PREMIOS DEMAC 2007-2008
BIOGRAFÍAS: ¿Quién escribe sobre quién?
Por Ángeles Suárez del Solar
¿De verdad nos conocemos las mujeres? Socialmente, ¿existen nuevas formas de vivirse y de actuar como mujeres? Las ideas que tenemos sobre nosotras mismas como género, ¿corresponden a la realidad? Por más que avanzamos en reflexiones teóricas y estudios empíricos, ¿hemos logrado deshacernos de ideas preconcebidas y de ciertos atavismos?
Por ejemplo, ¿es cierto que somos abnegadas y naturalmente solidarias? ¿Realmente aspiramos a tener un desarrollo propio, independiente de cualquier figura masculina que nos acompañe y respalde? ¿Nos apreciamos a nosotras mismas lo suficiente para hacernos valer frente a los demás?
Éstas y otras preguntas son suscitadas por los numerosos trabajos que concursan por los Premios DEMAC.
El propósito de crear estos concursos fue, precisamente, profundizar en el conocimiento de las mujeres mexicanas, desde su individualidad y cotidianeidad, su intimidad y emotividad, hasta su valoración en los círculos colectivos, ya sean familiares, comunitarios, de clases sociales o nacionales. En otras palabras, en DEMAC consideramos una necesidad apremiante el rescate y la difusión de las historias de vida individuales, que en conjunto aportan elementos invaluables para el conocimiento de la realidad femenina tanto en los espacios privados como en los públicos, ahí donde “la palabra de la mujer ha sido devaluada y la palabra del hombre… sobrevalorada”.
Veamos el caso de las biografías: ¿de qué mujeres se hacen biografías? y ¿qué mujeres escriben sobre otras mujeres? Con base en los trabajos recibidos para el concurso Premios DEMAC 2007-2008, presento resultados numéricos como indicador significativo de esos dos aspectos. Dada la imposibilidad de publicar todos los textos, este primer acercamiento a tan abundante acervo resultará por lo menos orientador y, óptimamente, abrirá una rendija al estudio de fuentes tan elocuentes como éstas. Espero con ello despertar la curiosidad y el interés de nuestras lectoras por estos temas.
LAS MUJERES BIOGRAFIADAS
¿Cuál es su ocupación?
El área de actividad de las biografiadas constituye un indicador de la medida en que las mujeres fijamos –o no– nuestra atención en documentar los aportes femeninos más o menos sabidos. En el caso que nos ocupa, las mujeres conocidas y reconocidas como intelectuales, artistas y activistas políticas fueron tema de 11 trabajos, mientras que 32 se refieren a mujeres con trayectoria pública o profesional, presumiblemente poco o no biografiadas con anterioridad; y 17 con desempeño en el ámbito familiar.
Una característica destaca de inmediato en relación a las mujeres reconocidas
(16.17 %): quienes han incursionado en las actividades consideradas tradicionalmente como masculinas son más visibles, por lo que es más fácil seguir su rastro. Cabe preguntarse si, quizá por tratarse de actividades por lo general consideradas más valiosas que las del ámbito tradicionalmente femenino, sus autoras pensaron que se trataba de historias que valían la pena ser contadas. ¿Es ésta una idea peregrina? Tal vez, aunque no hay que bajar la guardia en la búsqueda del origen de nuestras ideas. ¿Seguimos reproduciendo el esquema patriarcal en el que fuimos educadas? ¿O estamos dando un nuevo sesgo a la manera de ver y apreciar la historia de las mujeres?
Entre las biografías de mujeres menos conocidas, con trayectoria pública o profesional (47 %), hay una variedad de 13 ocupaciones distintas. En muchos casos la misma persona tiene varias ocupaciones, como profesora y escritora; cantante y voluntaria en asociaciones de asistencia social; maestra y feminista; deportista y periodista, por ejemplo.
Las mujeres biografiadas provienen de grupos sociales específicos: son indígenas, menonitas, campesinas, en situación de calle, con alguna discapacidad; aunque en su mayoría pertenecen a los sectores medios de la población. Una somera revisión de estos textos revela la riqueza, variedad y valía de las historias relatadas, así como la versatilidad y el potencial de sus protagonistas; además, desmiente el prejuicio que establece diferencias tajantes entre las capacidades de hombres y mujeres.
Las biografías de quienes se desempeñan en los ámbitos familiar o privado representan 25 % de los trabajos. El hecho de que tal porcentaje se ocupe de mujeres aparentemente convencionales despierta no pocas interrogantes: ¿son realmente mujeres convencionales? ¿O acaso las autoras intentan reivindicar o revaluar la aportación social de la actividad femenina en la vida privada?
