofrecido el entorno general; otro poco lo resuelto.

Esto aplica para el físico (exterior) y lo interior (credo, sueños, ideas, emociones, talentos).
Cada día me reconozco y me aplico en modificar los aspectos negativos y en desarrollar todo aquello que es agradable, positivo. En ambos casos requiero de gran voluntad y paciencia (porque no es fácil), pero las causas que me motivan, son hermosas y válidas: La familia, el éxito, la salud, etc.

He sido la del espejo, la que a solas; pero también esa con quien los demás se han relacionado en diferentes ámbitos desde que nací.

Tengo muchas bendiciones que valoro y me esfuerzo en conservar, acrecentar y también en compartir.

Todos mis logros han sido en compañía y ese apoyo amoroso me ha hecho sobrellevar momentos tristes, madurar, vencer miedos, librar dificultades, recuperar la esperanza y seguir mi convicción de escribir no sólo para hacer sino para ser. 

GRAFÍAS

La palabra existe por que es una idea en signos; la palabra es por que  tiene una connotación, pero vive cuando se lee, se dice o se canta. Eso he querido desde que apoyé con toda determinación, una pluma: Aceptarla desde el fondo, desde lejos, y permitirle acomodo; que se haga fuerte y expansiva. Que se meta por otros ojos y haga cambios, detone, salve. Que sea escuchada para doler y enamorar; ya sea entre cuerdas o viento, se rescate y siembre su caricia o se bañe a la sal de un sentimiento.

Decir mi escritura, va demasiado allá de linda caligrafía u obediencia ortográfica; es el disparo universal desde mi pulso hasta la entraña, en un ciclo de tachones y el separo de ideas.

Es ser responsable de todo lo que un poema descomponga en su necesidad, de cada mueca generada en un acorde, de sus fachas en domingo o el cristal temblando cuando llega.

Ya he dicho que mi nombre me lleva; pues mi palabra me avienta y, sinceramente, no busco sujetarme.

CAPITULO 2

TINTAZOS
Aún sigo analizando si aquella ocasión en que experimenté desconcierto e inquietud, como cuando tenemos un presentimiento, fui quien identificó la tendencia a la escritura (Poesía, es el género al que me avoqué) o fue ésta que estaba instalándome una musa, soplo, llamado, donde sea que se aloje. Pero cambié, eso es seguro. De un día a otro, sentía no apreciarlo todo como habitualmente. Mis sentidos estaban muy alertas y empataba ideas que nunca hubiera pensado, como: alas-miseria, abejas-tiempo, luz-esqueleto.

Durante mi formación escolar debí leer muchos títulos de autores varios, entre ellos algunos Poetas. Estas asociaciones mentales me llevaron al recuerdo de ciertas lecturas y letras de canciones, concluyendo que si eran de mi agrado, éste iba a más del intérprete o la música: El texto.

Entre curiosidad e interés genuino, comencé a rescatar algunos viejos libros, adquirí otros más y de una gran caja de recuerdos, tomé cartas y tarjetas recibidas durante años. Por meses, me adentré en una especie de deshilado de conceptos, tomando notas y luego construyendo a tinta libre.

Un viernes de mayo, tenía: “Ternuras”, mi primera plana de valor. Fue resultado de sacrificios de sueño, reorganización en labores, limitaciones sociales y bastantes hojas arrugadas…

“Esto es lo que deseo hacer”, dije en familia. Todos con miradas, como semáforos permitiendo el paso, me han estado en los tintazos según sus posibilidades, aceptando mi oficio con todo lo que implica.

En el papel, hago y desbarato, pierdo pero tengo, aprieto o me diluyo. Y, quizá esté un poco loca pero soy más libre.

CAPITULO  3

VIBRATO

Habiendo hallado el cuándo (la oportunidad aprovechada) y el dónde (el sitio per se) a ese porqué (la razón confirmada), me ocupo del cómo.

Este no sólo se refiere a las técnicas aprendidas, a los trucos empleados, al estilo que procuro. No importa si durante días he recopilado datos (esto no implica que me será más sencillo o mis resultados serán de mayor calidad o extensión) o empezaré de cero. Estoy y voy a la escritura por sí misma, por el placer del vibrato y la satisfacción de atreverme.

