Era domingo ayer.
Horas felices, sí, ¡horas!
¡Cuán breves horas!
El disfrute del amante y nervioso compañero,
del abrazo y la mirada,
de la confesión de nuestros días,
del río, del puente y de la soda helada.
Era domingo ayer.
Un valle hermoso;
Un rodeo, una caminata,
Tus cuentos, mis quejas,
Un abrazo, una mirada,
Una ilusión que emana.
Era domingo ayer.
Otra despedida, un acabose del alma,
Una fecha que termina.
Marisa Legarreta
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