Entre las protagonistas de estas historias abundan las dedicadas a la crianza de los hijos –de muchos hijos–, de quienes se enfatiza su empeño por dotarlos de mejores oportunidades de desarrollo o su entereza ante las desgracias sufridas; las hay también viudas vueltas a casar una o varias veces, y abuelas y bisabuelas. Algunas son de origen campesino y otras son citadinas. Sus historias abordan problemas de alcoholismo, de migración, e incluso de contacto con fenómenos sobrenaturales. Algunas cuentan con estudios superiores mientras otras son autodidactas.
Las actividades y condiciones de vida de colectivos de mujeres fueron tema de sólo una minoría de textos. Son trabajos sobre las obreras del siglo xviii, las integrantes de la corte durante el Segundo Imperio, las llamadas “Adelitas”, las rarámuris en la época actual y un grupo de jóvenes urbanas en la época actual. Este breve listado deja ver la variedad de épocas y niveles socioeconómicos que comprende la muestra documental.
El abanico de ocupaciones y habilidades de las mujeres descritas da pie para afirmar con certeza que dentro de la vida cotidiana considerada normal, se perciben singularidades que ponen en duda la noción de “normalidad” familiar comúnmente aceptada. Por otro lado, con esta aproximación a las biografías, con sólo asomarnos a las vidas de tantas mujeres, parece evidente que las características que la mayoría de la población asume como naturalmente femeninas no corresponden a la realidad, o cuando menos las pone en tela de juicio.
Entre los supuestos “eternos femeninos” pueden citarse la vocación suprema de maternidad; la asignación del hogar como el espacio natural de desarrollo de las mujeres; la posición subalterna que las mujeres “deben” ocupar en la familia y en la sociedad, con actitudes relativamente pasivas y de protagonismo limitado, asociadas a las cualidades de delicadeza, docilidad y dependencia; así como la entrega a los demás como una virtud femenina, por encima de la satisfacción de cualquier necesidad propia.
Si bien en estos textos vemos mujeres que en ciertos sentidos pueden reproducir tales estereotipos, sobresalen características de las biografiadas que los contradicen: muchas de ellas juegan roles de liderazgo, son activas e independientes, tienen un discurso propio y propositivo, y superan con mucho las expectativas que la sociedad demanda a las mujeres.
Lugar de origen o de residencia
El origen geográfico de las biografiadas es también muy variado; son originarias de 21 entidades federativas del país. Muchas de ellas han tenido gran movilidad espacial, mudándose a menudo dentro de la República e incluso en el extranjero. Una abrumadora mayoría es oriunda de la Ciudad de México o ha desarrollado ahí sus actividades.
Época a la que pertenecen
El interés prioritario de las autoras se centró en sus congéneres contemporáneas. Más de 90 % de las biografiadas pertenecen al siglo xx: casi una tercera parte por igual se reparten entre principios, mediados o finales del siglo. Al parecer, es con las generaciones de las madres y abuelas con quienes se establecen más fácilmente lazos de comunicación e identificación. En cambio, el contacto con mujeres de épocas remotas es más intelectual que afectivo. Desde luego, hay que considerar que el pasado reciente es mejor conocido y se dispone de mayores elementos informativos que para las épocas anteriores.
Tipo de escritura
Estilísticamente, la gran mayoría de los trabajos son narraciones; algunas abiertamente literarias, otras pocas sólo tienen tintes literarios y el resto se acercan más a la reseña cronológica, ajena a las preocupaciones estéticas. Un número relativamente pequeño de los trabajos recibe un tratamiento rigurosamente académico.
LAS AUTORAS DE LOS TRABAJOS
Otro aspecto a considerar en este registro es la información que tenemos sobre las autoras de las biografías.
Relación de las autoras con sus biografiadas
Un primer dato es que 14 de las concursantes son familiares del personaje central de sus historias. Varias de ellas basaron su trabajo en entrevistas directas a la protagonista, otras recopilaron la información entre los familiares y otras más acudieron a la memoria personal. Lo anterior es un ejemplo de la transmisión de conocimientos, valores, cultura y rasgos de identidad familiar de una generación a otra, directa o indirectamente, con sus múltiples consecuencias; habría que indagar en un estudio específico los matices de tales consecuencias.
