Encuesta del mes

Noviembre, 2009

Desertoras laborales… ¿prefieres renunciar a tu trabajo?

“Mujeres exitosas cambian de vida….Alto porcentaje de desertoras laborales”

María del Carmen Romo
Investigadora de la Universidad Anáhuac.

 

Aún cuando la inserción y evolución de la mujer en el mercado de trabajo remunerado ha crecido de manera importante, la división del trabajo familiar continúa manejándose de manera tradicional (4 horas del hombre vs 15 horas de la mujer) multiplicando la carga de trabajo que ellas realizan. (Cárdenas, 2008).

La participación femenina es notablemente mayor que la masculina en el ámbito doméstico. Si el trabajo realizado en este rol fuera pagado, representaría aproximadamente el 20% del PIB Nacional (CEPAL 2008).

Esto sin contemplar los valores que da la familia a las personas y por ende a las empresas y sociedad en su actual y futuro desarrollo.

Además, ellas participan en el aumento de las tasas de actividad económica y en el crecimiento de los hogares con dos o más proveedores. (CEPAL, 2004)

En esta incorporación al mercado de trabajo con dobles jornadas, en el hogar y en el mundo laboral, nos desempeñamos como trabajadoras-madres e inicia un rompimiento particularmente importante, en el desarrollo de nuestro potencial como ejecutivas y directivas de empresas.

El conflicto trabajo-familia se da cuando (Greenhaus, no.10): Dada la estructura empresarial presente, se obliga a las mujeres ejecutivas a tomar la decisión sobre si seguir participando en la empresa o dedicarse a la familia, convirtiéndose en desertoras laborales y por ende no accediendo a puestos ejecutivos y de alta dirección o  en el mejor de los casos, teniendo acceso a ambas esferas en trabajos en donde el conocimiento adquirido no es explotado o es subutilizado.

Se convierten así en desertoras laborales que asciende, en mujeres ejecutivas y de dirección, hasta casi en un 40% dentro de las empresas por no poder cumplir con sus diferentes roles, por estar inmersas en el actual paradigma de productividad, al cual enfocan gran parte de su tiempo, viéndose obligadas a optar por la familia en vez de la empresa.

Por eso este mes te preguntamos:

¿Eres o fuiste desertora laboral? ¿Qué te obligó a tomar esa decisión?

En caso de que no seas desertora laboral ¿has pensado en desertar? De ser así ¿Por qué?....
¿Qué cambiarias en el ámbito profesional y laboral para evitar estas deserciones laborales?

Escribe aquí tus comentarios o envía tus opiniones a diana.perez@demac.org.mx

¡Participa!

Bibliografía

  • Cárdenas, M. E. ( 2008). Una mujer entre doce sombreros...un comentario sobre mujer, feminismo y género. Dux in Veritate, Año 1, No. 1,una publicación de la Universidad Anahuac México Sur , 45-53.
  • CEPAL. (2004). Estructuras Familiares, Trabajo Doméstico y Bienestar en América Lartina. En CEPAL, Panorama Social de América Latina 2004.
  • Greenhaus, J. &. (1985). Source of conflict between work and family roles. Academy of management review, no. 10, 76-88.

     

26 Nov18:06

Lamentablemente, seas

Por Anónimo (no verificado)

Lamentablemente, seas profesionista o no, varios hombres siguen el estereotipo de que la mujer le tiene que servir, peor aún cuando el patrón es el hombre, aunado a eso, hay que aguantar el acoso. Son varios caractéres los que influyen en la decisión de desertar de empleo, en una mujer. Principalmente el mal trato recibido por el jefe, que el hecho de que sea el jefe no le da derecho a sobajar a la mujer que trabaja para él.

Es muy triste que alguien con una profesión, y trabajando precisamente es ello, tenga que verse obligada a hacer el trabajo administrativo para su jefe y aparte el de ella, de su profesión, con tal de no perder el empleo, y por un sueldo miserable, debido a la situación económica tan crítica que atravieza a lo largo y ancho del país.

27 Nov17:23

Lo triste

Por Anónimo (no verificado)

Lo triste es que es tan comun lo que nos comentas que pensaria que ambas trabajamos en el mismo lugar, saludos!

30 Nov12:01

Probablemente sí. Trabajo

Por Anónimo (no verificado)

Probablemente sí. Trabajo en una firma internacional de publicistas, la sede en la que estoy es Monterrey; increible que hasta en una metrópoli como ésta, se den casos como los que comentamos, me imagino que asi ha de ser en la mayoría, si no es que en todas las Firmas (y de todos los ámbitos, no únicamente de publicidad).

