Tema del mes

Julio, 2011

Madres adolescentes

 “… Al poco tiempo me embaracé. Mi papá me buscó y me ayudó. Me instaló en un departamento y me inscribió en la escuela. Me pagó una clínica para que no me aliviara en el Seguro Social… llevé mi embarazo normalmente. Aumenté veinte kilos. Me sentía muy rara, tenía dieciséis años y estaba a punto de dar a luz…”.

“La vía fácil” de Sheila Hagmann Reyes,
mención honorífica Premios Demac Penitenciario, 2002.

 

¿Qué responsabilidad implica ser una madre adolescente? Autoridades sanitarias y del ámbito educativo tanto en nuestro país como en el extranjero han expresado su preocupación por el creciente número de adolescentes y jóvenes que se embarazan sin advertir las consecuencias de este hecho.

Hace unas semanas en el DF, el secretario de Educación, Mario Delgado, hizo un llamado a las y los jóvenes a enfocarse en sus estudios y a informarse en torno a prevención de embarazos para no caer en situaciones que en definitiva cambiarán su vida de un modo que quizá no deseen.

De acuerdo con el diario El Universal, en la nota titulada “Son madres 10% de las adolescentes”, en el DF, además del porcentaje citado en el título, 8.5% de las estudiantes que cursa la preparatoria y la abandona, lo hace por encontrarse embarazada.

“El funcionario dijo que se han acumulado casi 60 mil abortos legales en la ciudad, tres mil 200 de los cuales han sido de menores de edad, que podrían haberse evitado con la educación sexual correcta...”, o, para quienes no optan por el aborto, evitar un cambio radical en sus vidas que no están dispuestas a afrontar:

“A los diecisiete años de edad, Dioselina decidió formar parte de las mujeres casadas, cometiendo el error de unirse a un hombre de mañas que le llevaba varios años… de ese matrimonio nació un niño varón; a los diez meses de casada, Dioselina fue madre y obtuvo la responsabilidad de cuidar un bebé sin saber cómo y contando sólo con la familia del esposo… acabó dejando a su pequeño hijo con su padre…”.

“Una noche de primavera hermosa” de Gabygonman,
mención honorífica Premios Demac Penitenciario 2002.

 

Y no sólo cambia la vida de la madre adolescente, sino que por lo general, su decisión afecta a la familia puesto que son ellos quienes en la mayoría de los casos, apoyan tanto económicamente como con tiempo para el cuidado del bebé. Si además, advirtió Delgado, se trata de una familia de escasos recursos, la llegada de un nuevo miembro, suele reforzar el círculo de pobreza ya que “la posibilidad de que una jovencita con un bebé consiga un buen empleo no es alta porque tendrá estudios inconclusos…”.

“A los diecisiete años salí embarazada, mis padres me corrieron de la casa y mi novio tampoco quiso saber nada de mí. Mi actitud no cambió para nada, seguí en el mundo de las drogas…”.

Paloma, de Juana Lilia Cervantes López,
mención honorífica Premios Demac Penitenciario 2002.

Son muchos los factores que influyen en que una adolescente, se embarace: falta de educación sexual, vicios, y también, entre otros, la pubertad precoz que ha sido motivo de cada vez más investigaciones en todo el mundo.

De acuerdo con un artículo publicado por la Dra. Diane Pérez, la edad normal en que una joven tiene la menarca en condiciones saludables, es entre los 15 y 18 años. Sin embargo, el ritmo, los cambios en la alimentación y las actividades entre los jóvenes han provocado que esta edad caiga hasta los siete u ocho años de edad.

Según la especialista, “hoy en día alrededor del 16 por ciento de las niñas entran a la pubertad a los 7 años de edad y el 30 por ciento a los 8. Un estudio reciente determina que el número de niñas que entran en la pubertad (definida como el desarrollo de las mamas) a edades tempranas ha crecido notablemente entre 1997 y el 2010”.

Agrega que algunas de las causas de esta precocidad son: la obesidad, un mayor consumo de proteínas de origen animal en niños entre tres y siete años, así como de lácteos y refrescos. “La pubertad temprana es un signo de envejecimiento prematuro” y de ahí la alerta, puesto que con el envejecimiento aparecen también otras enfermedades propias de adultos.

