Talleres Puebla

Septiembre, 2010

Escribir para sanar

Yuri Isabel Méndez Andrade

Inscribirme y asistir cada semana al taller de autobiografía impartido por DEMAC me ha servido para sacudir el rocío y el lodo que, debido al paso por paraísos y arenas movedizas, venía cargando durante los últimos años de mi vida. 

El interés por la escritura nació gracias a un médico, quien me prescribió anotar en una libreta sentimientos, emociones e inquietudes para posteriormente revisarlas en consulta; la pasión por tal actividad se desarrolló en el taller. Después de formar parte de una lista de espera y ser cuestionada acerca del día y hora predilectos para asistir, fui notificada: todos los jueves de once de la mañana a una de la tarde. 

El cuarto día de septiembre fui llevada por papás. Ellos debían realizar algunas compras en la ciudad de Puebla y sugirieron salir de Altotonga, donde vivimos, a las ocho de la mañana para llegar a tiempo. Dimos varias vueltas,  preguntamos a algunos transeúntes, llamadas telefónicas a la sede hasta que por fin, Fátima —amiga de la universidad quien trabaja para DEMAC— dijo que nos estacionáramos enfrente del Centro de Convenciones, allí iría a recogernos.  

No sé si mi amiga, al hacer la recomendación de tomar el curso, me dijo qué significaba DEMAC o no presté atención. Al llegar al auditorio llevé tamaña sorpresa al ver a un grupo de mujeres sentadas alrededor de una gran mesa rectangular. En mi interior esperaba conocer a personas del sexo opuesto pero DEMAC era el lugar menos propicio para ello.

Mi pequeña aversión al grupo homogéneo, en cuanto a género, fue disminuyendo con el pasar de las semanas. Cada uno de los ejercicios comenzó a fungir como mero pretexto para desahogarme. Sacar cada uno de los momentos más importantes de mi vida amorosa empezó a ser imprescindible; las compañeras me hacen sentir confianza y el ambiente creado es ideal para plasmar en papel todo lo que una viene cargando. 

La escritura me ha servido para conocerme, aceptar cada una de mis debilidades, afrontarlas; amar cada defecto y desde allí fortalecerme para actuar y buscar nuevos caminos, abrir el panorama y saborear más el presente.  Ésta ha sido una excelente herramienta para dar el justo valor a mis acciones. En ella encuentro las respuestas a tantas preguntas que se me atraviesan sólo con el hecho de volver a sentir y a degustar cada instante.

Revisando mis escritos, desde que inició el taller, he notado grandes cambios en mi forma de percibir la vida. En un principio vivía en una dejadez en donde todo era manejado por la rutina. Inseguridad e indiferencia me distinguían. Dejaba que la vida corriera sin hacer nada para modificarla. En DEMAC retomé el movimiento que desde la universidad no había vuelto a experimentar. Me ha gustado tanto remover el pasado para materializar todas las sensaciones que me dan vida. Esa fuga de gas, pendiente del momento en que el extremo superior del cerillo hace fricción con un pedazo de lija, esperaba hacer explosión.   

Escribir ha sido el detonador para concienciar, para tomar las decisiones que jamás hubiera concebido en la imaginación. Entre otras cosas, teclear recuerdos y sentimientos frente al monitor de la computadora, me ha ayudado a conquistar mi libertad, tomar las riendas de mi vida para disfrutarla.

Me queda claro que debo remover las experiencias del pasado que hacen daño y frenan, limpiar el corazón de esperanzas infundadas y no conseguir la felicidad propia a través de las decisiones de los demás.  Redimensionar a las personas con la escritura ha sido la parte más sanadora. No sobreestimarlas. Sí, estoy de acuerdo. He conocido a gente que ha dejado huella en mi existencia pero no por haber dejado de convivir con ellas, mi vida debe estacionarse. Al contrario….

Agradezco a todas las mujeres que han hecho posible mi crecimiento en este lugar. Quisiera, después de este taller, seguir escribiendo.  Nadie puede cortar las alas a un cerebro que revolotea, así como nadie puede permitir a su propio oído dejar de escuchar sin mover algún otro miembro del cuerpo. Espero en Dios que este ímpetu por conservar la libertad y la vida no lo pierda nunca.

¿Qué opinas?
Escribe aquí tus comentarios o envíalos a diana.perez@demac.org.mx
 

04 Oct12:32

desahorgarme por culpa de mi hermana

Por Anónimo (no verificado)

Una preadolescente normal,desahogaria sus penas y sentimientos negativos en redes sociales(tuenti,facebook,...) pero yo por mi parte siempre he tenido el don de ser una gran escritora,aun que poseo una cuenta en redes sociales comunes.
me desahoga por culpa de algo muy comun mi:mi HERMANA!siento mucha rabia cuando por su culpa no puedo hacer algo que quiero aunque aun asi yo la quiero mucho,muchisimo.
el ejemplo que os voy a contar sucedio hoy 4 del 10 del 2010 en un pequeño puebl de teo en a coruña.Yo iba a ver entrenar a mi amiga ariane que juega en un equipo de futbol el campo quda muy cerca de mi casa,como a unos diez minutos y yo a mitad del camino escuche un grito!
era mi hermana que me decia que no podia ir por que tenia que ayudarla con los deberes yo le dije que iba a ir igual que los hiciera ella sola y que yo volveria a casa enseguida cuando de repente llega mi abuela y no me deja ir!
yo volvi a casa,enfadada por culpa de mi hermana no pude ir ir con mi amiga;me senti muy mal,y lo que hice al llegar a casa fue buscar una pagina para poder expresar;
mis sentimientos.Yo a mi hermana la quiero mucho pero a vaces es como si sintiera el impulso de desear haber sido hija unica!!