24 Nov18:00

Desertoras sin compromiso "familiar"

Por Anónimo (no verificado)

 

Considero que hay un tipo de desertoras que no se estan tomando en cuenta en la encuesta, y son las desertoras laborales que no tienen una familia que demande su atencion, y cuyo motivo de desercion no esta vinculado a la calidad y cantidad de presencia en sus hogares; existen tambien un grupo de mujeres cuya principal motivacion para abandonar su trabajo radica en la falta de educacion de genero de sus compañeros y jefes dentro del entorno de trabajo, ya que aun en esta época nos vemos en la penosa situacion de no ser consideradas buenas opciones para ascensos o mejores sueldos, provocando la desmotivacion y en un dado caso la desercion como consecuencia de la perdida de paciencia ante la espera de ser tomadas en cuenta sin que ese dia llegue.

Igualmente nos podemos topar con conductas de nuestros propios compañeros (hombres y mujeres) ya que son poco tolerantes a que sea una mujer quien tenga el mando o quien este a un igual nivel.

Todo lo anterior se debe a que aun existe gente que no ha "desprogramado" de sus mentes o de su  modus vivendi la imagen de la mujer como ama de casa, o como solo secretaria o asistente,quien contesta el telefono, atiende y realiza los pendientes que le asigna el jefe para quien trabaja mas sin ningun grado de responsabilidad, esto no obstante que el cargo en el que se desempeñe la mujer no se refiera o tenga que ver con estas actividades.

Lo anterior es razon mas que suficiente para incomodarse en el entorno del lugar de trabajo, y si bien no es motivo para desertar  de manera definitiva de la vida laboral, sí lo es para considerar de manera razonable abandonar el trabajo en busqueda de un lugar en donde la creatividad y desempeño sean tomados en consideracion.

25 Nov14:50

muy cierto....... bueno ya

Por Anónimo (no verificado)

muy cierto....... bueno ya los dejo, porque ya me encargaron más cosas de chacha.... y yo ya soy profesionista

24 Nov17:35

Desertora laboral

Por Alhisu (no verificado)

Soy una desertora laboral por partida triple. Tres embarazos de alto riesgo al hilo me llevaron a trabajar desde casa en dichos periodos. Luego, cuando de nuevo me inserté en una oficina, la presión de llevar una casa, educar hijos y tener un puesto ejecutivo terminó por desbordarme.
Hacerlo sola no es sencillo y encontrar a alguien de confianza que la reemplace a una en momentos importantes me resultó difícil. Continuamente recibía llamadas imprevistas que me obligaban a salir corriendo de la oficina y dejar decisiones pendientes para recoger niños de la guardería, del kínder y, más tarde, de la primaria. Pensaba que la productividad y los resultados laborales eran suficiente para justificar mis ausencias, pero las empresas no se manejan así.
A diario recibía llamadas preguntándome a qué hora llegaría porque los niños no han comido, no han cenado, no se han bañado o están enfermos y hay que llevarlos al médico. Los gastos de taxi, de la señora que me ayudaba en la limpieza, de la escuela, de la comida preparada, de médicos, se fueron sumando sin control.
Mi jefa, primero muy comprensiva en mi labor, terminó cediendo ante las presiones y me dio a escoger entre el trabajo y los hijos. Me decía que ella misma había pasado por ello, pero le dolía que su hijo, ya adulto, continuamente le reclamara el abandono y la manipulara y chantajeara para obtener dinero. También me enfrentaba a la desesperación de amigas ante la drogadicción, mitomanía, alcoholismo, somatización e insolencia de sus hijos adolescentes, que, igual, les reclamaban haber antepuesto el trabajo. Lo más frustrante era saberme sola en esto de la educación de los hijos. La idea de llevar una vida así tampoco me resultó atractiva.
El padre de mis hijos tampoco ayudó lo suficiente como para que yo dejara de tomarme en serio eso de elegir, por el contrario, tenía a bien recordarme mis fracasos: un hijo muerto, estudios interrumpidos, estancamiento laboral, dos hijos descuidados, muchas deudas y ningún patrimonio formado para el futuro.
Un día, sin más, me dio una semana para arreglármelas y hacerme cargo totalmente de “mis”  hijos porque él ya hacía mucho tiempo que había dejado de lado sus propósitos. Pero alguien tenía que seguir manteniendo a la familia, así que renunciar no era opción hasta que ello se volvió necesidad de sobrevivencia: un día supe que en las horas que pasaban solos en casa mis hijos no sólo salían a la calle dejando abierta la puerta del departamento, sino que había adultos que lo sabían. Me asusté.
Pensé que si en algún momento había salido adelante trabajando en casa, podría lograrlo de nuevo. Así es que sin pensarlo más un día presenté mi renuncia, confiada de que mis resultados hablaban por sí mismos y la misma empresa me daría trabajo freelancer, pero me equivoqué, me “castigaron” por abandonar mi puesto.
Reiniciar, en medio de una crisis y completamente sola (el padre de mis hijos también me castigó por la renuncia), me ha sido muy difícil; pero mi hija y mi hijo son inteligentes, gentiles y responsables, están sanos, contentos, no me chantajean ni manipulan, tampoco tienen enfermedades raras. Ambos me abrazan y dan masajitos cuando me ven abrumada por la falta de trabajo o porque tengo poco tiempo para hacer una entrega. Él y ella tienen sus responsabilidades por igual y buscan sus diferencias con respeto. Eso cuenta mucho para mí.
Claro que extraño a mis amigos, la adrenalina que provocan los retos diarios del trabajo en equipo, componer el mundo bebiendo café, salir corriendo para llegar a tiempo, caminar para tener unos minutos para mí. Extraño llegar a casa y encontrar que alguien más lavó, planchó, barrió, sacudió, lavó trastes y, con todo ello, me dejó tiempo para leer, escribir y pensar.
Mi aliciente es saber que cada vez está más cerca el día en que de nuevo vuelva a empezar a ser la otra yo que se incluye en mi persona.

