Tema del mes

Febrero, 2009

Familias

El pasado mes de enero se desató una interesante polémica en torno al tema de las familias mexicanas. Con motivo del VI Encuentro Mundial de las Familias que se celebró en nuestro país, salieron a la luz varias tensiones:

por un lado, la defensa a ultranza de la familia “tradicional” formada por papá, mamá e hijos y, por otra parte, “los otros”, es decir, las familias que no encajan en esa definición: parejas sin hijos, madres solteras, divorciados que se unen con otros divorciados, homosexuales que adoptan niños, homosexuales que no quieren hijos, amigos que viven juntos… en fin, un sinnúmero de formas que se han adoptado en los últimos años.

Ha sido principalmente la Iglesia Católica quien ha alzado la voz para promover la familia “tradicional” y de manera explícita ha rechazado cualquier otro tipo de modelo familiar, incluyendo a parejas casadas en esa religión que se nieguen a tener hijos.

Otras voces, principalmente de organizaciones defensoras de derechos humanos y algunos académicos, indican que la realidad rebasa las aspiraciones católicas, y así, por necesidad o simplemente por gusto, quieránlo o no, las personas ya se aglutinan en torno a diferentes valores y deseos.

“El viejo no quería dejar sus costumbres, su familia de madre y hermanos (pues su papá había muerto ya para entonces) y me decía: ´Quítate esas ideas de la cabeza que no nos vamos, y si tú te vas, pues que te vaya bien, pero conmigo no cuentes, te vas sola con los hijos que se quieran ir contigo”.

Este es un testimonio de Adelaida Reyes Amezcua de Messina, que forma parte de su autobiografía titulada Claro que me atrevo, publicada por Demac y que ilustra la realidad que viven algunas mujeres, las situaciones a las que se enfrentan y que provocan que esa familia “tradicional” tome otros rumbos… O como por ejemplo, el testimonio de Ana María Villegas Quintero, titulado Mis Memorias, también publicado por Demac:

“Me hice la promesa de que lucharía como fiera, pero sacaría a mis hijos adelante. Me propuse ahorrar lo más que pudiera; volví al turno de la noche para aprovechar el día, hice guardias especiales en clínicas particulares y empecé a explotar mis conocimientos de corte y confección… Logré estar más solvente, compré un terreno, luego pedí un préstamo hipotecario en mi trabajo y construí mi casa. En mi opinión la necesidad es muy buena consejera…”.

Poco a poco, casi de manera silenciosa, las familias “unipersonales”, es decir, con una sola persona a cargo, han ido creciendo en nuestro país.

De acuerdo con el periódico El Universal, en una nota titulada “Familia al estilo mexicano”, el Consejo Nacional de Población, atribuye la razón del incremento de este tipo de hogares “al envejecimiento poblacional —los adultos mayores que ahora viven más tiempo se ven obligados a buscar un hogar—, a la postergación de la primera unión —antes de compartir un techo con otra persona deciden vivir solos— y a la propensión creciente de la ruptura de las uniones —las parejas que pasan por un fracaso matrimonial regresan a la soltería antes de conformar otra familia”.
Según las notas publicadas, otras familias que van en aumento son “hogares llamados corresidentes, donde habitan personas que no tienen ningún lazo consanguíneo entre sí, pero que comparten el mismo techo para dividir los gastos… Hay otras familias que nadie ha contabilizado, pero cuya presencia es cada vez más evidente en nuestra sociedad. Se trata de los hogares reconstruidos, aquellos creados por dos personas divorciadas o separadas, con hijos o no, que deciden unirse y formar una nueva familia. El Conapo estima que este tipo de familia tiende a aumentar debido al incremento en el número de divorcios y a que la edad promedio de quienes tienen un rompimiento matrimonial es de 36 años en los hombres y de 33 años en las mujeres”, refiere El Universal.

