Sylvia Molloy, Acto de presencia. La escritura autobiográfica en Hispanoamérica, México, Fondo de Cultura Económica, 1996, 300 p.
“Este estudio sobre la autobiografía hispanoamericana de los siglos XIX y XX constituye una clara muestra de rigor académico y es un excelente material de apoyo para el análisis del género autobiográfico, sobre todo si se toma en cuenta que éste ha sido hasta ahora poco considerado por lectores, críticos y académicos en la mayor parte de los países de América Latina. Sylvia Molloy, distinguida profesora y literata, emprende un viaje a través del yo de nuestra literatura, la relación que rige entre el escritor y el lector, las formas de autodefinición, las estrategias textuales y las atribuciones genéricas. La autora pone especial atención a una particular toma de conciencia del sujeto y de la cultura resultante de una crisis ideológica y su incorporación a la textura de la autofiguración hispanoamericana. Esta notable obra, que abarca gran cantidad de textos que van desde ‘Recuerdos de provincia’ de Domingo Faustino Sarmiento hasta la ‘Autobiografía’ de Victoria Ocampo, pasando por ‘Ulises criollo’ de José Vasconcelos, nos da una perspectiva diferente y novedosa de esta conmemoración ritual, en donde las reliquias individuales se secularizan y se representan como sucesos compartidos que se desarrollan en esta fabulación del yo que es la autobiografía.” (http://www.agapea.com/libros/Acto-de-presencia-La-escritura-autobiografi...)
Recomendamos este libro como ejemplo de estudio sobre el género autobiográfico—desde un punto de vista eminentemente literario—y por la diferencia que puede establecerse entre los y las autobiógrafas.
Sobre las autoras analizadas, Fabienne Bradu opina: “El capítulo dedicado a Victoria Ocampo es, a mi gusto, uno de los más logrados y refleja una aguda comprensión del personaje… Partiendo de un perspicaz análisis de la estrategia narrativa de los Testimonios, muestra cómo Victoria Ocampo va buscando una voz para afianzar una presencia amenazada por una vacilación fundamental entre la posición social y la autoridad literaria”. En otro caso cita a Molly: “… el relato de Norah Lange saca a la luz, exhibiéndola desde las azoteas, una figuración diferente, original: la de la autobiografía como payaso que corta y desmenuza palabras, y lanza los pedazos, alegre, apasionadamente, a los cuatro vientos” (Vuelta, 253, diciembre de 1997, p. 51).
Algunos extractos interesantes, elegidos por una lectora española:
La autobiografía es una manera de leer tanto como una manera de escribir.
La autobiografía no depende de los sucesos sino de la articulación de esos sucesos, almacenados en la memoria y reproducidos mediante el recuerdo y su verbalización.
… los testimonios, relatos de sujetos que, directamente o por medio de informantes, narran vidas marginadas.
… elegí estudiar textos de escritores, es decir, autobiógrafos que, al decidir trasladarse al papel, tienen conciencia, de una u otra forma, de lo que significa verter el yo en una construcción retórica; escritores que, con una buena dosis de lucidez literaria, se resignan a la necesaria meditación de la representación textual.
LA AUTOBIOGRAFÍA COMO HISTORIA
Si bien se centra en un memorator que evoca un pasado del que es, más o menos, protagonista, la autobiografía hispanoamericana es parca en especulaciones sobre el acto mismo de recordar. La memoria apenas se considera: rara vez se menciona su funcionamiento y jamás se la cuestiona.
El autobiógrafo varón del siglo XIX escribe un texto vacilante entre la historia y la ficción, pero en el momento de clasificarlo prefiere evitar la ambigüedad en beneficios de sus lectores y de su propia autoestima, lo coloca dentro de sus límites, más respetables, del primer género: la autobiografía decimonónica se legitima como historia, y como historia, se justifica por su valor documental.
No se recuerda en público, para la historia, del mismo modo que se recuerda en privado.
…declara (Domingo Faustino) Sarmiento que la biografía es el libro más original que puede dar la América del Sur en nuestra época, y el mejor material que haya de suministrarse a la historia.
(anafelicia.blog.com.es/2010/08/09/acto-de-presencia-sylvia-molloy-9152418/)
Comentarios por demás sugerentes, ¿verdad?
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