Es, entonces, el modo en que me dispongo ante la hoja pura, sabiendo ésta que deberá resistir el tiempo que necesito, el tema que descargue y el peso de mis  intenciones.

La escritura es un aderezo en mi vida, un toque adicional que le da más color y sazón. Procuro ser congruente y equilibrada, empleo un lenguaje sencillo con su dosis de misterio; profundizo lo necesario y desarrollo temas que me inquietan, me remueven episodios o invento historias. Hablo desde mí o un tercero y me transformo en objeto, planta o animal. Aprovecho en lo posible la magia de las palabras para estar en el futuro o bajo tierra, confesar errores o seducir. La imaginación es un boleto que cualquiera puede usar. 

CAPITULO  4

PORTARRETRATO

Los reflejos de uno mismo no se limitan a fotografías y espejos, sino a todo aquello en lo que hay una influencia de nosotros; como los hijos, la pareja, las obras realizadas.

“Lo dicho, dicho está”, apunta la sentencia; y es cierto al cien, por que ya sea de modo oral o escrito, está y se perpetúa. No todo lo que plasmo en el papel es autobiográfico, pero vino desde esa Yo interna con mi manera de transcribirlo. El inclinado en el oficio de la letra, trata de leer más de lo que escribe porque de la lectura se alimenta el espíritu y se educa el pensamiento.
Resulta uno, en el estilo, la mezcla de los repasados; por lo que está siendo el portarretrato de esos valientes compañeros de ejercicio que legaron su ideología, múltiples emociones, creencias.

Ya comenté sobre la inspiración, pero sepan que toda ocasión no desemboca en un gran verso, en el poema que me habrá de ganar el oro o el texto más completo al que aspirara; repetidas veces lo más que alcanzo es a relajarme un tanto, dar el paso de interiorización y navegar entre cientos de probabilidades, pero del mínimo a la nada se hacen visibles.

Sin embargo me digo: no has escrito hoy, pero te has conocido más y el café estaba muy sabroso.

CAPITULO 5

DE  A  POQUITO

Escribir es llegar a puerto. Pero mi viaje requería de una preparación: cartas de navegación, equipaje, herramientas, alimentos. Mis cartas han sido los certificados de otros que han atracado antes que yo. Con ellas voy aprendiendo los caminos seguros, aunque largos, las rutas para sortear el momento crítico y también el momento de soltar lastres; cómo hacer amarres y reconocer el buen viento.

El equipaje son todos los momentos de intensidad que he venido acumulando. Pérdidas, frustraciones, injusticia; pero los de triunfo, pasión, alboroto, tienen cabida en mi gran maleta-corazón.

Las herramientas son los tiempos que le robo al día o a las horas negras para arreglar mis desperfectos; así como las piezas de repuesto (papel y tinta). Mis alimentos, aquellos pedacitos de vida que no están bien acomodados, que tienen salientes molestas o que debiera haber dejado en tierra por que no me aportan lo conveniente en la travesía.

Trato de remar a diario, a veces fuerte en avanzada y otras, lento, dejando a la corriente acercarme de a poquito.

CAPITULO  6

DESDE MÍ

Cuando caigo entre las letras, tengo encuentros verdaderos con las palabras; sesiones (la escritura es un tipo de terapia personal) en que me escarbo de tal forma, que encuentro lo mismo tesoros que cacharros.

A los bellos, les doy un sitio especial para mi bien y me entrego a temas alegres y coloridos dirigidos a niños; encamino mi esfuerzo a la sensualidad, el romance, ilusiones. Pero a los inservibles tengo que escudriñarlos y soltarme a palabrazos contra el fracaso, el rencor, la indiferencia,  haciendo páginas sobre asuntos de guerra, miseria, aborto.

En las dos situaciones dejo lo expulsado desde mí, en una hibernación indefinida y, cuando  vuelvo a releerlos doy un armado formal a la sustancia, sometiéndola a un análisis exhaustivo durante el cual hago eliminaciones, busco sinónimos, controlo las repeticiones, refuerzo los puntos de impacto, etc.

Me es importante titular escritos para darles identidad, un más de mi sello y por que conviene un orden en los archivos para control sobre los mismos.

Doy varios paseos por la redacción, subrayo secciones representativas y las aparto para entonces, afanarme en un vocablo o frase corta que estén relacionados con el discurso sin venderlo; sólo una idea de entrada.