También el periódico Excélsior apunta a otro modelo familiar, el llamado “dinkies”: “acrónimo de double income not kids (dinks), expresión inglesa que en español significa “doble ingreso sin hijos” y que se ha convertido en un fenómeno en parejas de entre 25 y 39 años que renuncian a la descendencia… Mientras en 2000 los matrimonios mexicanos sin hijos constituían 7.7%, en tan sólo cinco años esta cifra aumentó casi un punto porcentual, a diferencia de los matrimonios con hijos, que disminuyeron de 52.2% a 50% en ese mismo lustro”.

En suma, y a juicio del Fondo de Población de Naciones Unidas, según una nota publicada en La Jornada “la diversidad en las formas de organización de núcleos familiares en México y América Latina “no es expresión de una crisis de la familia”, como afirman “fuerzas conservadoras”, sino una respuesta de los individuos ante las situaciones económica, cultural y demográfica que enfrentan, las cuales debe atender el Estado… por el surgimiento de nuevos valores sociales, centrados en el reconocimiento de los derechos humanos… es efecto de una más larga esperanza de vida de la población y una mayor autonomía social de la mujer”.

Pero para la Iglesia Católica, la familia tradicional "…es la escuela más eficaz de humanidad y de vida cristiana. Transmite los valores humanos y cristianos según su modo propio y peculiar. Se basa en el ejemplo y el testimonio, en la experiencia y en el ejercicio cotidiano".

¿Tú qué opinas? ¿Cómo es tu familia? ¿Qué modelo es el que para ti responde mejor a las necesidades y situaciones a las que te enfrentas a diario?

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11 Feb09:17

Familia unipersonal

Por GENOVEVA CABALLERO (no verificado)

 

Distraerse en analizar cómo se clasifica MI familia en el entramado social, es un lujo que no puedo darme porque es mi responsabilidad única y exclusiva la salvaguarda de la salud fìsica, mental y emocional de los hijos que parí. No encajo en el molde de "marginal", así que para mi son inaccesibles los fondos económicos o apoyos dispensados por las diversas instancias que el Estado genera para "proteger" a la familia; tampoco puedo disponer del tiempo indispensable para inculcar los valores en los que creo y vivo en ellos, porque estoy adscrita al empleo que me procura el salario con que sostengo esta familia. Tampoco quiero hacer el panegìrico de mi heroica conducta, pero si es un punto de conflicto el pensamiento transgresor de que las mujeres deberíamos pulsar muy cuidadosamente si el acto de "ser madre", es un imperativo que debemos cumplir fatalmente aún a expensas de una serie de carencias que la sociedad en su conjunto no està preparada para cubrir ni en la existencia de "lo femenino", ni en las vidas en formación que se integrarán a ese entramado social casi acorraladas en dos o tres actividades de mera subsistencia. Las madres de la clase media baja, jefas de familia  enfrentan una disyuntiva que no produce bienestar mínimo.

05 Feb18:01

Familia

Por Anónimo (no verificado)

Tú qué opinas? ¿Cómo es tu familia? ¿Qué modelo es el que para ti responde mejor a las necesidades y situaciones a las que te enfrentas a diario?

Tengo 38 años, formé una  familia de las llamadas "tradicional" Papá, mamá, hijos (4).  Mis principios católicos, sobre todo,  y la lucha  por mantenerlos junto a  mi promesa de lealtad, me ha llevado a un estado de impotencia, creyendo que mi misión es dar a la sociedad, ejemplo, ejemplo de estabilidad, de tolerancia en el núcleo de mi familia y considerandolo éste espacio como el idóneo promotor de los valores. Al paso del tiempo me doy cuenta que la lucha ha sido unilateral, ya que no he contado con  el respeto y apoyo de mi esposo. Mi visión ha cambiado, actualmente creo que al seno de una familia tradicional, unipersonal o  reconstruída se puede vivir en ejemplo, siempre que se fomente el respeto y solidaridad entre sus miembros.

Estoy de acuerdo en que los nuevos valores sociales, centrados en el reconocimiento de los derechos humanos es  una necesidad como parte del fomento a la salud física y mental de cada ser humano que es lo que verdaderamente debería preocuparnos como sociedad.