Las Atrevidas

Marzo, 2009

Isabel Cabañas: Alerta Máxima

¿Crees que estás segura? A veces lo que parecía imposible de suceder, sucede… Te invitamos a leer este texto, una recomendación que nunca está de más, hecha por una mujer en reclusión, María Isabel Cabañas, quien desde el CERESO de San Miguel, Puebla, nos comparte el testimonio titulado: “Alerta Máxima”.

CERESO de San Miguel, Puebla
22 de Enero de 2009

Ma. Isabel Cabañas
ALERTA MÁXIMA

No encontraba la manera de escribir esto. Al final, abro mi corazón y espero que llegue el mensaje por lo menos a otro corazón.

Es un mensaje a las mujeres, a la que sea, a la que quiera tomarlo y ponerlo en práctica; es el testimonio de una realidad que puede alcanzar a quien sea; se trata de la desgraciada cárcel, que al final de cuentas es lo mismo.

Sí…entiendo el asombro, gran parte de las veces creemos que eso no es para nosotras, quizá exclames ¡que nada que ver!, por curiosidad o lo que sea, sigue leyendo.

Esto es algo que le puede pasar a quien sea, todas a veces estamos expuestas: ¡sí!, RICA, POBRE, JOVEN, MADURA, BELLA O COMO SEA.

Hablo de mujeres que por “X” circunstancia se envuelven en actos de robo, drogas, lenocinio y, en casos extremos, secuestro y asesinato. Pero analicemos un poco más atrás:

Cuando una siente que se está en la cima y ¡PUM!, de pronto nos desplomamos.

Algunas veces nos ciega el orgullo, la vanidad, la ambición mal encausada y nos enredamos con gente tóxica, gente sin escrúpulos que va por la vida haciendo de las suyas y en muchas ocasiones son parejas, amigos o hasta familiares. Al estar enredadas en cosas turbias y nosotras estar enteradas ¡agárrense! YA SOMOS CÓMPLICES, decimos “¡NOSOTRAS QUÉ TENEMOS QUE VER!”

Pero mucho ojo, algunas veces la mujer es la víctima de esa estupidez, y esa estupidez se paga con años de cárcel. No vamos a etiquetarnos como jueces, pero sí decidir con coherencia nuestros actos, nuestras vidas y cómo van a afectar a terceros, que casi siempre es la familia.

De verdad, relacionarse con gente tóxica es sumamente nocivo y a la larga envenena nuestra vida. El hubiera no existe y cuando es demasiado tarde, se convierte en una pesadilla escucharlo. Lo mejor es alejarse de quien se involucre en cosas turbias, así sea alguien muy querido; tratar de cambiarlo es por demás desgastante, al principio duele pero el tiempo todo lo cura, denunciar es decisión de cada quién, yo más bien hablo de prevenir; es muy triste cuando el agua pestilente de la desgracia nos arrastra y nos hunde, salir es muy difícil y en algunos casos, casi imposible. Lo material es efímero y de nada sirve cuando te hundes.

Conozco el “soy joven, a mí nada puede pasarme, ando con super-chingones”: F-A-L-S-O, aquí no hay niveles sociales ni condición joven o madura, vuelvo a repetir, como sea, el peso de nuestros errores cae irremediablemente sobre nosotros. He visto vidas sumamente desgastadas, madres dejar en la incertidumbre a sus hijos, juventud extrema truncada de raíz y vejez en total soledad.
Yo, la que escribe, la que las previene, me enredé con un drogadicto que tenía que ver con las drogas; por ambición, por dependencia y por la cobardía de alejarme a tiempo me metieron a la cárcel, acusada de posesión con fines de venta, lo cual es absolutamente ¡FALSO!, pero por el solo hecho de tener que ver con dicho individuo me sentenciaron a cinco años de prisión (sólo a mí, él anda libre como si nada) y GRACIAS A DIOS, y digo gracias porque ya estando en el hoyo se ve la realidad, ya sé que es una pena mínima por no ser reincidente ni tener antecedentes penales.
¡DIOS MÍO, QUÉ GENEROSOS!

He visto mujeres maltratadas sin piedad por un hombre, que cuando se rebelaron les ganó la ira, el coraje y mataron al infeliz, pero esos argumentos no valen: ¡HOMICIDIO Y YA!, de veinticinco a cincuenta años de prisión.

Mujeres que sin saber tenían parejas, amigos o familiares que secuestraban a  gente inocente, algunas sí lo sabían y se lo callaban, de cincuenta años a cadena perpetua de prisión.
Mujeres que tenían parejas que se drogaban, vendían drogas o robaban: de cinco a quince años de prisión.

Y así podría seguir enumerando casos.

Lo que me manda la razón, es mi obligación como mujer decirles: no se enreden en asuntos turbios, y si por alguna razón lo están, záfense si aún es tiempo, porque ese mal de la delincuencia irremediablemente nos aplasta, nos hunde en la soledad, en la amargura, en un luchar contra la “dizque justicia”. Y aquí claro que estoy absolutamente a favor de que encarcelen a verdaderos delincuentes, a aquellos que dañan severamente al prójimo, sin consideración, sin escrúpulos, pero eso sí, QUE INVESTIGUEN A FONDO y no condenen a la frialdad de una cárcel a inocentes, a pagadores de delitos.

La prisión está llena de mujeres que JAMÁS pensaron caer en ella, de mujeres que pensaron que JAMÁS les pasaría algo así.

Mi intención no es asustar a nadie, mi obligación es prevenirlas, para que ojalá sirva de algo esto y tomen conciencia y control de sus vidas.

No hay como una vida que nada tiene que esconder y duerme con la consciencia tranquila.

06 Ago12:43

 felicito a esta mujer que

Por Anónimo (no verificado)

 felicito a esta mujer que se dio cuenta de muchas cosas y comparte esto y desde aqui le agradezco , y para quienes lo leyeron no olviden que deben cuidarse amando a losdemás lo más que puedan en cualquier momento de la vida.