07 Nov07:35

desertoras

Por Sestela (no verificado)

Desertoras del propio crecimiento

Uno de los beneficios que se han logrado con el feminismo, es el poder acceder a un empleo remunerado y puestos ejecutivos o gerenciales, pero ¿qué pasa por las mentes de las mujeres cuando se enfrentan a la disyuntiva: trabajo o familia?

Creo que habría que preguntarles a las “mujeres con potencial”, cuáles son sus prioridades en la vida. Desde niñas nos educan, por medio de los juguetes: bates, pistolas, balones, bicicletas, coches para los varones. Juegos de té, estufitas, casitas de muñecas para las niñas. La manipulación psicológica comienza desde pequeñas. La “enseñanza” de tener que ser madres y andar cargando todo el tiempo un hijo, que es lo que representan los muñecos, es la simiente de la esclavitud machista. De ahí que al llegar a la primera edad adulta, si no es que antes, la prioridad es casarse y tener hijos. La carrera profesional, en muchísimos casos pasa a un segundo e incluso hasta un tercer lugar.

La sociedad ve con buenos ojos (envidia, quizás) que una mujer exitosa abandone las expectativas de un mejor puesto o posición social, por ende mayores ingresos, si ésta decide  “salvar” un matrimonio, que muchas veces termina de la peor manera al menguar la economía doméstica, pero ¿qué ocurre cuando la mujer decide sacrificar algunos aspectos familiares por avanzar en su carrera? Simplemente no es bien aceptada y es tachada de egoísta, descuidada, mala esposa y madre, cuando el objetivo es una mejor posición económica y social, precisamente para su familia ¿lo entendemos así? ¿Cuántas madres educan hijos varones para ser parte de una familia, o se les enseña a realizar quehaceres domésticos con la finalidad de que en un futuro también se responsabilicen, de estas labores? Somos nosotras quienes formamos “machos” al argumentar que es la mujer quien debe atender el hogar, aunque tampoco los preparamos para  ser hombres responsables.

                La mujer está tomando un doble papel en la sociedad: ama de casa, madre, esposa y lo que conlleva esta enorme labor; además trabajadora, ejecutiva si es que lo es, empleada de cualquier tipo y proveedora.

Aunque no lo parezca la presión ejercida por llevar ambos papeles hace de ella, en la mayoría de los casos, una desertora laboral, puesto que en lo referente a las cuestiones domésticas, son muy pocas las que cuentan con el apoyo físico y moral del esposo, quien con laborar sus ocho horas fuera de casa, piensa que está cumpliendo con su papel de “señor de la casa”. En el hogar, el hombre sólo se involucra, la mujer se compromete.

Personalmente, no soy ni he sido desertora laboral, porque no estoy en el caso, pero me asombra la cantidad de mujeres que tiran a la basura el tiempo, el esfuerzo, sobre todo la inversión intelectual y la experiencia que han ido adquiriendo a lo largo de los años, simplemente por el sentimiento de culpa o la incapacidad de tomar una decisión que las lleve a un mayor crecimiento personal.

Sestela Santillán

 

28 Nov06:29

comentario

Por pAnónimo paloma (no verificado)

   Disculpa  no se mucho de informatica estoy formandome en ello

La exposicion de tu escrito reafirma una realidad que siempre a existido y hay miles de   Historias como la que cuentas lo asombroso es que tu misma digas que te asombras

pues donde estabas  todo este tiempo esas historias  las encuentras detras de cada mujer que  esta esperando el autobus o el metro con cara de angustia y mirando el reloj

si es que lo tiene,

Hasta la mujer que busca taxi, mayor poder adquisitivo, tiene pero no se salva del machismo y obligaciones tanto en el trabajo como en casa con la familia   etc..etc...

Y un dia se encuentran ante la disyuntiva de renunciar  al trabajo ,no es plato de buen

gusto para para ellas pero se la juegan pues esta  en peligro muchas cuestiones  insalvables   

de la familia y ellas mismas al borde del abismo sin que nadie las ayude ;   las otras familias de su misma sangre no las comprenden y la tachan de todo menos de bonita

Las pobres se ven acosadas por todas partes y sin nadie que diga te ayudo sobre todo el

marido a final tiran a la basura estudios experiencia  profesion etc... etc..

Hariamos  bien  en ayudarlas o comprenderlas en sus tristes  decisiones 

Que finalmente sufren y solo ellas a solas