¿Qué te parece? ¿Qué opinión tienes acerca de los embarazos en las adolescentes? ¿Cuáles crees que sean las causas de ello? ¿Te parece que la educación sexual que se imparte en las escuelas, es suficiente?

Participa con nosotras. Escribe aquí tus comentarios o envíalos a diana.perez@demac.org.mx

20 Jul22:58

embarazos en adolescentes

Por Anonima (no verificado)

Es importante buscar las formas de hablar con nuestr@s hij@s, ya que si bien, el sexo es un tema frecuente en casi todos los medios, cuan dificil resulta hablar con nuestras propios hijos. Cuanto mas dificil resulta concebir que tu hija o hijo, está ya teniendo relaciones sexuales coitales. Es muy doloroso ver que una joven adolescente pueda ser madre a temprana edad, pero es aún mas doloroso saber que la responsabilidad es en gran medida tuya, que pudiste evitarlo, dandole tu tiempo, dandole afecto y sobretodo un consejo sano: no confies en el o ella, porque esta en una edad que ni ni ella (el) puede confiar en sí mismo. Acompañala (o) y dile muchas veces al día, cuanto la quieres y sientate a su lado, duerme a su lado, aunque sin preguntar, sin cuestionar, simplemente acompañala (o). Es la mejor forma de ayudarles a no tomar decisiones equivocadas.  

18 Jul18:01

Mi opinión acerca de los embarazos en las adolescentes...

Por AIDA MARQUEZ (no verificado)

Soy una mujer de 40 años; no tengo hijos, pero a los 17 me practiqué un aborto.

Porqué creo que nos embarazamos siendo adolescentes??

 Cuando comencé a tener relaciones sexuales a los 17 años, no me atreví a buscar a un ginecólogo, ni a ir a la farmacia a comprar pastillas anticonceptivas, ni a hablar de ello con nadie, simplemente porque no aceptaba estar viviendo una vida “sexualmente activa”, aún cuando así fuera.

 Vivir una vida “sexualmente activa” es muy fuerte para la psique de una adolescente, porque eso implica aceptar al menos de ti para ti misma que estás echando por la borda los consejos –o amenazas?- de mamá, papá y demás parentela, los deseos de Dios y de los de tu Iglesia –cualquiera que esta sea-, y arriesgarte a ser considerada un(a) “chamac@ cochin@ que no tienes edad para ello”.

 Siendo el caso, piensas que no lo vas a hacer (tener sexo), y cuando lo haces, piensas que no lo vas a volver a hacer, y cuando lo vuelves a hacer, piensas que es la última vez, ....y en el medio de uno de esos pensamientos… ZAZ!!! Ya no te bajó!!!

 Creo que si aceptáramos que nuestros jóvenes (hijos, sobrinos, amigos, vecinos, etc) son animales sexuados y sexuales, que viven y disfrutan del erotismo –con o sin nuestro consentimiento, a veces sin el de él o ella mismo-, entonces en vez de llenarles de prohibiciones absurdas e inútiles, tal vez podríamos ayudarles a ver todo este tema con mucha mayor naturalidad, y por ende, con mucha más responsabilidad.

Educación sexual no es enseñarle a una persona cómo se toman las pastillas, o cómo se pone un condón. La educación sexual debiera significar enseñarles que deben respetar sus cuerpos, que ese respeto no significa ninguna castración ni renuncia, solo significa que debes coger con quién sientas ganas de hacerlo, en el momento apropiado. Much@s jóvenes tienen sexo por necesidad de sentirse identificados o pertenecientes a determinado grupo o elite, por miedo a ser rechazados por la pareja misma, por escapar de una realidad que no les gusta, por sexualizar simplemente el afecto (cada vez más, en esta sociedad enajenante que nos aleja tanto de los niños), etc.

Si de pronto dejáramos de satanizar el sexo, y enseñáramos que es maravilloso, que es creativo, que es inspirador, que es una fuerza de vida, pero que toda esta magia te la pierdes si abaratas la experiencia con una rápida cogida de una solitaria trasnochada, tal vez no solo tendríamos menos adolescentes embarazadas, sino menos mujeres anorgásmicas.