CAPITULO  7

Y  SOY  OTRAS

Desde pequeña me he relacionado mejor con mujeres por esa facilidad de empatía que hay en todos los terrenos. De algunas he recibido formación moral, religiosa, humana; de otras ha venido apoyo, dirección y educación; varias más me han brindado su ejemplo, compañía.

A cada una la he captado con distinta mirada al paso de mis años y los suyos; ciertas son ya un recuerdo, pero dejaron en mi ser, prueba de sus valores y proyectos, de los talentos y  alcances. Aquellas con quienes la vida me sigue permitiendo, las aprecio en la etapa que cursan.

En mis poemas van dedicatorias para ellas o las doy a conocer por lo que han significado; me contacto por medio de su obra con esas que nunca he coincidido y les pido en préstamo, quizá una imagen o una línea.

Reconozco la influencia de cada una de estas mujeres por lo que han aportado a mi vida, ya sea en la cercanía, entre distancias e incluso desde mayores lejanías. Me agrada pensar que de palabra y obra, tengo un sitio en ellas y podamos decir: Soy otras

CAPITULO  8

ACERCAMIENTOS

Son diversos los géneros literarios, pero es la Poesía que se filtra, se adelanta, convence y se aposta. Se requiere una vasta preparación para atenderle cada vez mejor e identificar si está pidiendo o demandando cuando se expone.

La Idea se suelta (no sé precisar de dónde) y la Poesía (el momentum, el bum) la toma para sus fines; la Escritura (receptor de la corriente misteriosa) se concentra  y Yo (el envase materializador, vehículo inspiracional), me ocupo de su liberación, el recorrido a salvo, la palabra del desembarque.

Juego, proceso o lo que sea, causa una remoción del interior en la que arrastra desperdicios y bondades; un desgarre entre lo deseado y lo obtenido; una extraña metamorfosis en la cual, del instante al segundo: Soy-no soy-estoy siendo-no estoy...
y tras tanto, en mi práctica personal hasta ahora, no puedo referir algún fenómeno de cualquier otra índole; me es suficiente con lo que en un esfuerzo, he traducido sobre los acercamientos que culminan en  -eso- legible que provoca algo en quien lo toma, cumpliendo su encargo.
Siempre estoy abierta a nuevas formas de aprendizaje y crecimiento para que mis cambios afecten  positivamente el entorno inmediato y se logre una onda imparable de mejorías.

Cada capítulo es una llave para acceder a mí e ir conociendo esos sentimientos y emociones que  me han llevado a estar, desde hace años, armada de tinta y papeles para confesar, exigir, liberar.

A  veces locuras o imaginaciones; sueños y errores. Los pies de mis ideas son ligeros y traviesos y  se van por cualquier camino, por duro que resulte, porque jamás he ido sola en tanta aventura; son ya muchos ángeles que me siguen ayudando a soltarla por los labios.
Soy: Mexiquense
Edad: 43 años
Profesión: Fisioterapeuta
Estado civil: Casada
Tengo: 4 hijos
Mi signo: Aries

DESPEDIDA

Hasta aquí (por ahora) mi escritura honesta y segura. No ha sido sencillo todo el proceso de configurar mis intimidades, pero sí muy gratificante haber logrado cada conexión.

Después de un texto, viene un intermedio a la creación; lo aprovecho para absorber vivencias, para leer y repasar líneas pendientes. Y, mencionando líneas, les comparto unas cuantas de otras mujeres que se han apropiado de la escritura y me han ayudado a creer, a hacer de mi esfuerzo un aumento a la interminable página de nosotras, las de palabra.
“… el espacio donde incliné este instante…”
María Rivera
“…sobre el grito de astillas en la página.”
Lucero Balcázar
“…en lo negro de una palabra…”
Angélica Tornero

GRACIAS  A
DEMAC (Documentación y Estudios de Mujeres, A.C.) por el estímulo y la promoción
Las Serenas (Amparo Espinosa Rugarcía y Ethel Kolteniuk Krauze) por la invitación y su guía
Mi familia por su amorosa paciencia
Las mujeres que me han llenado los días
La Poesía por dejarse tomar
Tí por dar vuelta a cada llave de mi libro y unirte