RedPRO

Diciembre, 2011

Carta al Seguro Social

 

Pertenezco a la clínica del Seguro Social de Santa Rosa Jáuregui en Querétaro, una clínica nueva que siempre está impecablemente limpia a pesar de recibir a tantos usuarios diariamente. Al entrar, siempre me llama la atención la calma, tranquilidad y orden que reina en la sala de espera, sin embargo hoy me llamó la atención una caja como de unos 50cm de alto por 20cm de ancho de color blanco que ostentaba un letrero de QUEJAS.

¿Y dónde está la caja de AGRADECIMIENTOS? Debe de ser de un tamaño gigantesco. Me pregunté. Investigué y no hay ninguna caja correspondiente a este tema.

Si se dicen las cosas negativas de una institución ¿Por qué no decir las positivas?

Así que quiero dar testimonio, por experiencia propia, de todos los beneficios que  he recibido del Seguro Social y junto con ello va mi agradecimiento a todas las personas que de alguna manera colaboran en él.

Hace apenas dos años fue mi primer acercamiento al Seguro Social, tenía 68 años cuando murió mi hija de 43 años víctima de un infarto. Fue un golpe muy duro pues por lógica los que se van primero son los papás y me cuestioné ¿por qué no fui yo en lugar de ella? Entonces tengo que cuidarme para estar bien por si mis nietos me necesitan.

Primero se me hizo un chequeo muy completo para ver mi estado de salud por aquello de la edad.

Primer agradecimiento a mi médico familiar, la Dra. Mónica Romero Guzmán, quien con una atención personalizada, gran profesionalismo e inteligencia me canalizó con los especialistas correspondientes.

Mi segundo agradecimiento, y lo quiero hacer notar, es la sonrisa y buena atención que recibí de las secretarias, personas que dan las medicinas y hasta del equipo de limpieza que te piden en buen tono que te quites pues tienen que hacer su trabajo.

En noviembre del 2010 tuve un problema en la rodilla y fui canalizada a Zaragoza al departamento de traumatología. Después de sacar las radiografías correspondientes fui programada para un tratamiento de infiltración que consistía en la aplicación de 6 inyecciones en las rodillas, las 4 primeras cada semana y después cada quince días. Me sentí privilegiada pues el costo de cada inyección es de $2,500.00 y era aplicado los lunes o jueves a las 7.30 de la mañana para unas 25 personas.

Mi tercer agradecimiento es hacia la enfermera Esther González Rubalcava, quien siempre nos mostró su lado humano de comprensión al dolor y su profesionalismo de apoyo a los doctores.

Mi cuarto agradecimiento va dirigido a los doctores que aplicaban la inyección y muy especialmente a la Dra. Ma. Julieta Granados Valdés, con quien fui asignada para ver el desarrollo y valoración del tratamiento. Ella me recomendó hacer una terapia física de hidromasaje.

Mi quinto agradecimiento es para la secretaria del departamento, quien siempre nos atendía con esmero y para los terapistas Verónica y el profesor Lucio, quien durante 10 sesiones en una tina muy calientita a 25 personas cada media hora nos impartían los ejercicios que deberíamos hacer diario para mantener nuestra columnas o rodillas en mejores condiciones. Me encantó la convivencia con tantas personas y con alguna de ellas me hice amiga, siempre es bueno relacionarse con personas que tienen el mismo mal, además siempre es mejor mirar hacia abajo, dar gracias por no estar tan jodida y ver que hay cuerpos peores y no están nada acomplejadas e inclusive porque no tienen traje de baño.

En el inter del tratamiento me entró la duda y fui a ver un Dr. Particular, quien a pesar de darme una cita me recibió 1 hora y media después, me cobró $600.00 para decirme que el tratamiento era muy bueno y que me pusiera hielo por 24 horas después de cada aplicación. Esto me sirvió para valorar más el servicio que ustedes dan, donde generalmente te reciben a la hora señalada.

En enero del 2011 falleció mi nana, quien había sido como mi mamá, murió a los 85 años y había estado 70 años con la familia. A ella le tenía un aprecio muy especial, siempre nos recibía con mucho cariño, nos daba muy buenos consejos y preparaba una deliciosa comida.

También fallece mi tío José Álvarez Icaza, mi prima y sobre todo el 12 de marzo mi ex marido y a pesar de haber estado divorciados por 25 años, su muerte me dolió mucho. La Dra. Mónica, mi médico familiar, me dijo: Señora, yo creo que usted supo llevar bastante bien la muerte de su hija y admiré su entereza, pero ahora yo creo que sí va a necesitar un empujoncito. La voy a canalizar al departamento de psiquiatría. Les quiero comentar que sí me impacté, se lo comenté a Ma. Angélica, mi hermana, diciéndole que no quería caer en una depresión y ella me contestó que ya estaba en una.

Mi sexto agradecimiento es hacia la psiquiatra Ortiz Pereira, quien me recibió exactamente a las 3:15. Su presencia es de una persona muy jovial y me aconsejó que tomara antidepresivos pues eran varios duelos que se habían sumado y uno trae el recuerdo de otros. Me dijo que los medicamentos que me iban a proporcionar eran controlados, muy útiles y que me podían ayudar mucho en el proceso de sanación. También me recomendó que fuera al departamento de psicología para que me ayudaran en el tema de tanatología.

Mi séptimo agradecimiento es hacia la farmacia. Nunca me había pasado ir al médico y salir con las medicinas para curarme calculadas para el mes al que están programadas. Me sentí muy feliz pues antes además de pagar la consulta del doctor, tenía el problema de la compra de las medicinas.

Como ven, el Seguro Social a través de estos dos años me ha cuidado muy bien tanto física como moralmente. Si aluna vez he tenido que esperar o me da hambre me dirijo al restaurante donde también reina el mismo espíritu, te sirven con una sonrisa, muy higiénico, barato y casi todo natural, así que este es mi octavo agradecimiento, a todo el equipo del restaurante, único establecimiento en Querétaro donde no reciben propina.

Para terminar este artículo, pregunté al departamento de Seguridad Social a cuántas personas atendía el seguro y la respuesta es cerca de 8 mil personas diariamente en varias clínicas y dos hospitales en el Estado de Querétaro.

¿Se imaginan de qué tamaño tendría que ser la caja de AGRADECIMIENTOS? 8 mil consultas diarias por 30 días, da un total de 240 mil y si algunas personas como yo dejamos 8 agradecimientos, sería una gran caja llena de buenas vibraciones, sería como un reactor súper poderoso con el efecto de un bumerang que se regresa.

Muchas gracias al Seguro Social por lograr tanto alivio al dolor humano aquí y en todas partes de la República.

Me queda una última duda: ¿De qué manera podríamos, los usuarios, compensar o ayudar a esta Institución y cooperar con nuestro granito de arena?

Carolina Verduzco Álvarez Icaza

 

¿Qué te parece este texto? Escribe aquí tus comentarios o envíalos a diana.perez@demac.org.mx