Virus, huracanes y temblores… ¿¿¿Qué está pasando??? Es la pregunta sobre la cual gira este interesante ensayo de una de nuestras Atrevidas, Yvonne González-Báez, Ganadora en los Premios Demac 2005-2006…
¿¿¿Qué está pasando???
¿Qué podemos hacer?
Es de todos bien sabido que estamos en un momento crucial tanto a nivel personal, como de país y se podría decir que hasta a nivel mundial.
Durante esta semana pasaron 3 cosas que me han hecho pensar mucho:
Nos preguntaremos: ¿Qué está pasando? Les comparto aquí mi sentir, empezando en sentido inverso al curso de los acontecimientos nombrados:
1. TEMBLOR:
El lunes 27 de abril muchos sintieron el sacudir de la tierra, como si esto fuera aún otro aviso o prueba para ver qué tan cimentados estamos para poder afrentar los acontecimientos que estamos viviendo. ¿Por qué ahora? ¿Por qué en México?
Nos está tocando vivir y no sólo ser testigos, sino agentes activos de una realidad cambiante y necesitamos estar fuertes a lo que ya empezamos a vivir. Es de muchos conocido que se “avecinan” tiempos de cambio, tiempos difíciles. Esos cada vez están más cerca. La tierra sólo nos pide que seamos fuertes, que no nos apaniquemos y que hagamos lo que mejor sepamos hacer cada quién. La Tierra nos pide “Estar preparados”.
2. VIENTOS HURACANADOS:
Nadie lo supo por las noticias (claro, todos los medios están enfocados ahora en el máximo evento que es el virus de la Influenza porcina) pero les comparto que el pasado domingo 26 de abril, como a las 8 p.m. hubo un ventarrón en la colonia donde vivo que arrasó como huracán (sin querer exagerar) con muchos árboles: varios Eucaliptos, que bien sabemos son de raíces poco profundas, pero también arrasó con pinos y árboles más fuertes. Fueron 20 segundos de un aironazo que vino de la nada. ¡Sentimos como si las casas fueran a levantarse como la de Dorothy en el Mago de Oz! ¡Y el ruido del aire fue tan intenso que nos dejó sin habla a muchos! A su paso dejó destrucción. Gracias a Dios sólo casas, calles y jardines sufrieron el daño y no tuvimos pérdidas humanas que lamentar.
Pero aún así me pregunto ¿qué pasó? ¿Por qué este viento tan fuerte nos azota ahora? Y mi reflexión es: “Si tus raíces no están fuertemente arraigadas a lo que crees, los vientos que se avecinan podrán derrumbarte”. Fue una invitación a una mayor introspección sobre lo que ya acontecía con el virus.
Ayudó también a hacer una mayor limpieza (tanto de casa como de espíritu) y a cortar aquellas ramas -en el sentido literal- de los árboles que se lastimaron -y en el sentido figurado- de rencores, recelos, penas y tristezas que colgaban del árbol de mi vida infructuosamente.
Los árboles caídos cortaron muchas líneas de teléfono y nos mantuvo incomunicados por 3 días.
Bien aproveché entonces para enfocarme al 100% en hacer un inventario de todas mis cosas y aprovechar para arreglar, sacar, acomodar, regalar, etc. varias de nuestras pertenencias que ya no nos son necesarias.
Esta incomunicación, lejos de tomarla a mal, la agradecí, ya que buena falta me hacía estar en silencio y “cerrar las fronteras” para atender y limpiar mi casa (física e interior).
3. EL VIRUS:
Ahora que puedo entrar a Internet y leer algunos de los 146 mails que tengo retrasados, -la mayoría hablando también sobre el virus- me entero de que ya hay versiones de que todo esto podría ser “¡una manipulación gubernamental y económica!”
Yo no sé si este virus sea real o ficticio, ni siquiera si tenga los alcances que dicen que está teniendo. Quizá los tenga aún más grandes y “envuelven” la noticia para no alarmarnos. Quizá la gravedad sea menor y, conforme pasan los días, más controlada. De una u otra forma, las medidas precautorias han sido y tenido unas repercusiones enormes con el fin de contener “una influenza tratable” y sólo tener “unos 10 muertitos”. Para mí, nada está claro y hay muchas cosas “que no huelen bien”, pero que, por más que cuestione, sólo puedo hacer lo propio ya que no tengo influencia ni poder para llegar más allá de las fronteras de mi casa y de mi familia.
