Talleres Puebla

Julio, 2010

LADO B

Paulina Bianchini Gómez

20-abril-10
Después de bañarte, a punto de comenzar un día igual a todos los demás, te quedas viendo lo que has hecho de ti en estos años.

A veces la cabeza se siente tan chica, los brazos apenas te contienen pero sigues cabiendo. Es justo este cuerpo el que cabe en cualquier parte, al que no le malinterpretan una sonrisa, unas ganas de gritar o de defender lo que es tuyo; es el programa hecho para compactar todo lo que eres a fin de ajustarlo y entonces pueda moverse entre tus iguales.

No deseas cuestionarlo porque tal vez te vuelvas loca antes de comprender las razones existentes en este sistema para funcionar así. Si extiendes tus extremidades superiores alcanzas cerca de cincuenta metros, son majestuosas, el púrpura y tornasol cubren una perfecta geometría aerodinámica que se relaja mientras el sol la acaricia; pero aquí lo mejor es guardarlas…la maldita idea de cargar a dos jinetes colaboró para desencadenar el miedo y mejor se optara por encerrarlas; yo se que muchas veces has preferido ignorar su existencia, has trabajado tantos años por contenerlas en un espacio tan reducido, que a ratos has olvidado la razón de que sean parte de ti. ¿Y la cola? Acomodarla todos los días es complicado; todas esas vértebras de mayor a menor tamaño, perfectamente alineadas para terminar en saeta te han ayudado a sobrevivir, a empujarte las veces que sentías que ya no podías y sin embargo continuaste en todos esos vuelos en tierra, donde libraste batallas de palabras, de miradas y de expectativas sin cumplir.

Guardarla para que no se note es tarea de siempre, desde que tienes uso de razón o de sinrazón; tienes la orden de poseerla en función del control que tengas sobre ella, aún desde que la estructura púrpura era más suave, las escamas no hacían sangrar a quien las tocara, se te dijo que lo mejor era mantenerla en línea, ya que estaba para servirte y no al contrario; no porque esté mal su existencia como parte de ti, sino porque no cabe, esa fue la explicación…te acuerdas cuando lastimaron a tu bebé en la tienda de telas y se te salió toda tu verdad en metros, en tamaño. Tu voz color púrpura y tornasol rayando en rojo brillante saliendo de entre las fauces y a través de tus ojos de fuego, aguda y grave en su capacidad de lastimar se escuchó para que todos se callaran así como es, en un grito que albergaba sueños, dolor, pasión por tu cría en la mira de un ajeno…, viste las expresiones de miedo en los que rodeaban la escena y te creciste todavía más; estabas a punto de dejarte ver con todo y el diámetro de cráneo y coraza que te cargas, cuando el traje se apretó en un efecto constrictor como de agua fría; los huesos que escondes se disminuyeron, se ajustaron en segundos sin considerar que ha tomado años hacerlos obedecer para menos; una liga apretada como al acero jaló tu centro al piso que empezaba a alejarse de tus pies. Volviste a tu estatura habitual cuando el lado izquierdo estuvo a punto de tomar las riendas…la sola idea fue lo que te trajo de vuelta.

El lado B es parte de ti también, solo que aconseja mal, a veces te alerta, pero dejarlo conducir cuando las alas, la cola y la coraza están expuestas es simplemente suicida.

El lado B vive en cada persona, es parte del paquete. Ha sido alimentado por unos más que por otros, vive de los fracasos, de las pérdidas, tiene la capacidad de burlar aún al tiempo que no lo percibe y con eso logra mantener las heridas abiertas, tan dolorosas, no como el primer día que estás anestesiada, sino como el segundo o el tercero y las llegas a ver en vivo, en frío. El lado B duele…el lado B tiene miedo, es desconfianza y guarda todas las lágrimas que caben en el vacío de una soledad maltratada, se regodea en la autocompasión y la hace vivir…le da la capacidad de punzar. El lado B no tiene nada que perder; es confuso. Por momentos parece tener razón porque es inteligente para argumentar, su voz es fría, indiferente…entregarse a hablar con él es fácil: sus razones son expuestas de bajada, representa todo lo que no es, lo que no tienes…Por eso es tan peligroso dejarlo al frente.

Todas estas reflexiones se agolpan mientras repelas el tener que guardar tus alotas, la coraza, tu hermosa cola de más de treinta metros que termina en punta; piensas que es un verdadero desperdicio meter tan hermosa estructura a un catalizador tan decadente…acaricias el externo escamoso del púrpura y levantando los ojos te encuentras con la mirada del lado B detrás del espejo…con lo que podría parecer una media sonrisa; al fondo de su vibra te invita a seguirte quejando por no explayarte como podrías, te invita a hacerlo…optas entonces por guardarla, desviar la mirada del espejo, para empezar un día igual a los demás.
 

05 Ago16:20

mi comentario

Por gio (no verificado)

GRACIAS, UNA VEZ MAS, POR DARME LA RAZON, SIN QUERER, DE QUE LA VIDA QUE HE LLEVADO, NO HA SIDO TAN DISTINTA A LAS DEMAS, QUE LA FORMA QUE DESCRIBE ESA PARTE, QUE EN OCASIONES DESEAMOS ESCONDER, DEBE SALIR DE CUALQUIER FORMA Y DAR GRACIAS QUE ESE LADO "B" ES EL EQUILIBRIO QUE NECESITAMOS EN CADA PASO QUE DAMOS EN ESTA LOCURA LLAMADA VIDA, GRACIAS POR DARME LA OPORTUNIDAD DE EXPRESARME, TAL VEZ A MI MANERA, PERO LO HAGO DE TODAS FORMAS Y ESO, PARA MI, YA ES GANANCIA

GRACIAS

ROX