Esta historia de armonía tuvo su inicio por una combinación de ritmos. Primero fueron compases individuales con los que disfrutaron mucho, pero que al relacionarse lograron hacer un buen dueto. Conforme se fueron entretejiendo situaciones de la vida, con música, rimas y versos, lograron una buena entonación.
Hablando de estilos y sones, quiero contarles que desde que José y María se conocieron y en sus conversaciones salió el tema de la música por primera vez, descubrieron la aproximación que había en sus gustos. Sin embargo, aunque oían a los mismos intérpretes, no eran las mismas melodías las que les gustaban y eso al principio fue un buen motivo para conocerse, claro está, discutiendo por quién tenía los mejores gustos. Al final nadie ganó, simplemente, se complementaron.
Así, les puedo decir que juntos, escuchan las melodías del tiempo del rock and roll, que aunque no son de su época los deleitan a los dos.
“Como es grande mi amor por ti”, de Roberto Carlos, fue su primer eslabón de una larga cadena musical, que se ha ido formando como un lazo invisible a través del tiempo, que los sujeta y los mantiene unidos.
Una de las cosas que son de admirar en José, es la facilidad con la que adapta una melodía para cada acontecimiento que se presenta. Estos son sólo algunos ejemplos.
Con la ayuda del Príncipe de la canción manifestó sus sentimientos paternales hacia su primera hija, cantándole:
“Mi niña cree en mí,
Y me siento tan humilde
Ante este amor, y a la vez
Tan orgulloso de saber
Que el dueño de un cariño, ese soy yo…”.
También Diego Verdaguer, puso su granito de arena, le prestó estas notas a José, para cantarle a Rosy.
“Nena, yo te quiero mi nena,
Mi pequeña condena,
Mi rayito de sol…”.
Pocos años después, para la segunda niña, apareció un alegre ritmo de Pedro Infante, “La nana Pancha“, con unos pequeños arreglos en su interpretación, quedando algo así:
“Mi Diana Claudia, cuando anda de traviesa,
No hay nadie quien la aguante poniéndose a bailar,
Es una nena tan linda de a de veras, y yo la quiero mucho
Porque le gusta vacilar”.
Más tarde, la pequeña Lulú, no se podía quedar atrás y tuvo como canción de cuna, esta tonada:
“Muñequita linda, de cabellos de oro,
De dientes de perla, labios de rubí,
Yo te quiero mucho, mucho, mucho…”.
La melodía de un grupo llamado René y René, sirvió para el último de sus hijos, ya que iba acorde con su nombre, David Ángel y siempre buscaban el momento para cantarle:
“Me encontré un angelito,
Que bajó del cielo azul…
Angelito, déjame decir, que antes de llegar
No conocí el amor y por ti aprendí,
Eres para mí la dicha que soñé, mi bendición…”.
Los años han seguido su curso y con ellos nuevas tonadas, para diferentes circunstancias, las últimas son ya para sus nietos, Mayte es propietaria de dos rolas rockanroleras, “La niña Bú” y “Raquel”, claro está con su respectivo arreglo. Y por último, están en vías de sentir alguna especial para Santiago, por ahora el más pequeño de la familia.
Dicen que recordar es volver a vivir, momentos tristes, de felicidad, de metas cumplidas, de alegría, casi para todo. Sin saberlo, ”ella” siempre les ayuda, es su aliada, no saben si pudieran vivir sin ella, es por ello que le piden a su gran amiga “La Música” siga haciendo cada vez más grande y fuerte, esa cadena de la que antes hablé.
Rocío Sánchez
30/03/11
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