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Agosto, 2011

Cuando el alma se comparte…

Cuando el alma se comparte…-23839

 Julio de 2011

Con sus pies aún torpes, su cabello negro largo y alborotado y sus ojos de azafrán, se acercó Bastian, mi hijo de cuatro años, para darme un beso mientras yo le abrazaba con fuerza y le preguntaba susurrándole al oído.

- ¿Te cuento un secreto?

- No mamá, respondió, los secretos, no se cuentan.

¿Cuántos secretos llevamos en el alma?, callamos porque creemos que haciéndolo no lastimaremos a terceros, callamos porque preferimos ignorar la realidad porque nos duele enfrentarla, callamos porque tememos ser devaluados por otros, callamos por comodidad, callamos porque no queremos lastimar a terceros, callamos porque tememos a nuestros propios fantasmas, somos incapaces de enfrentar nuestros miedos.

Cuanto trabajo nos da romper los esquemas, armarnos de valor y reconocer nuestras debilidades, pero ¿qué pasa cuando los secretos le afectan a las siguientes generaciones?

La tarde comenzó a enfriar y el tiempo trascurrió mientras me cuestionaba las razones que tenemos para callar, la lluvia comenzó a golpear las ventanas de la casa y el viento soplaba sin temor a ser escuchado. Mis secretos… ¿podré contar algún día mis secretos? ¿A quién le pertenecen sino a mí? Mis pecados, son tantos, tantos que no tendré entrada al cielo. Soy tan buena para pecar y tan negligente que los guardaré para mi. ¿Le haría algún beneficio a alguien? ¿Tener secretos es engañar a alguien más? ¿Son tesoros para uno mismo que comparte con un amigo que nos comprenda y no nos juzgue? ¿Cuánto tiempo tardan en salir a la luz? ¿Realmente se puede guardar un secreto para siempre? ¿Me beneficia quedarme callada y no compartirlos con nadie?

Me serví una copa y me senté frente a la computadora para dejar que mis ideas fluyeran, las teclas calientes, mi espalda pesada y mis ojos cansados, me indicaban que ya era noche y debía ir a atender a mi marido.

Mi mente seguía dictándome las palabras que debía escribir antes de irme a descansar. Cuando uno tiene un nudo en la garganta, cuando se siente que ya no puede mas, cuando las lágrimas de la verdad quieren salir a cambiar la vida es el momento de abrir la boca. Cuando uno mira al cielo buscando respuestas creyendo que el poder de Dios no tiene misericordia con uno y solo nos resta no poner resistencia a los sucesos que la vida nos pone enfrente. Los secretos no se deben contar, opina mi hijo de 4 años, quizá tenga razón, son tesoros o ataúdes para uno mismo que uno mismo se genera.

La libertad de compartir con los demás lo que uno ha vivido, decidido, pensado, temido, ansiado, sufrido o gozado… es el poder que alivia el espíritu.

Ya acabó el fútbol y estamos solos, me gritó mi esposo, “apúrate”, siguió gritando. Deje a mi hijo con mi comadre Gaby porque mañana tengo una entrevista y no quiero llevarlo a la cita.

Mi humilde opinión… abrir la boca si es en beneficio de los demás, y seguir con lo que callamos las mujeres.

Verónica Ruiz Moreno, México d.f.

http://www.loquierogritar.blogspot.com/

 

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15 Ago22:53

gracias...

Por Pilar Martinez (no verificado)

Gracias por permitirnos leer estas hermosas lineas, y si creo en poder romper secretos cuando hay personas afectadas , y darles la oportunidad d luchar como tu lo haces ...

09 Ago10:03

Cada quien puede contar sus

Por Adriana Miralles (no verificado)

Cada quien puede contar sus secretos a quien le parezca conveniente, son de uno no? Pero si éstos le afectan a las siguientes generaciones me parece que se convierte en una obligación social.

Adriana Miralles

01 Ago23:08

¿Té cuento un secreto?

Por Raúl (no verificado)

Creo que la Libertad del Ser Humano es el derecho de pensar y expresar lo que siente y cree!!

Es una virtud divina; que solo el hombre y la mujer, pueden gozar y disfrutar con amor y respeto a una supremacía que radíca en el corazón del Ser Humano.

"Una paz mental radica en la sumición al corazón"

 

Gracias. Con amor Raúl Rugerio Arriaga.