Edad
En cuanto a la edad de las autoras, la mayoría está en su tercera década (28 %); las siguen quienes viven su quinta (20.58 %) y cuarta década (14.7 %). El grupo de 16 a 29 años constituye 10 %, las sexagenarias suman 12 % y las de 70 a 89 años representan 6 %. En esta categorización cronológica, la mayoría de las autoras se ubica en el periodo que al parecer es el más productivo en la vida de los seres humanos: de los 30 a los 59 años de edad.
Ocupación y escolaridad
Treinta y nueve autoras se dedican primordialmente a actividades profesionales, seguidas por 8 amas de casa, 4 estudiantes, 3 empleadas, 2 trabajadoras independientes, 2 jubiladas y 1 misionera. Su escolaridad guarda una estrecha correspondencia con la categoría anterior: 57 % han estudiado una licenciatura, mientras que 20.58 % tienen estudios de posgrado y 11.76 cursaron preparatoria u otros estudios de nivel medio.
La gama de profesiones de las participantes es muy amplia. Destacan las egresadas de alguna carrera de Letras, seguidas por las de Comunicación o Periodismo, de Educación o Pedagogía, e Historia. En total, suman 18 profesiones diferentes.
Lugar de residencia
El lugar de residencia confirma el carácter centralista que priva en nuestra sociedad: 42.6 % habita en el Distrito Federal, 9 % tanto en Puebla como en Jalisco; 7 en cada uno de los estados de México y Querétaro; 3 % tanto en Baja California, como en Chihuahua y en Hidalgo; y en cada uno de los 9 estados restantes, 1.5 %. Suman así 17 las entidades federativas de donde provienen los trabajos. Llama positivamente la atención la presencia de autoras mexicanas residentes en el extranjero: dos en Estados Unidos, una en Italia y otra más en Australia.
A manera de conclusión
Quisiera advertir, desde luego, que los números anteriores indican sólo una parte de la realidad, pues varios rubros de información no fueron proporcionados por las autoras; por otra parte, queda claro que la muestra es estadísticamente reducida en comparación con las cifras demográficas de nuestro país.
A partir de estos resultados, podemos asegurar que las mujeres jóvenes y maduras, profesionistas, con estudios de licenciatura asociados al mundo de las letras y residentes en el Distrito Federal fueron quienes tuvieron mayor participación en este concurso.
Sin embargo, es un hecho que los concursos por los Premios demac abarcan cada vez mayor extensión geográfica e interesan a un vasto espectro de mujeres; en cuanto a edad: el rango comprende prácticamente la totalidad de la vida adulta (de los 16 a los 89 años) y también es extenso en cuanto a nivel educativo. Si bien es cierto que más de la mitad de las concursantes son profesionistas, hay otra parte a quienes les preocupa también descubrir vidas de otras mujeres, aún sin contar con las herramientas metodológicas profesionales.
Sirva esta reseña para dar una idea general del material que recibe demac en cada modalidad de sus concursos. Este ejercicio es también una invitación a dilucidar si la mirada femenina sobre la vida de sus semejantes reporta peculiaridades y matices específicos.
Por último, pero de excepcional importancia para nuestra labor, cabe cotejar los resultados aquí señalados con los propósitos que dieron origen a nuestra asociación y a los concursos por los Premios DEMAC.
La respuesta cada vez más numerosa de mujeres a nuestras convocatorias hace presumir que efectivamente DEMAC ha abierto un espacio de expresión libre y de confianza para las mujeres de nuestro país. Este espacio –específico, con características propias y singulares– poco a poco ha sido reconocido y aprovechado por la población femenina, como fue imaginado inicialmente por su fundadora y directora. Puede decirse, sin temor a exagerar, que se ha creado un nicho en el que “la palabra de la mujer se ha ido revalorando” -parafraseando la afirmación de Pilar López Diez-, lo que representa una contribución al equilibrio entre los géneros.
La participación creciente en los concursos también constituye un indicador irrefutable del impacto social de la labor que realiza DEMAC.
Tanto las historias recibidas como la información sobre las autoras concursantes dan testimonio de la multiplicidad de realidades que viven nuestras congéneres, con lo que se abre la posibilidad de “profundizar en el conocimiento de las realidad de las mujeres mexicanas”, uno de los objetivos centrales de DEMAC.
¿Qué opinas? Escribe aquí tus comentarios o envíalos a diana.perez@demac.org.mx
Pilar López Diez, “Representación, estereotipos y roles de género en la programación infantil”, en Mercedes Bengoecheay otras, Infancia, televisión y género. Guía…, Madrid, iortve/Instituto de la Mujer, 2005, p. 14. www.pilarlopezdiez.eu