Talleres Xalapa

Noviembre, 2011

Un espacio para tallar palabras

 Pilar Fernández U.

Mi lugar favorito es el comedor. Tiene una mesa muy rústica de madera con dos bancas largas y viejas, también de madera. De un lado hay una ventana orientada al Este por la que entra el sol de la mañana. Me siento en la orilla más cercana de la ventana, muy cerca de mis violetas, mis plantas. Recargada en la banca mi pelo roza con el tapiz de las inditas tejido en lana que me recuerda Bernal, ese tapiz me ha acompañado durante años, siempre muestra mi lugar favorito.

La mesa está medio cubierta de un rebozo guatemalteco de franjas de colores vivos terminado con pompones de estambre, sus colores vivos alegran la mañana más triste. En el centro de la mesa rectangular siempre hay alguna planta o bien mi florero con alcatraces blancos que me recuerdan mucho mi infancia.

A través de la ventana escucho los pajaritos, la gatita de la vecina y los pregoneros ofreciendo sus productos: “el diariiiuuuuuuu”, “galletas y panes de agua de Xico”, “gelatiiiiiiiiiiiiiinas”, “escobas y recogedoooores”, estos pregones alegran la mañana solitaria pues nuevamente me hacen recordar mi Coyoacán querido cuando yo era chica, en donde los pregoneros ofrecían toda clase de artículos.

Ese rincón es mi lugar favorito casi para todo lo que hago. Para mí, esa esquina es el corazón del hogar. Nada mejor que llenar mi teterita azul con té de jazmín para acompañar una labor, desde leer, recoser, crear. Alguna vez un incienso de copal o hierbas silvestres me hace imaginar que estoy en una especie de capilla personal. Claro que para que este lugar sea perfecto, pongo el piano de Yundi Li/Chopin que hace que palpite más fuerte mi viejo corazón.

Por lo general estoy sola en las mañanas lo que me da libertad de sentarme en mi rincón favorito y soñar.

 

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