Pero, ¿Qué es “lo propio”? ¿Qué es lo que SI puedo hacer?
a) Si este virus es real y si lo que dicen es cierto: NO hay que apanicarse, pero SI seguir las sugerencias básicas de prevención que ya todos conocemos. No creo que caer en los extremos nos lleve a nada positivo. Tan malo es crear pánico y hacer que esto se desborde de manera tal que aunque no hubiera virus, se creara por el simple hecho de tener a tanta gente sugestionada… como el no hacer nada creyendo que todo es mentira.
En cuanto al apanicarse:
Cita un cuento que un hombre le dijo a un amigo que iba ir a un lugar a matar a 10,000 personas. Cuando regresó, el amigo le dijo “¡me mentiste!, no mataste a 10,000, mataste a 100,000”. A lo cual, el asesino respondió: “No mentí, yo a maté las 10,000 que te dije, ¡los otros se murieron de pánico!”. Así pues, no hay que apanicarnos ya que éste genera más de lo mismo que se teme.
En cuanto a creer que “no pasa nada”
Decidir no tomar las precauciones necesarias se me hace una inconciencia aberrante. Quien no se cubre la boca si toma el transporte público y le vale un sorbete llegar a la casa sucio y así decide meterse a la cama… (y créanme, hay quienes han optado por esa actitud ¡aún teniendo familia “querida” que puede ser vulnerable a este tipo de infecciones!), está siendo irresponsable en demasía. Esta actitud es como la de aquellos a los que se les decía lo peligroso que podía ser el Sida y aún así preferían tener relaciones sin protección.
Esta actitud de "no pasa nada" puede poner en riesgo no sólo a su persona sino a su ¿querida? familia. Con este virus, no está de más tomar ciertas precauciones, por el bien propio y de los nuestros. Si nos dicen: “no salgan si no es necesario”, “usen cubrebocas”, “tomen agua”, “lávense las manos”, creo que bien lo podemos hacer. ¿No? “Más vale prevenir que lamentar” dice la frase trillada, pero bien aplicada en estos momentos en los que nadie sabe a ciencia cierta qué está pasando.
b) ¿Y si todo esto es ficticio?: Por internet se divulgan los rumores de que todo esto puede ser creado por los gobiernos e industrias farmacéuticas para dar un giro a la economía mundial.
También hay versiones sobre un “simple” (¿simple?) “distractor” para poder hacer debajo del agua algo turbio: pasar leyes que den fuerza a los narcos, hacer policías encubiertos, en fin… cosas que nada tuvieran que ver con la pandemia sanitaria. No soy experta en política ni en economía, y, aunque la idea también pasó en los primeros días por mi cabeza, hoy por hoy lo que me queda claro es podemos inventar y/o crear cuantas hipótesis nos vengan en gana y que por lo mismo será más difícil saber a ciencia cierta lo que está pasando. Somos víctimas de los medios de comunicación, y sabremos sólo lo que ellos quieran que sepamos, -además, claro- de los rumores de gente “audaz” o “mal pensada” que utiliza el Internet para divulgar sus creencias…
También está el bando contario, los que creen que todo esto es un cambio para el bien… (y si se tratara de tomar bandos, creo que prefiero alinearme más con esta corriente) pero como hay de todo en esta viña del Señor… no creo que lleguemos a saber quién tendrá la razón y quién no. O ya para el colmo: Quizá todos tengan un poco de razón...
Quizá sí es un virus pero que fue “fabricado” y esparcido a propósito. Quizá todo –o parte- sea una falacia (muy costosa, por cierto), para generar otro tipo de economía, de gastos y de deudas que beneficiarían a unos y perjudicarían ENORMEMENTE a otros.
