Después de que un amigo de mi padre me violó, me fui convirtiendo en una mujer auto-destructiva; pero no se puede ser sólo para sí misma cuando formamos una familia. Y ahora miro desde el fondo de mí misma y me siento tan avergonzada por haber lastimado a mi esposo y, sobre todo, a mi hija con mis depresiones.
Y por ahora mi primer deseo es que deje de dolerme el alma, aún no dejo de llorar y mi cuerpo está exhausto. Hay mañanas en las que quisiera desvanecerme entre las sábanas hasta desaparecer por completo; son mañanas brumosas de recuerdos que duelen hasta la puta madre; pero también me da miedo estar sola y que de nuevo intente suicidarme.
Mi segundo deseo es perdonar a mis padres; aunque a veces soy capaz de ponerme en sus zapatos sobre todo en las chanclas viejas de mi madre y la entiendo por sus acciones; pero aún me pregunto el clásico: ¿por qué a mí? El sábado pasado fui a verla y no fui capaz de confrontarla, sólo le dije a dos de mis hermanas que había ganado un premio y que esperaba su asistencia.
El gato anda por la azotea, dijo mi otro yo al recordar ese viejo chiste de la mujer que se va de viaje y le encarga su mascota a su amiga…
Mi tercer deseo es aprender a perdonarme, ya que no dejo de culparme por haber lastimado, sobre todo, a mi nena. Y es que aún tengo resabios de ira que me hacen explotar y desquitarme con mi familia.
Estos deseos manan dentro de mí, cuando preferiría ser como un manantial de agua fresca que sustituya mi sed de vengarme en los que menos culpa han tenido y que por el contrario, están a mi lado cuando la bestia de la depresión se acerca a lamerme al oído.
Y si pudiera agregar un último deseo este sería retomar mis escritos, y tal vez algún lejano día ganar otro concurso para sentir que es lo que más me gusta hacer y necesito con toda el alma; también me afanaría en ser una mujer útil, ya que soy ama de casa y varias veces he dejado de escribir.
Creo que cuando sea capaz de concederme estos tres deseos podré decirle a mi familia que el premio que gané es por atreverme a revelar ese secreto que todas (madre y hermanas) guardamos astutamente para protegernos unas a otras de un padre misógino y alcohólico que ya murió y de una sociedad que hace más de veinte y cinco años no estaba lista para defender a las mujeres que heredamos, a través de generaciones, el Síndrome de Estocolmo y defendemos a nuestro agresor, violador, secuestrador, manipulador, etcétera, etcétera, como si fuera dios.
Mientras tanto confórmate con dar el siguiente paso que es decirle que su gato se ha caído de azotea…
***
Siento mi cuerpo ligero, hace más de dos semanas que ya no me excedo de la dosis de clonazepam que me recetó el especialista; estoy intentando retomar mi rutina de yoga pero aún me siento cansada.
Miro los arroyos caudalosos que fluyen bajo mis pies y la sed que siento me hace empezar a descender como una mujer frágil, pero no débil; con miedos, pero nunca cobarde y con ganas de aferrarse a la vida y ver qué sucede cuando grite que el gato ha muerto y que ya no hay secretos que esconder.
Que está mujer que está deshidratada por tanto llorar está caminando cuesta abajo, en un intento por abandonar La Herencia de Estocolmo.
PD:
Gracias a todas ustedes por esta oportunidad de permitirme ser esa ave fénix que despliega sus alas requemadas y vuela por los cielos aunque estén llenos de nubes.
Gracias Diana y Mónica por ser mis cómplices y maestras en este viaje dentro de mi interior.
Alejandra González
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Ale, en primer lugar quiero
Por Viridiana (no verificado)Ale, en primer lugar quiero que sepas que ahora puedo tratar comprender todo lo que viviste y lo duro que debe ser enfrentar toda una vida en el mismo re jodido mundo. No te culpo ni te reprocho nada pues esa agonía tuya que vi durante años me ha enseñado a ser fuerte, que la vida no es color rosa y que lo mas importante es siempre hacer lo que nos llena y hacerlo bien. Me siento muy super mega orgullosisisima de ti pues vi todo lo que te costo escribir este y otros fragmentos de tu biografía. Que valor necesitaste para hacerlo porque yo no creo algún día poder enfrentarme a todo lo que he vivido e intentar reciclarlo como lo has hecho tú. Por último quiero decirte que te quiero muchisimo y espero que sepas que pase lo pase siempre estaré a tu lado, ¿para qué?, no sé pero ahí estaré.
P.D. jaja ya te caché: me heredaste el Síndrome pero no importa, me tocará a mi resolverlo. Besos