Pero a decir verdad… ¿de qué nos servirá saber si es por una cosa u otra? ¿Qué podemos hacer al respecto? ¿Amargarnos y “culpar” a industrias farmacéuticas, y/o al gobierno? ¿A Obama? ¿A Calderón? ¿De qué nos puede servir todo eso? ¿Vamos a dejar de usar tapabocas por ello y descuidarnos? ¿Vamos a ir a la OMS y decirles que son unos idiotas? Yo, por lo menos no haría nada de eso. Si es por una cosa u otra, no está en las manos de la mayoría (si no es que de ninguno) de nosotros. Pero tampoco podemos quedarnos con los brazos cruzados.
¿Qué podemos hacer entonces? Yo prefiero no culpar ni condenar… Yo prefiero hacer algo positivo sobre lo “impuesto”. ¡Hagamos lo que SI podemos hacer!: y es aquí lo que te propongo:
Tomarnos este tiempo para reflexionar, introspectar, limpiar, sanar, cambiar en UNO MISMO lo que SI podemos. Por una o por otra razón nos están dando la “oportunidad” de tener ese tiempo para pasarlo en familia, para hacer limpieza en los hogares, para higienizar los lugares de trabajo.
Hagamos también lo propio con nuestra mente, nuestra conciencia, nuestros deseos, sueños, metas y objetivos. ¡Aprovechemos este tiempo para ello! Ya que -lo sabemos- se avecinan tiempos duros… y más vale prepararnos… Esto puede ser una “cucharadita” de lo que puede estar por venir.
Ojo: lo que digo no es por querer crear más pánico, ni para meter otra opinión. Son hechos que ya estamos viviendo y que bien nos vendría irnos preparando sabia, sana y oportunamente. ¿Cuántos más vientos huracanados, árboles arrancados de tajo, temblores y desastres naturales necesitamos para darnos cuenta de ello y tomar conciencia?
Si lo vemos del lado positivo:
¡ESO SI ESTÁ EN NUESTRAS MANOS! ¡ESO Y MÁS PODEMOS HACER!
No son vacaciones. No se me hace correcto pensar que “mientras no me toque a mi o a los míos”, me hago de la vista gorda y “como me aburro en casa, voy a ver qué hago o a dónde me voy”. Claro, no digo que no salgamos el fin de semana A UN LUGAR SEGURO Y LIMPIO, para “cambiar de aires”. Si tenemos la oportunidad, podría ser bueno. Pero a lo que me refiero es a la actitud. Creo que de una forma u otra A TODOS nos está tocando –para bien o para mal- y, como ciudadanos del mundo debemos de ocuparnos –no preocuparnos- por los demás que pudieran estar necesitando nuestro apoyo.
Me apena, por ejemplo, la situación de MUCHOS pues este virus –real o creado- está afectando no sólo a los que están enfermos en los hospitales sino tanto ¡o más! a todos aquellos que se están quedando sin trabajo, sin un ingreso, sin recursos para alimentar a su familia. Ellos son los que de verdad están sintiendo más que una pandemia. Parecería como una condena sobre lo que ya de por si estaba condenado.
Eso –creo yo- es peor que un virus. Y hacernos “de la vista gorda” no ayuda para nada. Sé que no fuimos nosotros quienes tomamos la decisión de cerrar negocios, ni escuelas, ni centros de entretenimiento, pero no por ello podemos dejar de concientizarnos de que hay quienes verdaderamente la están pasando mal. Y hacer conciencia requiere también hacer algo benéfico por ellos. Sugiero para aquellos de nosotros que SI tenemos un trabajo “seguro” o al menos que, a pesar de estos días de asueto tenemos la tranquilidad de un sueldo depositado en nuestra cuenta bancaria, pensemos en todos aquellos que no lo tienen y seamos un poco más solidarios con ellos: con el jardinero, con el taxista, con el de la basura, con los muchachitos que nos empacan la comida en el súper, con aquellos que ven su futuro –y su presente- más que aplastado. Sigamos pagándole a la empleada de servicio su sueldo –aunque no pueda venir a trabajar-, démosle un poco más de propina al de la basura, al taxista, al que bolea los zapatos… No creo que eso merme nuestra economía y bien podríamos cambiar el rumbo (espiritual, emocional y físico) de varios seres humanos.
¡Evitemos que se esparza el virus más cruel de todos los tiempos: el de la indiferencia y el del egoísmo! ¡Seamos solidarios con nuestro México!
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